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El subsoleo en palma aceitera
Rubén A. Ortiz
ASD Oil Palm Papers N° 10, 13-15, 1995

 

El subsoleo es una práctica de labranza de la parte sub-superficial del suelo, con la que no se produce inversión de prismas, y tiene el propósito de romper las capas compactadas del suelo que restringen el movimiento del agua, del aire y la penetración de raíces (Soil Conservation Society of America 1982).

El principal implemento agrícola usado es el subsolador, "una pieza metálica, pesada y de gran resistencia, la cual al introducirse en el suelo y ser tirada por un tractor, causa la ruptura de las capas compactadas". El subsoleo se realiza para aflojar el suelo, aumentar la aeración, mejorar el drenaje y la distribución de la humedad, destroncar y despedregar, todo ello para favorecer el crecimiento radicular.

Cuando un suelo presenta compactación o drenaje interno impedido, el crecimiento de las raíces es restringido, se limita la captura de humedad y se incrementa la escorrentía y la erosión. Rice (1983), señaló que los cultivos con un desarrollo radicular restringido en el horizonte superficial, nunca llegan a alcanzar su potencial de producción.

En general, el subsoleo permite aumentar la producción de varios cultivos como la soya y el maíz, en terrenos donde se realiza labranza mínima (griffith et al . 1986; Ortiz 1985)

La época apropiada para realizar el subsoleo está determinada por la estación de siembra del cultivo, el tipo de suelo, el contenido de humedad del suelo, el clima y la susceptibilidad del suelo a la erosión. Como ejemplo, en los Estados Unidos se recomienda hacer esta práctica en suelos pesados durante el otoño, cuando tienen el grado óptimo de humedad proveniente de la precipitación (y no solamente de la irrigación) (Green et al . 1981).

Cassel (1979) indica que los subsoladores tienen otros usos además de romper las capas compactadas del suelo. Con ellos se puede halar una masa metálica con forma de "bala" o similar (aguilón), a través de suelos arcillosos húmedos para crear un orificio que permite el drenaje o la irrigación sub-superficiales.

Cuando el suelo está húmedo se requiere de menos energía para el subsoleo, pero el volumen de suelo que es disturbado disminuye. Por lo general, el mayor beneficio se logra cuando el suelo está relativamente seco (London 1991). Según Cassel 1979, el ámbito óptimo de humedad se encuentra entre 1 y 9.8 bares (3 y 44 pF), lo que corresponde a una condición cercana a la capacidad de campo (London 1991)

En plantaciones ubicadas en regiones con un ecosistema de bosque húmedo tropical, posiblemente nunca se logra alcanzar el momento "óptimo" para el subsoleo. Por ejemplo, en las plantaciones de palma aceitera del Grupo Numar en Coto (Costa Rica), la "ventana" para realizar esta labor es muy corta. Contrariamente, en la región de Quepos (Costa Rica) y San Alejo (Honduras), se presenta una época seca más larga que permite una mayor flexibilidad para realizar el subsoleo.

Como beneficio del subsoleo, se menciona la reducción en la densidad y dureza, y el incremento en el volumen de macroporos del suelo, lo cual mejora la aeración y el drenaje interno y aumenta la tasa de infiltración del agua (Caliman et al.1990). En estudios realizados en Coto, se encontró que el contenido de humedad y la porosidad (poros grandes) ejercen un efecto sobre la producción de palma aceitera de 61 y 18% respectivamente, (Durán et al .1993, Durán 1994).

En esta misma región, Ortíz y Durán (1993) encontraron que el subsoleo, más una pasada de rastra mejoraron el crecimiento y el rendimiento inicial de la palma aceitera, con relación al testigo sin labranza. En este experimento, todos los tratamientos donde se utilizó algún tipo de labranza mostraron un mejor crecimiento que el testigo (cero-labranza).

Donde no existen problemas de compactación o drenaje, no es necesario subsolar. Si hubiese horizontes compactados, entonces, es importante considerar los beneficios económicos del subsoleo u otra práctica de labranza.

Literatura citada

Caliman, J.; Concaret, J; Aubry M., 1990. Labor de subsoleo en una plantación de palma aceitera. Presentación del implemento adecuado y de las condiciones de realización. Oleagineaux 45(8-9):393-394.

Cassel, D.K. 1979. Subsoiling. Crops and Soils. American Society of Agronomy. Madison, WI. p. 7-10.

Durán, N.; Ortíz, R.A.; de Bruin, S. 1993. Utilización de tensiómetros para la medición del status de humedad del suelo y su relación con la producción de palma aceitera. Congreso Agronómico Nacional. San José, Costa Rica p. 217.

Durán, 1994. Evaluación del efecto de algunas propiedades físicas de suelos y precipitación en la producción de palma aceitera. Congreso Técnico. Grupo Numar. Coto 47. Costa Rica.

Green, D.; Woolley, D.G.; Mullen, R.E. 1981. Agronomy Principles and practices. Burgess Publishing Company. Minneapolis, MN. p. 134-149.

Griffith, D.R.; Manneuring, J.V.; Box, J.E. 1986. Soil and moisture management with reduced tillage. In Sprague M., and F. Triplett (Eds.) No-tillage and Surface-Tillage Agriculture. John Willey P. and Sons. New York. p. 19-58.

London, J. R. (Ed.). Booker tropical soil manual. Longman Scientific and Technical. London. p. 88.

Ortiz, R.A.; Durán, N. 1993. Oil Palm growth as affected by different tillage systems. American Society of Agronomy Agron. Abstr. Madison, WI.

Ortiz, R.A. 1985. Chemical and physical properties of long-term multiple cropping systems as affected by tillage. Agronomy Dept. IFAS. University of Florida. Gainesville. 127p.

Rice, R.W. 1983. Fundamentals of no-till farming. American Association for vocational Instructional Materials. Athens, GA. p. 59-60.

Soil conservation Society of America. 1982. Resource conservation glossary. Soil Conservation Society of America. Third Edition. Ankeny, IA. p. 171.

 

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