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Las Pudriciones del Cogollo en Palma Aaceitera:
La Complejidad del Desorden y una Guía de Convivencia

Carlos Chinchilla

Febrero 2010

Introducción

Las pudriciones del cogollo penden como la espada de Damocles sobre todas las plantaciones de palma aceitera en América tropical, y eventualmente, de todo el mundo. Muchas plantaciones han permanecido libres del problema por años, en otras, la incidencia ha sido muy baja y sin importancia económica, algunas pocas han experimentado este flagelo por años y eventualmente han salido avante, y otras han tenido que abandonar sus operaciones ante la incapacidad de convivir con el problema. Tradicionalmente, se ha buscado un patógeno o grupo de ellos que explique el síndrome en todas sus fases, de manera que enfrentándolo se pueda eliminar el problema. Hasta ahora, los resultados de este enfoque han sido poco concluyentes. Paralelamente, algunos pocos, han alzado su voz, para hacer notar las múltiples relaciones que existen entre una alta incidencia de PC y diversos problemas agronómicos de las plantaciones que la sufren, pero se argumenta que tales relaciones son circunstanciales. Sin embargo, si bien es cierto todavía no todo está claro (ni del lado de una causa biótica única, como de una abiótica), parece razonable aceptar que existe algo de las dos.

Esta guía o propuesta de manejo de las pudriciones de cogollo en palma aceitera, no pretende, por supuesto, ser la única forma de ver y manejar el problema; ni tampoco ser la versión final. Recocemos nuestra ignorancia respecto a muchos aspectos de este tipo de problemas, y todavía se requiere de mucha investigación para esclarecer sus causas y forma de manejarlos. Sin embargo, este es un primer documento en el que se resumen los resultados de nuestras investigaciones y experiencias a través de los años en muchas regiones y países en donde hemos encontrado a la PC mostrándonos sus múltiples caras. Nuestro deseo es mejorarlo en el futuro, conforme se conozcan nuevos elementos sobre la palma, los patógenos asociados y por supuesto, del ambiente en que crece la palma.

Breve Historia del Problema

La historia de las pudriciones en el cogollo (tejidos cercanos al punto de crecimiento apical) en palma aceitera en América tropical, se remonta al momento mismo en que fueron traídas las primeras palmas con la intención de establecer plantaciones comerciales. Esto ocurrió a principios de los años veinte, cuando la entonces United Fruit Company trajo algunas palmas desde África a Panamá. Un memo de aquella época indica que algunas de esas palmas presentaron pudrición en las hojas jóvenes y flechas, y otros síntomas similares a lo que hoy se llama pudrición común de la flecha (¿o de cogollo?) y que resultó letal para algunas de las plantas afectadas.

Los nombres dados a ese tipo de desórdenes han sido variados, y de alguna manera indican cuán comunes son y su severidad: pudrición común de la flecha, mal de juventud o arqueo foliar (ambos trastornos estrechamente asociados), pudrición del cogollo (PC), pudrición letal del cogollo, amarelecimento fatal, pudrición seca de la flecha (flecha seca), pudrición severa del cogollo, pudrición húmeda del meristemo, etc.

Las pudriciones de cogollo son bien conocidas en la región de origen de la palma aceitera en África del Este, y existe en todos los sitios en donde se ha sembrado palma aceitera, incluyendo los países asiáticos. Algunos de los brotes han causado la muerte de una proporción importante de las palmas afectadas. No obstante, es en América tropical, en donde esta condición ha adquirido notoriedad por los desastres que ha causado en varias plantaciones. El primero de tales brotes ocurrió en Colombia (Turbo), a finales de los 60's. Más o menos al mismo tiempo, otra plantación en la zona de Colon en Panamá fue también muy afectada, así como otra pequeña plantación en la costa Atlántica de Costa Rica. Otros brotes importantes de la llamada PC ocurrieron en Surinam (1982), Pará, Brasil en 1985, el Oriente y Pacífico Ecuatoriano, Costa Rica (Pacífico central, 1994), y más recientemente en Tumaco, Colombia.

Izquierda. Lote en donde la PC y plagas asociadas han causado la muerte de algunas plantas y no se hicieron las mejoras agronómicas apropiadas. Derecha. Un área en Costa Rica en donde la PC afectó la mayoría de las palmas, pero fue recuperada a través de mejoras agronómicas y control adecuado del picudo (Rynchophorus palmarum)

Síntomas: Las Múltiples Caras del Desorden

Los términos 'pudrición del cogollo' y similares, se refieren a un grupo de síntomas, en donde las hojas jóvenes sin abrir (flechas) desarrollan lesiones discretas oscuras, que pueden localizarse en cualquier parte de su longitud, particularmente en la base en la región misma del cogollo (en muchas ocasiones es difícil discernir si realmente ocurrieron inicialmente pudriciones o si simplemente las flechas se secaron, por lo cual en Costa Rica a este problema se le conoce como flecha seca). Los síntomas pueden o no estar precedidos de clorosis (amarillamiento) en porciones dispersas de las hojas más jóvenes, pero particularmente en la base de algunos foliolos de la base. Las pudriciones pueden penetrar profundamente en la región del cogollo y causar la muerte de las plantas, aunque esto es más probable que ocurra, si los olores que emanan las plantas enfermas atraen adultos del picudo de las palmas (Rhynchophorus palmarum), cuyas larvas son en realidad las que eventualmente matan la planta. Las hojas más viejas nunca son afectadas inicialmente.

Algunos elementos en común de estos desórdenes son: a las hojas jóvenes y los tejidos cercanos al meristemo apical son afectados, )b el desarrollo radical (particularmente las raíces finas) aparece alterado, lo cual normalmente ocurre aún antes de que se desarrollen los síntomas aéreos, c) no se ha identificado un agente causal único como causa de todos los síntomas, a pesar de varias décadas de esfuerzos en esta dirección, d) la incidencia, la severidad de los síntomas y la habilidad de la planta para recuperarse se asocian con condiciones de estrés, particularmente aquellas que afectan la formación de raíces, su salud y longevidad, e) el trastorno está asociado a una nutrición pobre y desequilibrada, f) un porcentaje de las plantas se recupera de los síntomas en forma 'espontánea' (aún en lugares en donde la gran mayoría de las plantas sucumbe a los síntomas), g) el mejoramiento de las prácticas agronómicas se asocia con una reducción en la incidencia, la severidad de los síntomas y la habilidad de las plantas para recuperarse, h) el problema aparece "súbitamente" con gran intensidad en pocos años, aún después de décadas en que se ha presentado con muy baja incidencia o bien había sido desconocido. Luego de este periodo de gran intensidad, la incidencia puede reducirse dramáticamente, e incluso 'desaparecer', tal como parece haber sido el caso en algunas plantaciones que se abandonaron por varios años y luego fueron 'restauradas'. Este fenómeno fue observado en una plantación en la costa Atlántica de Nicaragua, en donde varios lotes viejos que sufrieron una fuerte pérdida cuando jóvenes, fueron encontrados libres de casos después de más de una década de abandono.

Las pudriciones del cogollo, no son necesariamente letales, y una proporción variable de las plantas (que puede ser cercana a 100%) puede recuperarse de los síntomas. La severidad de los síntomas, la velocidad de la recuperación y la proporción de plantas que se recuperan normalmente dependen del sitio escogido para hacer la plantación y su historial de manejo agronómico, incluyendo la preparación del terreno y las prácticas de siembra. Es fácil olvidar estos aspectos cuando después de 10 o más años aparece el problema en gran magnitud.

La severidad de los síntomas puede variar grandemente, aún entre palmas que crecen en proximidad. Una planta con un ataque ligero de PC puede mostrar uno o dos círculos de hojas con amarillamiento parcial, pero sin que esto degenere en pudrición de otros tejidos, o solamente una pudrición/secamiento limitada en un lado de los peciolos. Normalmente, estas plantas se recuperan con facilidad y en algunos casos puede incluso desaparecer el amarillamiento de algunas porciones de las hojas afectadas. Este tipo de síntomas aparece con más frecuencia en lotes en donde se ha sido exitoso mejorando las condiciones agronómicas asociadas con síntomas más severos.

Izquierda. Síntomas típicos de PC con pudriciones y amarillamientos en el cogollo. Derecha. Síntomas de flecha seca, con secamientos y sin amarillamiento
Izquierda. Planta con hojas jóvenes amarillas pero con escasa pudrición o secamiento de tejidos. Derecha. Palma mostrando amarillamiento en las hojas intermedias, pero que no desarrolló pudriciones y se recuperó de los síntomas (nuevas hojas son normales)

Palma afectada por pudrición severa del cogollo, en donde las lesiones alcanzaron el punto de crecimiento, pero no hubo amarillamiento previo

Los Elementos Involucrados en la PC (o el Triángulo de la Enfermedad)

Los microorganismos

Durante décadas (desde los años veinte al menos), se han hecho esfuerzos para tratar de asociar las pudriciones de flecha y cogollo a la acción de diversos organismos potencialmente patogénicos que se han encontrado (o no) en el tejido enfermo. En un intento por contrarrestar los efectos de estos patógenos (reales o ficticios), se han aplicado todo tipo de agroquímicos sobre las plantas afectadas, incluyendo productos con acción contra fitoplasmas, fungicidas, bactericidas, nematicidas etc., sin resultados consistentes.

Todos los organismos aislados de tejido infectado comparten, sin embargo, algunas características: 1) todos son patógenos débiles, oportunistas y presentes en casi cualquier ecosistema, 2) solo prosperan en tejidos previamente debilitados por algún tipo de estrés y 3) atacan tejidos en activo crecimiento. Este tipo de organismos están también presentes en los llamados 'declines' que afectan varias especies forestales y otros cultivos. Ejemplos de esos microorganismos son Pythium spp., Phythophtora sp. Fusarium spp., Thielaviopsis spp., Erwinia spp., entre otros.

Otro tipo de organismos asociados a las pudriciones pueden, sin embargo, agravar severamente la condición de una planta afectada. En Ecuador por ejemplo, el ataque del barrenador de las raíces, Sagalassa valida puede debilitar el sistema radical a un punto intolerable para la planta y la presencia de Cyparisius daedalus en Para, Brazil ha sido ligada estrechamente con la muerte de las plantas. En la mayoría de los países de América tropical, el ataque de R. palmarum ha sido la causa final de la muerte de miles de palmas afectadas por pudriciones de cogollo.

El hospedero

La relación entre incidencia de la PC y las variedades de E. guineensis no siempre ha sido clara. En la historia de la PC en América tropical hay ejemplos de brotes devastadores en varios países y regiones en donde se había sembrado materiales genéticos de muy diferentes orígenes.

Existe evidencia concreta de que las madres Deli son particularmente susceptibles, y que una de las variedades más populares, Deli x AVROS puede ser severamente afectada. Hasta el momento, todas las variedades comerciales 'guineensis' son susceptibles, pero algunas presentan tolerancia que puede expresarse por una combinación de las siguientes características: 1) el desorden aparece más tardíamente después de la siembra en el campo, 2) la tasa de incremento del problema en el tiempo es menor, 3) los síntomas son menos severos, 4) la recuperación de los síntomas es más rápida, 5) hay menor incidencia final, 6) los efectos sobre el rendimiento son menores. Estas características parecen estar presentes en algunas poblaciones originadas en Bamenda, Tanzania, Mobai, Enthebe, Malawi y La Mé entre otras. La idea de que existen factores de predisposición (estrés) como elementos previos al desencadenamiento de los síntomas de la PC y trastornos similares, se fortalece debido al hecho de que las variedades que presentan tolerancia a estrés (hídrico, bajas temperaturas, etc). tienden a ser tolerantes también a estos desordenes en palma aceitera.

Por otro lado, la especie E. oleifera es una fuente importante de tolerancia a las pudriciones del cogollo, y esta característica puede ser combinada con los genes de E. guineensis para obtener los híbridos OxG, que han sido plantados en sitios previamente afectados por la PC con un grado variable de éxito.

El ambiente

En el caso de la pudrición común de la flecha/arqueo foliar (que normalmente no causa la muerte de la planta), la susceptibilidad está en parte genéticamente determinada, pero también existe evidencia de que la incidencia y severidad está asociada a factores que perjudican el desarrollo de las raíces, tal como una aeración pobre del suelo y una nutrición desequilibrada, particularmente una relación N/K alta.

En plantaciones comerciales, normalmente se notan dos picos de mayor incidencia del problema, los cuales son más notorios en regiones en donde existe un periodo seco definido. El primero de estos picos coincide con el establecimiento del siguiente periodo de lluvias luego del trasplante al campo. En épocas de sequía se forman pocas raíces nuevas y más bien se da la muerte de mucho del sistema radical superficial. Cuando las lluvias se inician, es práctica común aplicar el fertilizante, a veces altas cantidades de nitrógeno, para estimular el nuevo crecimiento aéreo, en detrimento del desarrollo radical. Esta secuencia de eventos se asocia con un primer aumento en incidencia del problema. El segundo pico normalmente ocurre hacia el final del periodo de lluvias cuando el suelo se ha saturado de humedad, con el consiguiente daño al sistema radical.

Las pudriciones del cogollo en general se asocian con factores que afectan en forma negativa el desarrollo radical (formación de nuevas raíces y deterioro de las ya formadas), y la habilidad de la planta de defenderse de patógenos oportunistas (balance energético alterado). Estos son los factores de predisposición, tales como una mala aeración de los suelos, un periodo de sequía prolongado, una alta carga de racimos (en particular en una situación posterior desfavorable para la fotosíntesis), y una nutrición desequilibrada. El efecto negativo de una sequía sobre el sistema radical es acentuado en suelos con una baja capacidad de retención de humedad y bajos contenidos de potasio. En general, cualquier factor que afecte en forma negativa la formación y longevidad del sistema radical, y el balance energético de la planta, podría predisponerla a un ataque.

La PC y trastornos similares comparten varias características con lo que se conoce en la literatura fitopatológica como 'declines', que ocurren por la inhabilidad de una población de plantas de sostener un crecimiento de biomasa en condiciones marginales o drásticamente cambiantes. Algunas de las características compartidas por las pudriciones de flecha y de cogollo en palma aceitera con los llamados 'de-clines' son: 1) el incremento de la incidencia en el tiempo sigue una tendencia lineal, durante años, aunque luego puede cambiar bruscamente a un incremento explosivo que no necesariamente es explicado por la diseminación de un patógeno, 2) una porción o toda la población afectada puede recuperarse parcial o totalmente de los síntomas, 3) existe un fuerte efecto de 'sitio' sobre la incidencia y severidad, 4) no se pueden asociar todos los síntomas con un patógeno particular y 5) los organismos asociados son oportunistas, patógenos débiles.

Desde el punto de vista nutricional, la PC tiende a alcanzar mayores incidencias en suelos con bajos contenidos de potasio y fósforo, o en donde existen desequilibrios entre las bases (Mg, Ca y K). Una combinación potencialmente desastrosa podría ser el uso de cantidades excesivas de nitrógeno en una situación, en donde el potasio está en condiciones de deficiencia (o desequilibrio con las otras bases) y que además se presente un déficit hídrico severo en un suelo con baja capacidad de retención de humedad, seguido de anegamiento del suelo por altas precipitaciones y baja radiación solar. Esta combinación de eventos causa la pérdida excesiva del sistema radical fino y la incapacidad de renovarlo, y ha precedido una alta incidencia de PC en muchos sitios. La presencia de PC también ha sido asociada con bajos contenidos de zinc y cobre, un desequilibrio en la relación Mn/Fe, bajos contenidos de boro y la incapacidad de la planta de obtener el calcio en periodos críticos del desarrollo de los puntos de crecimiento, pero estas relaciones no son siempre claras. Recientemente, se ha sugerido la asociación entre una alta saturación de aluminio en el suelo y la PC, aunque en condiciones naturales con frecuencia la palma aceitera crece en suelos fuertemente ácidos con un alto nivel de ese elemento.

La Predisposición como Elemento a Considerar

Los que abogan por un papel central de un patógeno en el síndrome de la PC, tienden a minimizar el papel que juega el ambiente y su efecto sobre la manifestación de la tolerancia del hospedero. Una argumentación frecuente, es que toda la evidencia que existe es circunstancial, lo cual es cierto para este trastorno, pero también prácticamente para cualquier otra enfermedad conocida. El problema radica en la dificultad de establecer tales relaciones y en la idea de que en la naturaleza las relaciones simples de causa efecto prevalecen, lo cual no es necesariamente es cierto. Un ejemplo es la complejidad que existe en las causas del cáncer gástrico en los mamíferos; en donde intervienen elementos de la herencia, alimentación, actividad física, y, claro, algunos patógenos que muchas personas saludables también llevan consigo.

La caracterización de lo que constituye una planta predispuesta, sería un paso importante hacia el entendimiento de las pudriciones del cogollo y su manejo. Por ahora, conocemos algunas características que parecen estar presentes en una planta predispuesta (estresada): a) la presencia de un sistema radical deteriorado y la persistencia de los factores que llevaron a ese deterioro, b) reducción en la tasa de elongación de algunos órganos como el raquis y el peciolo, c) una alta carga de racimos en condiciones desfavorables para su mantenimiento, d) baja disponibilidad de potasio, e) cambios en las gradientes de nutrientes en los tejidos, particularmente K, Ca y la relación N/K, f) acumulación de metabolitos de bajo peso molecular (azúcares solubles, compuestos nitrogenados y otros productos de degradación) en las hojas, g) balance hídrico alterado (regulación estomática y potencial hídrico), h) posibles relaciones desfavorables Fe/Mn y entre otros elementos (bajo Cu y Zn), e i) posible deficiencia inducida de Ca (alteración de corriente de transpiración).

Sin embargo, no todos los elementos arriba mencionados estarán siempre presentes en una planta predispuesta, y es seguro que habrá otros, que hay que dilucidar a través de la investigación. En general, pareciera que existe una alteración importante en el flujo floemático que no llega a los tejidos en crecimiento que dependen enteramente de nutrientes externos (tejidos en activo crecimiento). Este tipo de desorden explicaría los síntomas catastróficos que son observados en algunas plantas.

La aparición de síntomas de la llamada flecha seca en Costa Rica parece estar precedida por una secuencia de eventos que podrían indicar la presencia de uno o más tipos de estrés que estuvieron afectando a la planta por algún tiempo antes (incluso meses) de que aparecieran los primeros síntomas claros del desorden. El efecto adverso parecía ser más negativo en aquellas plantas que en el momento del ataque estaban creciendo en forma muy vigorosa, particularmente en su parte aérea, y tenían una alta carga de racimos. La secuencia de eventos (previos, contemporáneos y posteriores) a la aparición de los síntomas clásicos en palmas jóvenes fue: 1) aborto de inflorescencias, 2) reducción en el 'fruit set' (flores que desarrollaron frutos normales), 3) reducción en la sección transversal del peciolo y el largo del raquis, 4) reducción en la cantidad de raíces finas, 5) aparición de los primeros síntomas clásicos (amarillamiento en la base de algunos foliolos localizados en la base de algunas hojas jóvenes acompañado o no de pudriciones o secamientos en áreas limitadas de las hojas flecha) y 6) reducción en el peso promedio del racimo y en el contenido de aceite. Varias de estas tendencias habían sido también observadas en plantas que eventualmente desarrollaron la condición de pudrición común de la flecha.

Los primeros eventos que se consideraron anteriores a la aparición de los síntomas típicos de la enfermedad fueron observados al menos 5-6 meses antes (la reducción en el 'fruit set'). Si consideramos el aborto de inflorescencias, entonces, tendríamos que retroceder aún más en el tiempo (¿Coincidente con una sequía severa, anegamiento prolongado y cambio brusco en la razón de sexo?). El tipo y severidad de los síntomas (amarillamiento, desecación y pudrición de tejidos) y la rapidez con que una planta pudo recuperarse estuvieron relacionados con el grado de deterioro del sistema radical y la habilidad de la planta de recuperar las raíces perdidas. Todo esto previo a la aparición de los síntomas aéreos.

Una secuencia de eventos que puede conducir a un debilitamiento de la planta y mayor susceptibilidad a la PC podría ser como sigue:

Condiciones climatológicas excepcionales (alta luminosidad, sin excesos de precipitación, suelos no saturados, nutrición apropiada, etc.) llevan a la planta a cargarse de fruta. Si meses después, las condiciones cambian drásticamente (baja luminosidad, excesos de lluvia, suelos saturados, alto N con respecto al K, etc.) la planta posiblemente no podría obtener suficientes fotosintatos para madurar los racimos y posiblemente tendría que recurrir a sus reservas del tronco para tratar de madurarlos (aunque podrán presentarse caídas en el fruit set -por baja en la actividad de polinizadores o falta de polen-, y baja en la tasa de extracción de aceite). Si las condiciones adversas a la fotosíntesis continúan por más tiempo, se llegará a la condición de pérdida importante del sistema radical (en parte debido a falta de oxígeno en el suelo y en parte debido a carencia de carbohidratos). La eventual falla del transporte de carbohidratos hacia otros puntos de crecimiento, como las hojas nuevas, llevará a un debilitamiento de sus defensas (en parte también debido a bajos contenidos de potasio, pérdida de boro y carencia transitoria de calcio por baja tasa de transpiración: suelos saturados y alta nubosidad), que conduciría a su muerte (secamiento) y/o ataque por oportunistas. Una estación seca fuerte posterior (o tal vez anterior) a estos eventos, resulta en el golpe de gracia para la planta. Esta secuencia de eventos se puede asociar con las variaciones climáticas ocasionadas por las fluctuaciones del niño.

La investigación enfocada a entender y caracterizar con claridad lo que constituye una planta (o plantación) predispuesta es todavía escasa, pero esto no debe impedir que se tomen las medidas de corrección oportunamente (remoción de los factores de estrés conocidos) antes de que el desorden se generalice. La anticipación a los periodos de estrés (ej. alta carga de racimos, estrés hídrico, aeración pobre del suelo, baja disponibilidad del luz fotosintéticamente activa, desequilibrios nutricionales, etc.) es de fundamental importancia. Dentro de este esquema es también esencial definir los eventos fisiológicos previos que eventualmente conllevan al desencadenamiento de los síntomas clásicos. Adicionalmente, todos los factores agravantes, tales como el ataque de Rhynchophorus palmarum, Sagalasssa valida o Cyparisius daedalus deben ser detectados tempranamente y manejados en forma oportuna.

Énfasis de los Esfuerzos de Manejo Tradicionales

Sobre los microorganismos asociados

Este ha sido el camino preferido de la mayoría de las personas que han trabajado con las pudriciones del cogollo en palma aceitera. La lógica detrás de estos esfuerzos es simple: a) existe un patógeno como causa única y primaria del problema, luego b) eliminando este patógeno se resuelve el problema. La lógica se apoya en observaciones, tales como a) los síntomas observados son similares a otros causados por patógenos en otras especies, b) algunos datos epidemiológicos parecen indicar que existe un patógeno que se disemina, c) la evidencia de que exista una causa abiótica es circunstancial (sic).

Los principales problemas que ha encontrado este enfoque son: a) en varias décadas de búsqueda, la existencia de tal patógeno(s) no ha podido ser demostrada de forma convincente, b) todos los patógenos encontrados en los tejidos enfermos pueden ser considerados como oportunistas que atacan tejidos previamente estresados, c) la evidencia epidemiológica no ha soportado otros análisis más detallados de la misma información, d) ningún producto (agroquímico) probado sobre palmas enfermas ha dado resultados consistentes, e) el enfoque tiende a ignorar el principio básico de que aún en enfermedades que involucran un patógeno muy virulento, el efecto del ambiente y de la condición particular del hospedero, juegan un papel fundamental en cuanto a incidencia y severidad de la enfermedad resultante. Por el momento, este camino parece no conducir a ninguna estrategia segura para el manejo sostenible de las pudriciones de cogollo en palma aceitera.

El hospedero

La búsqueda de tolerancia o resistencia a las pudriciones de cogollo es claramente una parte fundamental para lograr un manejo sostenible del problema y estas características parecen estar tanto en E. oleifera y sus híbridos con E. guineensis, como dentro de esta última especie.

La siembra generalizada de los híbridos OxG actualmente disponibles en áreas afectadas por PC podría no lograr las expectativas deseadas. Aparte de los problemas agronómicos de estos materiales (hojas muy largas, necesidad de polinización asistida, dificultades para la cosecha, bajo contenido de aceite en el racimo…), la capacidad de producción de semillas de progenies superiores podría ser insuficiente para satisfacer la demanda. Por otro lado, la esperada tolerancia a la PC podría quebrarse si no se brinda un manejo agronómico adecuado. Tampoco se debe obviar la susceptibilidad de estos materiales a enfermedades como el anillo rojo, Ganoderma y el anillo clorótico (virus) entre otras, y plagas como Sagalassa valida. El mejoramiento genético encaminado a mejorar su potencial de producción de aceite, podría conducir (como ha sucedido con otros cultivos) a aumentar la susceptibilidad a la PC u otras enfermedades; lo cual comúnmente ocurre cuando se empuja a una planta hacia altos rendimientos con un manejo agronómico inadecuado en un ambiente cambiante.

Una solución, aunque a mayor plazo, es el desarrollo de variedades de E. guineensis tolerantes, e híbridos OxG que retengan las características de tolerancia y que adquieran a través de retrocruces hacia E. guineensis, las bondades agronómicas de esta especie. Los híbridos comercialmente disponibles ahora, todavía están lejos de este ideal, pero se ha avanzado con algunos como el Amazonas de ASD. No obstante, cualquier material genético debe recibir un manejo agronómico apropiado, de manera que se cree un ambiente benévolo para la producción, y lo menos favorable posible a la aparición y desarrollo de cualquier problema fitosanitario.

El ambiente

Existen muy pocos esfuerzos de investigación enfocados en buscar las relaciones entre la PC y los factores ambientales; aunque tales relaciones existen para las pudriciones de cogollo y de hecho para cualquier otro problema fitosanitario. Cuando se han hecho esfuerzos sostenidos para estudiar con mayor detalle estas relaciones, se ha logrado acumular información confiable para apoyar recomendaciones de manejo agronómico que fortalecen las defensas de la planta, reducen la incidencia y la severidad de los síntomas, aceleran la recuperación y a la vez mejoran la productividad. Los resultados de estos estudios son la base para una parte importante de las recomendaciones dadas en el siguiente capítulo.

Propuesta de Manejo

La propuesta siguiente se basa en la consideración de que las acciones de mayor impacto contra las pudriciones de cogollo en palma aceitera se deben de tomar desde el momento mismo en que se escoge un área para sembrar este cultivo. Muchas de tales acciones son detalladas en el apartado sobre manejo del ambiente y tienen como objetivo reducir la probabilidad de que el problema se presente, o bien, de que no ponga en riesgo a la plantación si lo hace. Por otro lado, se ha demostrado que también puede lograrse un progreso significativo en la recuperación de plantaciones ya establecidas, las cuales presentaban condiciones apropiadas para la aparición del problema con diferente grado de incidencia. No obstante, existen plantaciones en sitios con limitaciones muy serias para su buen desempeño, donde las mejoras agronómicas tomarán más tiempo y esfuerzo para poder ser implementadas, y por consiguiente lograr los objetivos buscados.

Acciones contra microorganismos y otros organismos asociados

En el caso de los patógenos oportunistas que causan pudriciones, se debe ver su papel como tal y por lo tanto no ameritan recibir un ataque frontal, sino más bien a través de las acciones que fortalecen las defensas de la planta y cambian el ambiente hacia uno hostil para sus actividades. No obstante, se puede recurrir a la práctica de las cirugías con el objeto de acelerar el proceso de recuperación de las palmas ya afectadas por pudriciones de cogollo.

No existe una forma 'correcta' de hacer cirugía, pero en general, se trata de cortar las hojas más afectadas (la idea es no cortar hojas verdes hasta donde sea posible), y con una herramienta filosa se penetra gradualmente dentro del cogollo hasta localizar tejido aparentemente sano haciendo al final un corte en bisel para que no se acumule agua. Luego, el corte se trata con insecticida (agregando normalmente algún fungicida de amplio espectro) y finalmente se cubre con pintura de agua para exteriores (latex).

Además, no se puede dejar de lado la importancia y omnipresencia de varias plagas que se asocian a estas pudriciones y pueden en última instancia causar la muerte de la planta, tales como Sagalassa valida, Cyparisius daedalus y sobre todo R. palmarum. No puede concebirse un manejo adecuado de las pudriciones de cogollo en una plantación sin mantener la población de este último insecto en un bajo nivel. Las siguientes acciones de manejo del picudo son recomendables en plantaciones en donde exista o no la PC.

a. Localización y eliminación de los sitios de cría del insecto. Los sitios donde R. palmarum es comúnmente atraído y se reproduce lo constituyen palmas enfermas con anillo rojo, pudriciones de cogollo, daños mecánicos (por maquinaria, poda de hojas, ratas (en palma joven), vientos fuertes, rayos, etc.). La plantación debe ser vigilada de cerca en busca de estos problemas y realizar los tratamientos respectivos de manera oportuna para evitar que la población del insecto se incremente.

Cuando el daño es tan severo que impide la recuperación de la palma atacada, o se trata de un caso de anillo rojo, se procede como en el punto b siguiente. Por otro lado, si el daño no es muy severo y resulta práctico (palmas jóvenes normalmente), las palmas afectadas pueden limpiarse y tratarse al menos con un insecticida con efecto contra R. palmarum. Debe prestarse especial cuidado a aquellas palmas que han sido dañadas por rayos y que hayan sufrido fractura de la corona por viento.

Ejemplos de palmas que muy probablemente albergan una gran cantidad de larvas de R. palmarum; a la izquierda una palma con anillo rojo y a la derecha una impactada por un rayo.

b. Eliminación de palmas invadidas por larvas (comúnmente en la región superior del tallo). En algunos casos, tales como palmas con síntomas iniciales del anillo rojo, se puede intentar envenenar la planta con el herbicida MSMA, que mata rápidamente la palma y el deterioro de los tejidos impide que las larvas presentes puedan terminar su ciclo. Este producto también parece hacer a la planta poco atractiva para la llegada de nuevos adultos del picudo. La mejor respuesta se logra cuando el tratamiento se hace en suelos no saturados con humedad. Otros herbicidas como el Glifosato matan las palmas, pero no necesariamente previenen el desarrollo de las larvas del insecto. En los casos en que las larvas ya han causado la muerte de las palmas, estas deben eliminarse de otra forma, para lo cual se conocen al menos tres opciones:

  1. Desenraizar la palma con pala, quitarle luego la corona de hojas y después llevar el tronco a un lugar en donde pueda ser quemado o enterrado. Esta opción es costosa e impráctica cuando el número de palmas por tratar es muy alta, pero puede aplicarse en palmares jóvenes, y en general en donde la incidencia del problema es baja
  2. Botar la palma enferma y cortar el tronco en pedazos pequeños. Los pedazos deben ser de un tamaño que no contenga alimento suficiente para que una larva pueda completar su ciclo de vida (chips). El balde de un retroexcavador puede ser modificado para lograr este objetivo. Los trozos son extendidos y se les aplica un insecticida (ej. Carbaryl).
  3. Sacar la palma con pala o cortarla con moto sierra tan cerca del suelo como sea posible. El tocón se cubre con tierra luego de aplicar insecticida. Después, la región del cogollo se parte en trozos pequeños hasta donde exista evidencia de que hay larvas en el tejido deteriorado; de manera que queden expuestas y puedan ser tratadas con insecticida (ej. Carbaryl). La parte del tronco que no haya sido picada con la moto sierra debe revisarse luego (preferiblemente antes de cumplir dos meses de cortado), para verificar que no se haya convertido nuevamente en un cria-dero de picudos.
Izquierda. Cirugía en una palma con pudrición de cogollo. Se avanzó hasta alcanzar tejido aparentemente sano. Derecha. Las larvas de R. palmarum habían invadido el cogollo de esta palma que fue tumbada con un back hoe y luego partida en pequeños pedazos. La parte sana del tronco fue pintada con alquitrán en un intento de impedir la oviposición del insecto.

c. Reducción de la población adulta del insecto. Los adultos de R. palmarum son atraídos por los volátiles que emanan de cortes en algunos tejidos vegetales (en palmas, caña de azúcar, etc.), ciertas pudriciones y varias frutas como piña y banano. Este comportamiento se ha utilizado para atraer y capturar a los insectos adultos en trampas preparadas con estos materiales. El costo de preparación y mantenimiento de las trampas es alto, pues normalmente deben de ser reemplazadas cada semana. Conforme el tejido se seca (lo cual ocurre más rápidamente durante el verano), el poder de atracción disminuye. Cuando la población del insecto es muy alta, estas trampas pueden ser insuficientes para reducirla a un nivel aceptable.

El uso del "rincoforol", feromona de agregación producida por el macho de R. palmarum, permite aumentar la eficiencia de las capturas en estas trampas en 6-30 veces o más. Una de las trampas más eficientes probadas comercialmente en el campo, consiste en un recipiente de plástico con una capacidad entre 5 y 20 litros. Envases de desecho de algunos agroquímicos son adecuados para preparar las trampas. Como fuente de alimento se ha preferido usar caña de azúcar por ser un material normalmente fácil de obtener y porque el mismo permanece atractivo al insecto por un periodo de hasta dos semanas según su preparación. El jugo de piña también es un atractivo muy eficaz. La caña puede impregnarse con un insecticida como Carbaryl, de manera que los insectos que visitan la trampa mueran al alimentarse. Se deben evitar los insecticidas de fuerte olor pues estos podrían actuar como repelentes para el insecto.

La fuente de alimento se coloca en el fondo del recipiente en una cantidad suficiente, formando dos capas y de tal manera que cubra todo el fondo. La feromona se coloca en la parte superior de la trampa. Para permitir la entrada de los insectos visitantes se hacen agujeros en la parte superior del recipiente, los cuales también sirven para la ventilación de la feromona. Siempre debe verificarse que exista una forma fácil de entrada para los insectos, que normalmente primero se posan sobre el tronco de la palma y luego caminan hacia la trampa. Como la población adulta de R. palmarum está fuertemente agregada, las trampas deben moverse inicialmente para buscar los sitios de máximas capturas. Las trampas se colocan sobre el tronco de las palmas o en el suelo entre los montones de hojas.

Dependiendo de la población inicial, se pueden necesitar hasta 1 o 2 trampas por hectárea. Luego de reducir significativamente la población, se puede disminuir la densidad de trampas hasta una cada 10 ha, aunque siempre habrá áreas que requieran de un trampeo más intensivo. Se considera que dos o menos insectos por trampa en dos semanas es una baja captura. Ocho o más insectos capturados por trampa por semana es un número elevado y requiere probablemente intensificar el trampeo. Las trampas deben tener un mantenimiento permanente, en cuanto al suministro de suficiente cantidad de caña fresca, ubicación de las trampas y feromonas en buen estado, que permitan una buena atracción y captura de los insectos que llegan.

Trampas para adultos de R. palmarum con la feromona de agregación y diferente ubicación: sobre el tronco y directamente sobre el suelo.

Trampeo en áreas para resiembra. Los lotes de más edad en la plantación deben de ser renovados cuando la productividad cae por debajo de un nivel económico aceptable, o bien cuando una condición como la PC o el anillo rojo ha diezmado severamente la población de palmas. El uso de maquinaria para botar las palmas, aligera enormemente la preparación del terreno, pero provoca muchas heridas en las plantas. Cuando existe una población alta de insectos, lo cual es frecuente en plantaciones viejas, muchos de ellos pueden ovipositar en las heridas provocadas antes de abandonar el área y el resultado puede ser un aumento en la población. Los troncos pueden permanecer atractivos para la oviposición hasta por un año, lo cual permite la producción de varias generaciones de insectos. Para evitar estos riesgos se deben tomar al menos dos precauciones:

  1. Reducir con un trampeo intensivo la población residente de insectos en el área antes de eliminar las palmas
  2. Envenenar las palmas con un arboricida (MSMA) y tumbarlas o dejarlas en pie después de secas. Existe también la posibilidad de tumbar las palmas con un tractor y quemarlas posteriormente. Para esto es necesario planear muy bien el trabajo de manera que se haga durante la estación seca, a fin de reducir la compactación del suelo y permitir que el follaje se seque completamente y permita una buena quema. Todos estos casos se refieren a palmas sanas, pues de no ser así habría que proceder como se detalla en la sección anterior

d. Manejo agronómico. Debido al gusto del insecto adulto por sitios húmedos y sombríos, es claro que las medidas de control deben incluir el mejoramiento del drenaje dentro de la plantación, así como mantener las podas al día y realizar los cortes de hojas lo más cerca posible al tallo sin dañarlo, para no crear sitios (peciolos largos) en donde puedan las larvas completar su ciclo de vida.

e. Ley de sanidad. Un elemento que se considera muy importante es la promulgación de una ley (decreto) que obligue a todo productor a considerar el combate de este tipo de plagas como prioritario, de manera que el esfuerzo se pueda extender a grandes áreas.

Material genético

En regiones en donde la PC está presente o existan condiciones apropiadas para que ocurra, se debe evitar la siembra de variedades de gran desarrollo vegetativo, que han mostrado ser particularmente susceptibles. Tal es el caso de la mayoría de los cruces Deli x AVROS, Deli x Yangambi y algunos Deli x Ekona. La mayor susceptibilidad de estos materiales puede estar relacionada con una mayor demanda del medio para mantener su crecimiento vigoroso (luz, nutrientes, etc.).

No obstante, la siembra de otros cruces 'guineensis' disponibles en el mercado, no necesariamente es garantía de que el problema no se vaya a presentar en gran escala, si no se toman en cuenta las demás recomendaciones de manejo. Actualmente algunos programas de mejoramiento genético hacen esfuerzos para desarrollar variedades guineensis con tolerancia a la PC, con algunos resultados promisorios dentro de materiales de origen La Mé, Bamenda, Tanzania, Malawi, Enthebe y Mobai entre otros. La siembra de varios cruces comerciales guineensis, sigue siendo una alternativa económicamente viable para muchas plantaciones en donde la PC se mantiene a un bajo nivel y aún para aquellas en donde la incidencia fue alta en el pasado, ya que se ha probado que con el mejoramiento agronómico es posible recuperar las plantas en un periodo corto, y reducir la incidencia y severidad en las nuevas siembras.

Aunque todavía existen problemas agronómicos importantes por solucionar en los híbridos OxG disponibles, varios programas trabajan activamente para superarlos en las nuevas generaciones, que para algunos son una alternativa viable para renovar plantaciones que fueron fuertemente diezmadas por la PC, particularmente en Suramérica.

Ambiente

La mayoría de las recomendaciones en esta sección, se refieren a decisiones que deben necesariamente tomarse en cuenta desde el momento mismo en que se escoge la zona y lugar para iniciar la plantación. La falta de planificación y de recursos en el momento preciso, puede ser el talón de Aquiles en muchos proyectos, pues comprometen el potencial de producción e impiden a la planta iniciar y mantener un crecimiento saludable. No obstante, muchos problemas pueden corregirse, al menos parcialmente, en plantaciones establecidas e intentar prolongar su vida productiva después de que fueron afectadas por pudriciones de cogollo.

Escogencia del sitio. El deseo de plantar la palma aceitera para aprovechar sus múltiples ventajas económicas y sociales, ha hecho que muchos proyectos se desarrollen en zonas con limitaciones importantes de suelos y clima para un buen desempeño de ese cultivo. Si tales limitaciones no son eliminadas, al menos parcialmente, no se obtendrán los rendimientos esperados y las plantas crecerán en forma vulnerable a plagas y enfermedades. Los problemas más comunes que se pueden enfrentar son un clima fuera del ámbito adecuado para la especie, en cuanto a luminosidad (por debajo del mínimo requerido), excesos de lluvia, déficit hídrico y un manejo inadecuado del suelo. Es difícil proponer soluciones para el problema de baja luminosidad, aparte de aumentar el espaciamiento de siembra y buscar variedades más eficientes para utilizar la luz incidente, pero el exceso de lluvia, el déficit hídrico y el manejo del suelo tienen, al menos, soluciones parciales (drenaje y prácticas para mejorar la economía del agua; secciones adelante).

Dos tipos de suelo que impedirán un desarrollo saludable del sistema radical: Izquierda. Suelo poco profundo sobre piedras y grava. Derecha. Suelo con alto contenido de arcillas con alta plasticidad (montmorillonitas)

Preparación del terreno para la siembra. Muchas plantaciones de palma aceitera tienen una historia de fallas en la planificación que ocasionaron siembras apresuradas, fuera de tiempo, en suelos marginales, y con malas prácticas de preparación de la tierra y de mantenimiento de la plantación durante su fase juvenil. Uno o varios de estos problemas son denominador común en plantaciones que han sufrido ataques muy generalizados de PC, de manera que se debe evitar cometer esos errores nuevamente. Las diferencias de suelo, ciertamente no permiten elucidar las diferencias en incidencia de las pudriciones del cogollo, sin embargo la forma del manejo del suelo, si permite explicar muchas de ellas.

El manejo del suelo, específicamente su preparación para la siembra, puede tener un profundo impacto sobre la salud futura de la plantación y su potencial productivo y todo empieza antes de la siembra, incluso con el diseño y trazado de los caminos y otras obras civiles.

Los caminos principales, y el sistema principal de drenaje deben estar listos antes de iniciar la preparación del terreno. La preparación de la tierra para la siembra depende del grado de deterioro de la misma (principalmente por compactación), lo cual a su vez está relacionado con el uso anterior del suelo. Una preparación inadecuada de suelos con estructura débil y con una capa superficial delgada, puede tener repercusiones negativas que perduran por toda la vida de la plantación. La preparación del suelo debe ser hecha con implementos que no deterioren la estructura del suelo y no arrastren su capa superficial y en el momento adecuado (según la humedad del suelo), de tal manera que se cause el mínimo deterioro de las propiedades físicas del suelo y se preserve la capa superficial rica en materia orgánica. La labranza en general se realiza en forma perpendicular o diagonal a los canales principales para facilitar la evacuación de las aguas, y no crear obstáculos que impidan la salida del agua de un sitio particular.

La ayuda de profesionales expertos es fundamental para identificar y poner en práctica soluciones a cada problema específico, pues de otra manera podría causarse un daño adicional. Por ejemplo, proponer subsolado cuando el problema de compactación es superficial y tal vez solo se requiera de una arada hasta 25-30 cm; la cual puede ser complementada con el paso de otro implemento para romper terrones gruesos, pero no de una rastra pesada que pueda dañar severamente la estructura. Otro problema común es hacer un subsolado cuando el suelo está muy húmedo; lo cual impide lograr el objetivo buscado.

Izquierda. La capa superficial de tierra con la mayor concentración de materia orgánica fue arrastrada hacia los sitios en donde se acumuló la vegetación. Derecha. Tractor de orugas equipado con una pala tipo rastrillo para evitar el arrastre de la capa superficial de materia orgánica durante la preparación del terreno

Malas prácticas posteriores pueden eventualmente deteriorar la estructura del suelo, aunque la preparación para la siembra haya sido adecuada. La más nefasta de estas prácticas es el abuso con la maquinaria en labores de cosecha y combate de malas hierbas principalmente.

Abuso del paso de maquinaria dentro de la plantación que causa deterioro de la estructura del suelo y reduce la aeración. Izquierda. Repetidas pasadas con un rodillo para controlar malezas. Derecha. Laboreo sobre un suelo muy frágil y con exceso de humedad.

Siembra y calidad de las plantas de vivero. La calidad de las plantas de vivero (determinada en gran medida por las reservas acumuladas en el bulbo), la época de siembra (con la humedad adecuada del suelo), la siembra misma (ej. el hoyo de siembra y el trato a la planta durante el proceso), y el cuidado pos siembra (control de malezas y plagas, fertilización etc.), son todos aspectos fundamentales que determinan el vigor de la plantas, su potencial de producción y su habilidad de afrontar estrés y el acoso de organismos enemigos.

Las fotografías ilustran dos ejemplos de prácticas de siembra inadecuadas. Izquierda. Siembra muy profunda y abuso de algún agroquímico. Derecha. Planta etiolada y sembrada en un sitio mal drenado

Aeración del suelo. Los problemas de aeración del suelo pueden tener múltiples causas que deben ser identificadas por un profesional especilizado quien propondrá soluciones para cada caso en particular. En general, los problemas por baja aeración son de dos tipos: 1) sub superficiales, causados por un nivel freático fluctuante, capas impermeables y baja conductividad hidráulica (texturas finas o contrastantes), y 2) superficiales, originados por estratos compactados y por depresiones del terreno. No es aconsejable intentar solucionar un problema sin un entendimiento cabal de su origen, pues se podría causar un daño mayor.

El suelo debe ser bien drenado antes de la siembra, por lo cual las necesidades de drenaje se determinan antes de sembrar, y no cuando la plantación está ya establecida. Asimismo, un aspecto tan fundamental como propiciar y mantener una aeración adecuada del suelo, debe estar en manos de un profesional especializado. En términos generales, los expertos recomiendan la guía siguiente para definir las necesidades de drenaje de un sitio en particular:

a. Información previa. La información necesaria para la evaluación de las condiciones del drenaje de un área determinada debe colectarse con anticipación, para poder construir la infraestructura básica de drenaje antes de sembrar la palma. En lo concerniente al estudio del movimiento del nivel freático, es aconsejable contar con lecturas de dos periodos lluviosos (inviernos). La evaluación inicial debe permitir obtener una idea general sobre el origen, y las posibles soluciones de los problemas de drenaje y la misma incluye aspectos como el micro relieve (depresiones que causan encharcamientos), cambios de color de los cultivos presentes y las malezas, presencia de capas impermeables, moteados y horizontes "gleysados" en el perfil, flora característica de áreas húmedas, etc. Idealmente se requiere de un plano o croquis de la finca o proyecto, hojas cartográficas y fotografías aéreas. Los planos deben mostrar los linderos de la propiedad, las calles, las vías de agua, dirección de la pendiente y la infraestructura de drenaje disponible, sobre todo los puntos de salida del agua. Cualquier otra información faltante que se considere relevante, debe ser agregada al plano durante la primera evaluación. La información más relevante de un estudio preliminar es la siguiente:

Ubicación y capacidad de los drenajes existentes. Evaluación del caudal hidráulico y la capacidad de los drenajes naturales existentes como posibles colectores de la red de drenaje. El tipo, ubicación, espaciamiento, profundidad y efectividad de los drenajes existentes en el sitio o la periferia permite realizar un trazo preliminar del diseño de la red de drenaje.

Ubicación y estado de las salidas naturales. Esta información se usa para establecer los puntos hacia donde todo el sistema de drenaje debe ser dirigido. Hasta donde sea posible, se debe respetar los cursos naturales del agua. Con el conocimiento de las características de estas salidas se estima el tipo de infraestructura necesaria, y se determina la posible existencia de problemas legales que pueden limitar el proyecto (presencia de humedales, acuíferos, cultivos adyacentes, etc.).

Indicadores de riesgo de inundación. Presencia de especies vegetales que se desarrollan en condiciones de alta humedad, y la evidencia dejada por inundaciones pasadas. Una o más visitas hacia el final del periodo de lluvias, y durante eventos climáticos importantes permite tener una idea clara de los riesgos presentes.

Prácticas culturales actuales y pasadas. La condición del cultivo actual, y el manejo dado, puede haber causado algunos problemas importantes para el buen desempeño de la palma aceitera: compactación, concentración de sales, obstrucción o relleno de vías de salida de aguas.

Relieve. Algunos accidentes del terreno pueden afectar el diseño y el trazado de los drenajes.

Nivel freático. Es esencial tener una idea sobre la fluctuación y dirección del movimiento del agua subterránea. Por consiguiente, es vital procurar cualquier información al respecto que esté disponible en instituciones estatales o proyectos privados.

b. Levantamiento de suelos. Es esencial para conocer la distribución geográfica y las posibles limitaciones de las distintas unidades de suelo presentes. Para la selección de tierras para el cultivo de la palma aceitera es vital que, además de la información de rutina (física y morfológica del suelo), se incluya información muy precisa sobre todos aquellos factores que afecten la aeración del suelo, tal como la conductividad hidráulica y la profundidad de las capas impermeables. Las unidades cartográficas deben incluir información de los sitios en donde deben realizarse las evaluaciones de conductividad hidráulica y de infiltración, e incluir un mapa de capas impermeables en cada unidad de suelos. Esta información es vital para el responsable de poner en marcha el proyecto de drenaje para la zona. La presencia de moteados que indican reducción en el perfil, y peor aún, de horizontes "gleysados", son una clara indicación de la existencia de problemas en la aeración del suelo, que deben corregirse necesariamente.

Los suelos con texturas arcillosas o arcillo-limosas con estructura pobre (masivos) no deben ser utilizados para el cultivo de la palma aceitera, particularmente en áreas con alta precipitación pluvial. Cuando el patrón de suelos es complejo se requiere de un alto grado de detalle del estudio, si se quiere anticipar con certeza muchos problemas de bajo rendimiento y enfermedades. El estudio topográfico debe seguir al levantamiento de suelos, de manera que se identifique aquellas características del terreno que determinan el movimiento de las aguas superficiales e internas en el perfil del suelo. Es importante indicar los puntos en donde se ubicarán los pozos de observación del nivel freático y de ser necesario, los tensiómetros. El estudio topográfico también es esencial para definir el mapa de isohypsas, los estudios de escorrentía, el diseño de canales, y otros estudios claves del drenaje. Los mapas con las curvas de nivel se utilizan para definir los sitios que podrían tener problemas de drenaje, el desnivel del terreno y su dirección, las vías de agua y la presencia de depresiones (en donde es difícil sacar el agua), la dirección de los canales, posibles puntos de salida del agua y trazos preliminares de las líneas de canales.

c. La red de pozos de observación del nivel freático. Esta es esencial para determinar la profundidad del nivel freático, sus fluctuaciones, las líneas de flujo y el movimiento del agua en el subsuelo. Con esta información se puede entender la situación del sitio y proponer soluciones a los problemas de drenaje. Las mediciones no solo deben registrarse a intervalos regulares preestablecidos, sino que también deben tomarse en forma repetida después de una lluvia fuerte, para determinar la rapidez con que baja el nivel freático. Cuando hay anisotropía (texturas contrastantes en el perfil), el pozo debe estar por encima del estrato impermeable, ya que si está por debajo de este y hay agua confinada esta aflora a través de la perforación y da lecturas superficiales erróneas. Como parte de la información a compilar para determinar las necesidades de drenaje del área escogida, es importante incluir un mapa (con información sobre textura y estructura del suelo), en el que se indique la presencia de estratos con limitaciones para el movimiento del agua en el perfil. Este mapa se usa para ubicar drenajes, su profundidad y estimar el volumen de agua que se mueve en el subsuelo. El estudio se hace hasta una profundidad de 1.8 m.

Los canales primarios, secundarios y parte de los terciarios se construyen antes de la siembra. La red de evacuación de aguas superficiales se completa luego de la siembra, cuando se identifican los sitios en donde se acumula el agua superficial. Debe tenerse presente que en situaciones de excesos de precipitación pluvial (mayor a 400 mm/mes), y con suelos con baja conductividad hidráulica (alto contenido de arcilla y estructura pobre), se pueden tener problemas, aún cuando haya una red de drenaje construida.

Izquierda. Canal profundo para evacuar agua subterránea (bajar el nivel freático). Derecha. Construcción de canales pequeños en una plantación establecida para eliminar encharcamiento superficial.

Déficit hídrico. El déficit hídrico anual para no afectar significativamente la producción de racimos de fruta fresca de la palma aceitera debería ser menor de 200 mm/año, y no hay otra opción aparte del riego, cuando este es mayor de 500 mm. El déficit hídrico es agravado por altas temperaturas (que en el suelo pueden causar muerte generalizada del sistema radical fino superficial), suelos livianos (alto contenido de arena), siembra tardía (particularmente con plantas de vivero subdesarrolladas), baja fertilidad (principalmente bajo potasio o relaciones inadecuadas con el calcio y el potasio), prácticas pobres de fertilización, bajos contenidos de materia orgánica, etc.

El déficit hídrico puede atenuarse mediante prácticas agronómicas, algunas de las cuales tienen un gran impacto sobre las palmas jóvenes que son más vulnerables:

  • Preparar el suelo de manera que permita el desarrollo radical sin impedimentos
  • Siembra durante los dos primeros meses de la época de lluvias
  • Utilizar palmas vigorosas de vivero: altas reservas en el bulbo
  • Reducir el estrés de trasplante (protocolo de siembra) para permitir un establecimiento más rápido de las plantas
    Iniciar la siembra en los sitios con menor capacidad de retención de humedad
  • Establecer una cobertura de leguminosas con la siembra de las palmas
  • No usar altas dosis de nitrógeno antes de la época seca.
  • Los contenidos de potasio en la planta deben ser altos al inicio de la época seca
  • Incorporar materia orgánica, en especial racimos vacíos de la palma. El beneficio es mayor cuando esta práctica se hace en palmas antes de establecerse la primera época seca después de la siembra.
Izquierda. Infraestructura de riego por subirrigación (represa). Derecha. Mulch de racimos vacíos en una planta antes de la entrada de la primera época seca después de la siembra. La cobertura de leguminosas también ayuda a disminuir el impacto del déficit hídrico

Nutrición. No hay duda de que aún falta generar mucha información básica a través de la investigación para definir las relaciones óptimas entre nutrimentos con el fin de reducir las probabilidades de que una palma sea afectada por la PC, y en caso de serlo, que el ataque sea lo más leve posible y permita una rápida recuperación de los síntomas.

Los años en que ocurren picos de producción ameritan un cambio en las prácticas de fertilización. Si el rendimiento promedio de una plantación es de 25 t de fruta fresca por año, y por los censos de productividad se anticipa una producción de 30 o más toneladas, entonces se debe dar a esta plantación lo correspondiente para la demanda que está por venir, particularmente en lo que se refiere al potasio. Si la cantidad de fertilizante tradicional se mantiene, y el suelo no puede suplir la mayor demanda, se creará una situación de estrés sobre la planta que tendrá que recurrir a sus reservas. Esta situación puede dejar a las plantas pobremente preparadas para soportar, por ejemplo, un déficit hídrico inusual en el futuro. Esta ha sido una situación frecuente en plantaciones que han sufrido fuertes ataques de PC.

La fertilización debe ser en cantidades suficientes, oportuna (épocas y lugares de aplicación) y equilibrada (entre elementos). El principio del barril de Spengel-Liebig indica que cuando uno de todos los elementos esenciales está deficiente el rendimiento y la sanidad del cultivo se encuentran comprometidos. No obstante, en lo que se refiere a las pudriciones de cogollo, parece que existen algunos elementos y relaciones que deben mantenerse bien vigiladas en forma rutinaria. El orden de importancia no es conocido, pero las siguientes recomendaciones son relevantes:

  1. Los contenidos de potasio en los foliolos de la hoja 17 deben mantenerse por encima 0.90% todo el año, particularmente en los meses en que por la variación estacional tienden a bajar. En palmas jóvenes, en la hoja 9 se deben mantener por encima de 1.3%. La relación K/CT* en la hoja 17 debería de ser superior a 0.30.
  2. El contenido de K en el raquis debe ser mayor a 1.3% y el de P debe encontrarse entre 0.05 y 0.10%. Concentraciones excesivas de P en el raquis se asocian con baja concentración de P y K en el follaje.
  3. Aplicar zinc (además del potasio) si los contenidos foliares de potasio son bajos y existe evidencia de que el zinc es bajo en el suelo (nivel crítico 2.5 mg/l en suelos con <10 cmol+/l de Ca y 3.5 en suelos con > 10 cmol+/l de Ca) y los tejidos (18 mg/kg).
  4. Los contenidos de potasio en el suelo, se deben mantener por encima de 0.35 cmol+/l, y los de fósforo por encima de 20 ppm (mg/l). Cuando existen severos desequilibrios de bases, el K en el suelo debería estar alrededor de 5% de la CICE (saturación de K).
  5. El cobre en el suelo debe mantenerse por encima de 10 ppm.
  6. Las relaciones de bases en el suelo deberían mantenerse dentro de los siguientes ámbitos: Mg/K entre 4 y 8; Ca/Mg entre 4 y 5.5.
  7. No debe aplicarse altas cantidades de N dos meses antes de que empiece una época seca en lugares con fuerte déficit hídrico (superior a 300 mm); es necesario aplicar bastante K antes de la época seca, ya que aumenta la tolerancia al estrés. No debe aplicarse N en ausencia de K al inicio de la época de lluvias, especialmente en el segundo año de siembra, cuando la planta es más susceptible al arqueo foliar, que even-tualmente puede desembocar en pudriciones de flecha y cogollo.
  8. Es suelos susceptibles de acidificación, se debe vigilar la saturación de acidez, optar por fuentes de fertilizante menos acidificantes y considerar el encalado como alternativa de manejo desde el punto de vista nutricional y de regulación de la reacción del sue-lo. El sulfato de amonio es la fuente más acidificante, mientras que para suelos ácidos la roca fosfórica, es una fuente de P de lenta liberación y a su vez contiene alguna proporción de carbonato de calcio que ayuda a neutralizar la acidez del suelo. Las siguientes son recomendaciones generales para mejorar el aprovechamiento de los fertilizantes aplicados (suficientes, oportunos y equilibrados):
  • Colocar el fertilizante según el riesgo que exista de pérdidas por escorrentía superficial (ej. nitrógeno) o fijación en el suelo (ej. fósforo).
  • Fraccionamiento de las aplicaciones (según el régimen de lluvias, la edad de las plantas, tipo de suelo etc.). Por ejemplo, suelos de textura arenosa necesitan de aplicaciones más seguidas de fertilizantes para evitar deficiencias de elementos como N, K y B, que fácilmente se pueden lixiviar.
  • Definir y reducir los factores causantes de pérdidas (escorrentía, lixiviación, volatilización). Por ejemplo, la urea es fácilmente volatilizada cuando se aplica en suelos de pH alto, alto contenido de Ca, y alta humedad y temperatura.
  • Definir las necesidades para cada variedad y para sus distintas etapas de desa- rrollo.
  • Dar la cantidad justa de fertilizante según el potencial de cada sitio, para esto se debe:
  • Tomar en cuenta las cantidades de elementos ya presentes en el suelo y sus relaciones.
  • Procurar satisfacer la necesidad de acuerdo con la productividad esperada
  • Atender al aporte nutricional de las fuentes usadas y la presentación (granulometría) y no únicamente al costo.
  • Encalar con moderación si es necesario.
  • Reciclar tantos elementos como sea posible en forma de racimos vacíos o compost.

Conclusiones

En plantaciones establecidas hay que mantener una alerta a señales de estrés sobre las palmas, que pueden manifestarse en la forma de un acortamiento de hojas, reducción del grosor del peciolo (PxS) y deterioro radical excesivo, particularmente del sistema fino. Estas son las manifestaciones de la palma que indican estrés y generalmente están precedidos de condiciones climáticas adversas para la fisiología de la planta (excesos de precipitación, alta nubosidad persistente, sequía…). Los factores que limitan el desarrollo saludable del sistema radical pueden ser climáticos (ej. altas temperaturas), físicos (ej. mala aeración), químicos (ej. bajo potasio) o biológicos (presencia de oportunistas agresivos), y por supuesto involucran complejas relaciones entre ellos. Cada plantación y cada lote dentro de ella debe ser sujeto de un estudio serio para identificar, caracterizar y corregir estos factores, preferiblemente antes de que el daño a la planta sea excesivo.

El siguiente trabajo es establecer protocolos que definan qué medir y cómo hacerlo, y cuáles labores realizar y la secuencia que debe respetarse. Ejemplos de tales protocolos se refieren a las acciones para anticiparse al desgaste energético que sufre la planta ante picos de alta producción, para mejorar la física y aeración del suelo, y para mantener la población de R. palmarum bajo control. Algunos de estos protocolos (manejo del picudo por ejemplo) deben ser seguidos por todos, para lo cual se deben realizar reuniones y charlas de educación de toda la comunidad palmera de la región.

Los diferentes elementos detallados en la propuesta de manejo de la PC, no actúan por separado, sino que interactúan entre ellos, y el conocimiento de estas interacciones puede evitar que ocurran combinaciones potencialmente muy peligrosas para la planta. Tal es el caso del uso de dosis excesivas de nitrógeno en una situación en donde el potasio está en condiciones de deficiencia (o desequilibrio), se presenta un déficit hídrico severo en un suelo con baja capacidad de retención de humedad, seguido de anegamiento del suelo por altas precipitaciones y baja disponibilidad de luz. Esta combinación de eventos causa la pérdida excesiva del sistema radical fino y la incapacidad de renovarlo y ha precedido a una alta incidencia de PC.

El desarrollo de variedades comerciales con resistencia/tolerancia es también parte importante del manejo, pero debe recordarse que no puede obtenerse un rendimiento económico sostenido con ningún genotipo si el manejo agronómico es inadecuado. Esto es particularmente cierto si efectivamente, la tolerancia al estrés y a las pudriciones de cogollo están asociadas, puesto que debe esperarse que los mecanismos fisiológicos responsables de la tolerancia al estrés demandan energía, que de otra manera podrían destinarse a la producción de aceite.

La solución final para todos estos trastornos solo se obtendrá a partir de la investigación y exigirá el trabajo de un grupo multidisciplinario. Este trabajo de equipo necesita de especialistas en suelos y en fisiología y no solo de fitopatólogos. Al final, la solución vendrá posiblemente de una combinación de mejores prácticas agronómicas adecuadas para cada plantación particular, que tomen en cuenta las características del sitio en cuanto a sus suelos y condiciones climáticas, y del uso de variedades tolerantes (o resistentes). Los genes de tolerancia parecen estar en ambas especies, E. oleifera y E. guineensis.

Referencias

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Agradecimientos

El autor agradece el trabajo de revisión y los aportes de Floria Ramírez (Palma Tica, nutrición), Allen Rodríguez (Palma Tica, riego y drenaje), Hector Albertazzi, Francisco Peralta, Ricardo Escobar (ASD, aspectos generales) y Alvaro Carmona (CDC, Nicaragua).