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No existe un riesgo conocido de introducir enfermedades en la semilla de palma aceitera importada de Costa Rica
Carlos Ml. Chinchilla; Carlos H. Umaña
ASD Oil Palm Papers, N° 13. 1-8. 1996

 

Algunos cultivadores de palma aceitera del sudeste de Asia han expresado su preocupación porque la semilla de palma aceitera de América, pudiese introducir enfermedades de este cultivo a esa región. Algunos autores llegan a implicar a la semilla proveniente de Costa Rica, el mayor suplidor de semillas en el continente americano y el único con cobertura mundial. Es por ello que en el presente documento expresamos nuestra posición ante tales aseveraciones. También describimos brevemente los problemas fitosanitarios considerados de mayor importancia para la palma aceitera, y los riesgos que pudieran existir de introducir enfermedades del cultivo en otros continentes a través de la importación de semillas.

Mucha de la confusión existente sobre los problemas fitosanitarios de la palma aceitera en América, se deben a la forma imprecisa en que se presenta la información, así como al uso indiscriminado de nombres comunes para llamar a las enfermedades y otros trastornos del crecimiento. Es así, que en un territorio tan vasto como América tropical, con más de 12 millones de kilómetros cuadrados y una increíble diversidad de ecosistemas, no es posible realizar generalizaciones, sin correr el riesgo de  llegar a conclusiones erróneas.

El centro de producción de semillas de ASD de Costa Rica ha estado situado por más de 50 años en Coto, en el pacífico sur de Costa Rica. Esta región, además de poseer condiciones agroclimáticas favorables para la explotación comercial de la palma aceitera, se encuentra libre de la mayoría de los problemas de enfermedades descritos en otras regiones del continente. Las operaciones de ASD de Costa Rica siempre han estado abiertas a todos aquellos genuinamente interesados en conocer nuestros procesos, incluyendo a los competidores en el mercado internacional de semillas de palma aceitera.

Problemas como la Pudrición Letal del Cogollo, la Marchitez Sorpresiva, la Pudrición Seca del Cogollo, la Mancha Anular o la Marchitez por Fusarium nunca han sido encontrados en Coto.

Los nombres comunes dados a las enfermedades y trastornos del crecimiento en América, pueden causar confusión, sobre todo cuando se mezclan con elementos del folklore local. Por ejemplo, la Pudrición Letal del Cogollo (PLC) , también conocida como Pudrición Letal de la Flecha o Pudrición de Cogollo , no es lo mismo que el Amarillamiento Letal, la Marchitez Sorpresiva o la Pudrición Común de la Flecha. Los nombres pudrición de flecha, pudrición de cogollo y sus derivados que incluyen la palabra "letal", han sido usados libremente para referirse a las enfermedades o desórdenes donde las hojas más jóvenes se pudren total o parcialmente, y las hojas exteriores permanecen verdes. En todos estos casos, no ha sido posible determinar la existencia de un único agente causal (patógeno), como el responsable del problema. No obstante, ha sido común que existan una serie de elementos ambientales y agronómicos desfavorables para el cultivo, asociados a la aparición de tales problemas.

Las "pudriciones de flecha", como tales, no son en lo absoluto exclusivas del continente americano, pues inclusive algunas que ocasionalmente causan la muerte de la planta, como la Pudrición Común de la Flecha (PCF) , son observadas en todo el mundo. Es de interés recalcar que la PCF ha sido observada en todas las regiones del mundo donde se cultiva palma aceitera (Turner 1981). Aún más, la llamada Pudrición Letal de Cogollo no siempre es "letal" en algunas regiones de América. Dado que hasta ahora no ha sido posible identificar ningún agente causal para este último trastorno, no es posible asegurar por ejemplo, que la enfermedad presente en Colombia es exactamente la misma que en el Ecuador, o aún en distintas regiones de un mismo país. Un aspecto de importancia es que la PLC y los desórdenes relacionados están presentes en varios países de América, pero no tienen una distribución generalizada en todas las regiones productoras de palma en el continente (Spear Rot of Oil Palm in Tropical America 1990).

Por más de 30 años se han realizado centenares de intentos, hasta ahora infructuosos, por identificar un patógeno como el único causante de las pudriciones de flecha en general. La PCF y el Arqueo Foliar son los más viejos de estos desórdenes, y aunque se ha logrado avanzar mucho en la identificación de los componentes genéticos que regulan la susceptibilidad al Arqueo Foliar (Blaak 1970), aún desconocemos qué organismo(s), y bajo qué circunstancias causan las pudriciones en las flechas. Tampoco es claro cuales son los factores que predisponen la planta a la aparición de estos problemas (Turner 1981; Breure y Sebagjo 1991; Chinchilla, datos sin publicar). Después de todos estos años de investigación, tampoco ha sido posible identificar el agente causal de la PLC, y no existe evidencia convincente que permita asociar a un agente vector  con esta enfermedad.

Al analizar la información anterior, nos cuestionamos por qué tantas personas han fallado en identificar o asociar un único agente causal con la PLC. Será posible que no exista un agente patogénico como tal, y que el problema sea más bien un "deterioro fisiológico progresivo" (decline), similar a los problemas existentes en algunas especies forestales y en otros cultivos ? (Manion y Lachance 1992). De ser así, la pudrición de los tejidos sería causada por patógenos oportunistas, que logran acceso únicamente a plantas estresadas. La reproducción de los síntomas empleando esos microorganismos sólo sería posible si conocemos claramente los factores que predisponen la planta a la infección. Así, los factores de predisposición serían mucho más importantes que los patógenos en sí. Es por ello que, los intentos por identificar una sola causa para estos "deterioros progresivos" tendrán una alta probabilidad de fracasar, como efectivamente ha sucedido con la PLC. Dentro de este marco, tampoco es sorpresa la imposibilidad de transmitir el trastorno a través de la semilla sexual o el polen.  

Debido a que considerar la PLC como un "deterioro progresivo" o "decline" es un enfoque relativamente nuevo en América, aún no se ha acumulado suficiente información que permita explicar por qué no se presentan síntomas idénticos en el sudeste de Asia; sin embargo, existen muchas diferencias en el clima, suelos y manejo que podrían darnos respuestas a esta interrogante.

Aunque la PLC ha sido importante en varias regiones, detrás de muchas de las historias sobre plantaciones arrasadas por este problema, se encuentran antecedentes importantes de un manejo agronómico deficiente, y otros problemas fitosanitarios que fueron obviados o no se consideraron, como por ejemplo, el anillo rojo. Es por ello que la aseveración que el cultivo de la palma aceitera no se ha desarrollado en el continente americano en proporción a su potencial debido a la PLC, es por demás incorrecta. En realidad, la expansión de este cultivo se ha visto limitada, más que todo, por  insurgencia civil, poca capacidad de inversión y falta de decisión política. Aún así, la industria de la palma aceitera en América esta creciendo en la actualidad a un ritmo mucho más acelerado que en la década pasada.

La Marchitez Sorpresiva , también conocida como la Pudrición de Cedros (Cedros rot) o Hart rot, está asociada al flagelado Phytomonas sp. (Dollet y López 1978), el cual es transmitido principalmente por especies de los géneros Lincus spp. (Perthius et al . 1985) y Euclerus sp. (Vickerman y Dollet 1992). En Centro América, esta enfermedad solamente ha sido encontrada en palma aceitera en la costa norte de Honduras, en donde se presenta de manera muy concentrada y aislada. El mismo patrón ha sido observado en Sur América. Además de no estar presente en ninguna área productora de semillas, esta enfermedad no es transmitida por este medio. En realidad una planta que ha sido infectada por Phytomonas no desarrollará los racimos, los cuales se podrirán rápidamente, inclusive antes de que otros síntomas aparezcan, lo que haría imposible colectar semillas viables, si ésta fuese la intención.

Cuando la Marchitez Sorpresiva apareció por primera vez en Sur América, aparentemente causó perdidas severas, principalmente debido a medidas de combate inapropiadas. Desde esos días a la fecha, el conocimiento sobre la enfermedad ha crecido, conduciendo al desarrollo de estrategias de combate más efectivas, lo cual ha reducido significativamente la importancia de este problema. En realidad, cuando las medidas básicas de combate, como la erradicación temprana de la plantas enfermas, se implementan, la enfermedad toma una importancia secundaria.

La Mancha Anular , de etiología desconocida, se encuentra solamente en áreas pequeñas y restringidas de Sur América, donde normalmente se observa sólo en plantas jóvenes. Esta enfermedad nunca ha sido reportada al norte de Colombia y no está presente en Centro América. Una enfermedad similar, tal vez la misma, ha sido encontrada en Costa de Marfil donde se le conoce como Pudrición Basal Seca . En este caso se ha identificado a Sogatella cubana y S. kolophon (Delphacidae) como los vectores (Renard y Quillec 1984; Renard y Franqueville 1989a).

El Anillo Rojo es un problema de ocurrencia generalizada en varios países de América tropical. Esta enfermedad es causada por el nematodo Bursaphelenchus ( Rhadinaphelenchus ) cocophilus y es transmitida por el picudo americano de la palma ( Rhynchophorus palmarum ) (Blair 1970), una especie presente solamente en el trópico americano. A pesar de haberse realizado investigación intensiva sobre el papel de otros insectos en la transmisión de esta enfermedad en Costa Rica, incluyendo a Metamasius hemipterus , no ha sido posible identificar otro vector fuera de R. palmarum (Chinchilla, datos sin publicar).

Sin duda, esta enfermedad es el problema fitopatológico más común en palma aceitera y cocotero en las Américas, y la única enfermedad de importancia encontrada en Costa Rica. Es por ello que ASD de Costa Rica ha desarrollado una efectiva estrategia de combate, la que ha permitido reducir la incidencia de la enfermedad en más de 90% (Chinchilla et al . 1993; Chinchilla, datos sin publicar). B. cocophillus no es transmitido por semilla (Blair y Darling 1968; Blair 1970; Schuiling y Dither 1981; Griffith 1987). Los intentos por infectar artificialmente plantas jóvenes de palma aceitera (de menos de tres años) han fallado; mientras que en el campo, esta enfermedad aparece normalmente después de ocho años, y en raras ocasiones después de cuatro años (Chinchilla 1992).

La Marchitez por Fusarium (Marchitez Vascular) es causada por el hongo Fusarium oxysporum f. sp. elaeidis (de Franqueville y Renard 1990). En este caso, sí es necesario considerar seriamente el riesgo de transmitir esta enfermedad por medio de la semilla y el polen (Flood et al . 1990; Locke y Colhoum 1973). En el continente americano, esta enfermedad sólo ha sido localizada en dos plantaciones; una en el estado de Pará en Brasil y la otra en la región de Quinindé en el Ecuador (Renard y de Franqueville 1989a; Mariau et al . 1992).

La Marchitez por Fusarium presenta una distribución generalizada en Africa del oeste, pero en América su presencia es muy localizada. Por otro lado, existe evidencia que apunta a muy cercanas relaciones genéticas entre las razas de F. oxisporum f. sp elaidis encontradas en la costa occidental de Africa meridional y las presentes en Brasil y Ecuador. Esto ha hecho pensar a algunos, que esta enfermedad pudo haber sido introducida de Africa a Sur América (Mouyna 1994).

Hasta 1994, la Marchitez Vascular había sido descrita en Benin, Camerún, Costa de Marfil, el Congo, Ghana, Nigeria y Zaire (Renard y de Franqueville 1989b), además de las dos plantaciones en América ya mencionadas.

El Tizón (Blast) es otro problema importante en Africa occidental que afecta principalmente plantas en la etapa de vivero. Aunque aún se desconoce el agente causal, se ha identificado a Recilia mica (Jessidae) como un agente vector. A la vez, la hipótesis de que Rhyzoctonia sp. y Phytium sp. son los agentes causales ha sido desechada por varios investigadores (Renard y Quillec 1979; de Franqueville et al . 1991). Si tomamos en consideración al vector, modo de transmisión y otras características de la enfermedad, es probable que esta sea causada por un organismo tipo micoplasma (MLO) (de Franqueville et al .1991). Esta enfermedad no ha sido encontrada en América.

El Amarillamiento Letal del Cocotero (ALC) es causado por un organismo tipo micoplasma y transmitido por la cigarrita Myndus crudus . En América, esta enfermedad está presente en la Florida, el Golfo de México y algunas islas del caribe; pero no se encuentra en ninguna área donde se cultive palma aceitera en América. También ha quedado bien establecido que no es transmitida por semilla en cocotero, y que la palma aceitera es probablemente resistente (Howard y Barrant 1989; Macoy 1983).

La confusión frecuente entre el ALC y la Pudrición Letal del Cogollo en palma aceitera se origina en la traducción literal del nombre en portugués de la segunda condición, conocida como "amarelecimiento fatal" en Brasil.

Aparte de este coloquialismo, no existe relación alguna entre estos problemas.

Enfermedades similares al ALC se encuentran en Africa, donde se conocen como Cape Saint Paul Wilt en Ghana, Kaincope Disease en Togo, Kribi en Camerún y Awka en Nigeria (Sangare y de Franqueville 1992).

El Cadang Cadang es una enfermedad del cocotero presente en parte de las Filipinas y algunas islas aledañas, pero no ha sido encontrada fuera de esa región, y no se le conoce en América. La enfermedad es causada por un viroide, y la transmisión por semillas en el cocotero está bien documentada. Viroides similares al del Cadang Cadang han sido encontrados asociados a la palma aceitera en Asia, pero no se conoce de ninguna epidemia causada por estos agente en el cultivo (Hanold y Randles 1989, 1991).

Conclusiones y otros factores a considerar

Las autoridades de cuarentena vegetal de Costa Rica son en extremo conscientes y estrictas en su labor, tanto al supervisar la importación de materiales vegetales, como al verificar las exportaciones agrícolas, sobre todo porque este pequeño país basa su economía en la agricultura. Es así que Cuarentena Vegetal de Costa Rica es tan rigurosa, que los Estados Unidos de Norte América, donde las autoridades sanitarias son conocidas por su apego a las normas, acepta los certificados fitosanitarios de Costa Rica sin necesidad de inspección posterior.

A la vez, ASD de Costa Rica es uno de los suplidores de semilla más importantes en el mercado internacional; una posición consolidada por más de una década, habiendo suministrado más de 86 millones de semillas de palma aceitera a cientos de cultivadores en 32 países de tres continentes. En todos estos años de experiencia, ASD no ha recibido nunca cuestionamientos sobre problemas de enfermedades transmitidas por semilla. Así mismo, el Oficial Superior de Cultivos Industriales de la FAO (Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), quien es un experimentado fitopatólogo en palma aceitera, y ha tenido la oportunidad de inspeccionar viveros y plantaciones originadas con semilla de ASD de Costa Rica en Zambia, Malawi, Uganda, Camerún, Etiopía, India, Birmania y Tailandia nunca ha encontrado problema fitopatológico alguno que pudiese ser atribuido a enfermedades transmitidas por la semilla (Blaak, comunicación personal 1996).

Basados en este excelente historial comercial, las estrictas medidas fitosanitarias en Costa Rica, y la escasa presencia de problemas fitopatológicos en Costa Rica, ninguno de los cuales es transmitido por la semilla; podemos asegurar sin temor alguno que la importación de semilla de palma aceitera de Costa Rica, no representa riesgo para ningún país o región palmera en el mundo.

Literatura citada

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