| Resumen A
fin de evaluar el efecto del genotipo y diferencias en condiciones
ambientales, sobre la presencia del síndrome Arqueo foliar/Pudrición
común de flecha en palma aceitera, se efectuaron varios ensayos en las
regiones del Pacífico Central (Quepos) y Pacífico Sur (Coto) de Costa
Rica. Entre los años 1986 y 1990 fue recopilada información de
incidencia de la enfermedad y de producción de racimos en palmas de 1 a
6 años de edad. Se estudió el efecto genético sobre el desarrollo de la
enfermedad y se comparó su comportamiento bajo dos condiciones
ambientales. Se determinaron además los períodos de máxima incidencia y
el efecto de los síntomas característicos, arqueo foliar (AF), pudrición
común de la flecha (PCF) y el síndrome AF/PCF sobre la producción de las
plantas. Se encontró mayor susceptibilidad al síndrome AF/PCF en cruces
intraorigen (AVROS x AVROS, Deli x Deli) que en cruces interorigen (Deli
x AVROS, Deli x Ekona, Deli x Calabar). Progenies idénticas ubicadas en
las dos localidades mostraron respuestas distintas en incidencia; las
cuales pueden ser atribuidas a las diferencias en las condiciones
ambientales.
La incidencia de AF/PCF alcanzó un pico entre los 13 y 16 meses
después del transplante, el cual,correspondió al inicio de la época
lluviosa.
Al relacionar los diferentes síntomas de la enfermedad con la
producción de racimos, se observó que cuando predominó la presencia
de AF existió un mayor efecto detrimental sobre el rendimiento de
las palmas afectadas, que cuando los signos fueron PCF o AF/PCF. La
aparición temprana de la enfermedad en cualquiera de sus posibles
manifestaciones tuvo como consecuencia una mayor reducción de la
producción, mientras que su aparición después de los cuarenta meses
tuvo muy poco efecto sobre el rendimiento.
Introducción El arqueo foliar es la más
frecuente de las alteraciones del patrón normal de crecimiento en la
palma aceitera durante su estado de desarrollo juvenil. El doblamiento
del raquis, de donde deriva el nombre, la condición y la destrucción
total o parcial de los foliolos en la región cercana al sitio del
arqueamiento, constituyen los síntomas más típicos de la enfermedad
(Kovachich 1957; Chinchilla 1987a, 1987b; Monge et al . 1992).
Este desorden ha sido plenamente descrito por diversos autores
(Kovachich 1957; De Berchoux y Gascon 1963; Turner y Gillbanks 1974)
que coinciden en la caracterización de la mayoría de los síntomas.
Soh (1969) encontró que la enfermedad no era de carácter letal en sí
misma, pero predisponía a las palmas a la Pudrición común de la
flecha, afectando además el potencial de producción de racimos.
Chinchilla (1987a) y Monge et al . (1992, 1993) mencionan que los
síntomas de la pudrición común de la flecha se asocian con los de
arqueo foliar.
Aunque se ha sugerido la participación de algún agente biológico
en el desarrollo de la anormalidad (Turner y Gillbanks 1974; Monge
et al . 1992), se ha presentado evidencia de que la predisposición
al Arqueo foliar/Pudrición común de flecha (AF/PCF) está regulada
genéticamente, y responde a la expresión de un gene en su forma
recesiva (De Berchoux y Gascon 1963). Este mecanismo hereditario fue
confirmado posteriormente por Blaak (1970), quien agregó la
posibilidad de que exista un inhibidor que modifica la expresión del
gene responsable de la herencia del AF/PCF.
El mecanismo hereditario propuesto por los autores citados,
indica que la enfermedad se podría eliminar con relativa facilidad
utilizando progenitores resistentes. Sin embargo, la utilización a
nivel comercial de tales materiales no se ha generalizado debido a
la poca importancia atribuida a esta afección, debido a su carácter
transitorio, y porque existe un efecto poco tangible sobre la
producción de racimos, una vez que la planta se recupera. A esto se
suma el desconocimiento de un agente causal y de las condiciones
ambientales que propician la aparición del mal, lo que impide la
definición de métodos rutinarios que garanticen la identificación de
las líneas parentales resistentes.
En el presente trabajo se estudió el grado de afección mostrado
por diversos materiales genéticos sembrados en dos localidades, los
períodos donde ocurrió la máxima incidencia de la enfermedad y el
efecto de ésta sobre la producción.
Materiales y Métodos El estudio se
llevó a cabo entre los años 1986 y 1992 en las áreas experimentales
pertenecientes al Programa de Investigaciones en Palma Aceitera de ASD
de Costa Rica situadas en Coto y Quepos, en las regiones del Pacífico
Sur y Pacífico Central de Costa Rica, respectivamente. Las condiciones
climáticas de ambas regiones se resumen en el
Cuadro 1.
Las evaluaciones sobre la incidencia del síndrome Arqueo
foliar/Pudrición de la flecha se realizaron a partir del primer año
de siembra, con intervalos de 3 - 4 meses y durante un período de 8
a 64 meses en los experimentos sembrados desde 1983 a 1990 en la
División de Coto, y en 1987 en la División de Quepos. De la
información tomada en progenies idénticas sembradas en las dos
localidades, se realizaron comparaciones de la incidencia del
síndrome AF/PCF entre ellas.
Basándose en la manifestación inicial de los síntomas, las
plantas se clasificaron en tres categorías:
- Plantas con Arqueo foliar (AF); aquellas que en el momento de
la evaluación mostraron el síntoma característico del arqueo de
las hojas. Las plantas en esta categoría mostraron grado
variable de necrosis en sus foliolos, algunas veces apenas
perceptible.
- Plantas con pudrición común de la flecha (PCF); las que
mostraron pudrición húmeda extensiva en las hojas jóvenes sin
presentar arqueo.
- Plantas con el complejo Arqueo foliar - pudrición de la flecha
(AF-PCF); plantas en las cuales se presentaron ambos tipos de
síntomas claramente visibles.
En el estudio se incluyeron líneas Deli, Ekona, Calabar, AVROS,
Dami composite e introducciones silvestres como Bamenda y Tanzania,
principalmente, según se detalla en el
Cuadro 2 .
Una vez obtenidos los datos de incidencia, se clasificó la
información según la edad para determinar los períodos de mayor
frecuencia de aparición de la enfermedad.
Por último, para determinar el efecto de la condición sobre la
producción de racimos, se utilizó la información recopilada de
AF/PCF entre agosto de 1986 y agosto de 1990, en ocho experimentos
sembrados en Coto en 1985. En cada experimento se registró el
rendimiento por planta, evaluando el número y peso de los racimos
producidos durante 36 meses desde el inicio de la cosecha. Esta
información fue luego relacionada con la incidencia de AF, PCF o
AF/PCF.
Las plantas fueron además agrupadas según el momento de aparición
del mal, de la siguiente forma: inicial (14 a 23 meses), media (24 a
39) o tardía (40 a 63 meses). La producción de cada categoría fue
comparada con la producción de las palmas sanas.
Resultados y Discusión De Berchoux y
Gascon (1963), encontraron considerables diferencias en el nivel de
susceptibilidad al síndrome AF/PCF al comparar materiales de siembra de
origen distinto, siendo notoriamente mayor la incidencia en los
materiales Deli dura, contrario al alto grado de resistencia mostrada
por los derivados de origen La Mé.
Las diferencias en el grado de susceptibilidad en las líneas
genéticas sembradas en Coto se resume en el
Cuadro 3 . Los cruces entre individuos de una misma población
(intraorigen) presentaron elevada frecuencia de palmas enfermas. Las
tres progenies de origen AVROS (BM119 x BM119) fueron las más
susceptibles con un 29.76% de incidencia; en la población Deli dura
el grado de susceptibilidad fue también muy alto, 14.2% de las
palmas presentaron los síntomas de AF/PCF.
En los cruzamientos entre individuos de poblaciones diferentes
(interorigen), la frecuencia de la condición fue menor. En los
materiales Deli x Calabar solo 0.86% de las palmas se vieron
afectadas y en las progenies de origen Kigoma x AVROS, únicamente
0.75%. Las líneas de mayor difusión comercial como Deli x AVROS y
Deli x Ekona presentaron niveles de incidencia muy similares entre
sí, en ambos casos inferiores al 5% (
Cuadro 3 ).
Soh (1969), determinó una mayor incidencia de arqueo foliar en
progenies Deli dura de origen Elmina con relación a otras
subpoblaciones Deli dura como Ulu Remis y Johore Labis. Las
progenies plantadas en Coto, provenientes de cruces Deli x Deli
fueron reagrupadas de acuerdo a su genealogía (
Cuadro 4
). Según dicha clasificación, las palmas que poseen algún grado de
participación de ancestros BM20 y BM8 provenientes a su vez de la
población Elmina (Rosenquist 1985), mostraron un mayor grado de
susceptibilidad. Asimismo, en progenies comerciales Deli x AVROS, la
incidencia fue mayor conforme aumentó la participación de los
progenitores maternos BM8 y BM20 en la composición genealógica de
las descendencias ténera estudiadas (
Cuadro 5 ).
En el
Cuadro 6 se muestran las familias que presentaron mayor grado
de incidencia de AF/PCF. Se observa que progenies de cruces que
involucran a la misma palma (ej. HC133:1286D) muestran un alto grado
de incidencia, lo que hace notorio el fuerte componente genético en
la naturaleza del trastorno. Estas observaciones concuerdan con las
de Soh (1969), De Berchoux y Gascon (1963) y Blaak (1970).
Aunque se sabe que existen respuestas diferentes de un mismo
genotipo bajo condiciones ambientales disímiles (Breure y Soebagjo
1991; Monge et al . 1992) los cruces indicados en el
Cuadro 6 pertenecen a experimentos sembrados en distintos años,
lo cual reduce la posibilidad de que el síndrome AF/PCF sea
únicamente producto de la respuesta de la palma de aceite a
condiciones específicas, y reafirma el fuerte componente genético en
el desarrollo de la enfermedad.
Turner (1981), Breure y Soebagjo (1991), y Monge et al . (1992),
citan incongruencias en el grado de susceptibilidad mostrado por
genotipos similares sembrados en varias localidades, y atribuyen las
diferencias en el comportamiento al efecto del ambiente sobre la
manifestación de la enfermedad. Este efecto se observa en el
Cuadro 7 con la progenie HC133:1254D x HC129:1047P (Deli x
AVROS) que fue empleada como cruce testigo en varios experimentos.
En los ensayos en la localidad de Coto dicha progenie mostró una
incidencia que varió entre 0 y 28.60%, con un promedio de 13.09%; en
Quepos la incidencia varió entre 2.70 y 27.70% y una media de
20.66%.
Estas diferencias de comportamiento pueden estar asociadas con el
fuerte estrés hídrico a que son sometidas las palmas en la localidad
de Quepos, lo que ocasiona alteraciones en su patrón de crecimiento.
Al iniciar las lluvias se dan condiciones muy favorables para el
rápido desarrollo vegetativo, lo cual ha sido considerado por
Chinchilla (1987a y 1987b) y Monge et al . (1992 y 1993) como un
importante factor de predisposición. Al contrario, en Coto hay una
mejor distribución de la precipitación que permite un crecimiento
sostenido casi todo el año, lo cual podría explicar la menor
incidencia de la enfermedad.
El
Cuadro 8 muestra los resultados del comportamiento de otro
grupo de progenies idénticas evaluadas en ambos ambientes, notándose
de nuevo una mayor incidencia de la enfermedad en Quepos.
El período de máxima incidencia de la AF/PCF ocurrió entre los 13
y 16 meses después del transplante (Fig. 1), lo que concuerda con
las observaciones de Breure y Soebagjo (1991) y Monge et al .
(1992). Este período de alta susceptibilidad coincide con ciertas
condiciones tales como la fase de reinicio del rápido crecimiento
una vez recuperadas las plantas del estrés del transplante y el
reinicio de la actividad fisiológica con la entrada de las lluvias.
Este es un hecho que debe ser considerado en el delineamiento de la
metodología de selección de plantas resistentes.

El efecto del síndrome AF/PCF sobre la producción de la palma
aceitera es uno de los puntos que con menor claridad se menciona en
la literatura. Breure y Soebagjo (1991) determinaron que el
rendimiento se reduce en forma apreciable en las palmas con síntomas
de AF. Consideran dichos autores que el doblamiento de las hojas
puede afectar su capacidad de intercepción de luz y con ello la
producción fotosintética, lo cual redunda en una disminución del
rendimiento.
El efecto negativo de la enfermedad sobre la producción de
racimos fue comprobado por el comportamiento de las progenies
evaluadas en Coto. Además, parece existir un efecto diferencial
sobre la producción de acuerdo con el o los síntomas predominantes.
Cuando se comparan palmas enfermas y sanas, puede observarse que en
aquellas en que se presenta solo AF o la com- binación AF/PCF ocurre
una mayor reducción del rendimiento acumulado que cuando solo se
presentaron los síntomas de PCF (
Cuadro 9 ).
Las palmas que mostraron arqueo foliar en forma temprana, entre
los 14 y 23 meses, presentaron un retraso considerable en el inicio
de la producción; en las palmas sanas de las mismas progenies se
inició la cosecha a los 24 meses de edad, mientras que las enfermas
lo hicieron a partir de los 36 meses (
Cuadro 10 ). Las palmas enfermas de PCF y AF/PCF que mostraron
los primeros síntomas entre los 14 y 23 meses, presentaron
producciones muy similares entre sí, aunque siempre ligeramente
inferiores al grupo de plantas sanas; no obstante, la reducción no
fue tan severa como las palmas afectadas por solo AF. Cuando los
primeros síntomas de PCF y AF/PCF aparecieron entre los 24 y 39
meses, los rendimientos acumulados de las plantas sanas y de las
enfermas fueron similares. Sin embargo, cuando el síntoma
predominante fue AF la producción acumulada de las plantas enfermas
fue inferior a la de las sanas desde el inicio del período de
evaluación, incluso antes de la aparición de los primeros signos de
la enfermedad (
Cuadro 10 ).
Las palmas que mostraron cualquiera de las sintomatologías
tardíamente a partir de los 40 meses no mostraron una reducción
significativa de la producción. Esto parece indicar que la reducción
en el área foliar causada por la enfermedad en una fase más avanzada
del desarrollo de las palmas no disminuye significativamente la
capacidad de fotosíntesis y asimilación de las plantas a tal grado
que afecte el potencial de producción de racimos (
Cuadro 10 ).
Comportamiento de palmas sin síntomas en progenies
susceptibles
Las palmas que no presentaron síntomas durante el período de
estudio se asignaron a uno de cuatro grupos:
- Progenies libres de trastorno.
- Progenies en donde predominó el síntoma de AF.
- Predominancia de PCF.
- Predominancia de los síntomas combina- dos de AF/PCF.
Las plantas sanas en las progenies donde solo se presentó PCF,
presentaron mayores rendimientos, incluso superiores a las progenies
donde no se observó ninguno de los síntomas. La producción de las
palmas sanas en los cruces donde hubo AF fue la más baja y en las
que mostraron la combinación AF/PCF la producción fue intermedia
(Fig. 2).

En las familias donde hubo alta incidencia de PCF, se pudo notar
una producción de racimos relativamente alta incluso en las palmas
enfermas, lo mismo ocurrió donde hubo predominancia de AF. No
obstante, cuando se presentaron ambos síntomas simultáneamente se
dio una drástica disminución del rendimiento, hecho que sugiere un
efecto aditivo negativo de AF y PCF sobre la producción (Fig. 2).
Estas observaciones podrían ser indicio de que las tres
sintomatologías en cuestión podrían ser causadas por agentes
diferentes, o al menos sugieren la existencia de diferencias en la
constitución genética de las progenies en las que predomina una u
otra expresión de las mismas. Tales diferencias afectan
aparentemente no solo la respuesta del genotipo a la enfermedad,
sino también otras expresiones genotípicas como rendimiento y
características del crecimiento vegetativo.
El efecto de la sintomatología sobre la producción es un asunto
que requiere mayor investigación. Monge et al.(1992), relaciona la
presencia de diferentes sintomatologías con el grado de
lignificación de los tejidos, lo que de alguna forma puede estar
asociado con condiciones o potencial de crecimiento y con el
rendimiento.
Conclusión La reconfirmación de la
presencia de un componente hereditario en la expresión del Arqueo
foliar/Pudrición común de flecha, es uno de los resultados más evidentes
de la presente investigación. Los cruces dentro de una misma población
(intraorigen) parecieron elevar la frecuencia genética de los alelos
relacionados con la regulación de la herencia de esta enfermedad, siendo
especialmente alta su frecuencia en las poblaciones Deli y BM119.Estos
mismos resultados sugieren una mayor predisposición de las progenies
Deli dura con un alto componente genético de palmas originarias de la
Estación Elmina (BM8 y BM20).
El período donde se dio la mayor aparición de palmas con síntomas
del síndrome Arqueo foliar/Pudrición común de flecha ocurrió cerca
de los 14 meses después del transplante.
Otro aspecto importante que debe ser resaltado se relaciona con
las diferencias de afección mostradas por un mismo genotipo bajo
distintas condiciones ambientales.
Existe una disminución considerable de la producción individual
de racimos en las palmas con síntomas de la enfermedad, en especial
cuando estos aparecieron en los primeros estados de crecimiento.
Sin embargo, debe mencionarse que debido a la baja proporción de
plantas enfermas en una plantación, así como al caracter transitorio
de la enfermedad, el efecto detrimental sobre los rendimientos
acumulados por unidad de área es apenas perceptible.
Es claro que la selección de progenitores resistentes resulta la
vía más directa para minimizar los efectos indeseables del
trastorno. Sin embargo se considera que la efectividad de los
procedimientos actuales de selección están limitados por las
incongruencias en el comportamiento de as progenies suceptibles, que
bajo ciertas condiciones ambientales podrían comportarse como
genotipos resistentes, unido al desconocimiento de un agente
biológico específico asociado con el síndrome.
Es importante continuar el juzgamiento de las progenies por su
grado de predisposición al complejo AF/PCF; aunque tal objetivo debe
ser complementado con la definición de nuevas alternativas que
contemplen, además del componente genético, la participación del
ambiente y el estado fisiológico de las plantas, especialmente en
los picos de máxima predisposición e incidencia.
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