Algunos cultivadores de palma aceitera del sudeste de
Asia han expresado su preocupación porque la semilla de palma aceitera
de América, pudiese introducir enfermedades de este cultivo a esa
región. Algunos autores llegan a implicar a la semilla proveniente de
Costa Rica, el mayor suplidor de semillas en el continente americano y
el único con cobertura mundial. Es por ello que en el presente documento
expresamos nuestra posición ante tales aseveraciones. También
describimos brevemente los problemas fitosanitarios considerados de
mayor importancia para la palma aceitera, y los riesgos que pudieran
existir de introducir enfermedades del cultivo en otros continentes a
través de la importación de semillas.
Mucha de la confusión existente sobre los problemas fitosanitarios
de la palma aceitera en América, se deben a la forma imprecisa en
que se presenta la información, así como al uso indiscriminado de
nombres comunes para llamar a las enfermedades y otros trastornos
del crecimiento. Es así, que en un territorio tan vasto como América
tropical, con más de 12 millones de kilómetros cuadrados y una
increíble diversidad de ecosistemas, no es posible realizar
generalizaciones, sin correr el riesgo de llegar a conclusiones
erróneas.
El centro de producción de semillas de ASD de Costa Rica ha estado
situado por más de 50 años en Coto, en el pacífico sur de Costa
Rica. Esta región, además de poseer condiciones agroclimáticas
favorables para la explotación comercial de la palma aceitera, se
encuentra libre de la mayoría de los problemas de enfermedades
descritos en otras regiones del continente. Las operaciones de ASD
de Costa Rica siempre han estado abiertas a todos aquellos
genuinamente interesados en conocer nuestros procesos, incluyendo a
los competidores en el mercado internacional de semillas de palma
aceitera.
Problemas como la Pudrición Letal del Cogollo, la Marchitez
Sorpresiva, la Pudrición Seca del Cogollo, la Mancha Anular o la
Marchitez por Fusarium nunca han sido encontrados en Coto.
Los nombres comunes dados a las enfermedades y trastornos del
crecimiento en América, pueden causar confusión, sobre todo cuando
se mezclan con elementos del folklore local. Por ejemplo, la
Pudrición Letal del Cogollo (PLC) , también conocida como
Pudrición Letal de la Flecha o Pudrición de
Cogollo , no es lo mismo que el Amarillamiento Letal, la
Marchitez Sorpresiva o la Pudrición Común de la Flecha. Los nombres
pudrición de flecha, pudrición de cogollo y sus derivados que
incluyen la palabra "letal", han sido usados libremente para
referirse a las enfermedades o desórdenes donde las hojas más
jóvenes se pudren total o parcialmente, y las hojas exteriores
permanecen verdes. En todos estos casos, no ha sido posible
determinar la existencia de un único agente causal (patógeno), como
el responsable del problema. No obstante, ha sido común que existan
una serie de elementos ambientales y agronómicos desfavorables para
el cultivo, asociados a la aparición de tales problemas.
Las "pudriciones de flecha", como tales, no son en lo absoluto
exclusivas del continente americano, pues inclusive algunas que
ocasionalmente causan la muerte de la planta, como la
Pudrición Común de la Flecha (PCF) , son observadas en todo
el mundo. Es de interés recalcar que la PCF ha sido observada en
todas las regiones del mundo donde se cultiva palma aceitera (Turner
1981). Aún más, la llamada Pudrición Letal de Cogollo no siempre es
"letal" en algunas regiones de América. Dado que hasta ahora no ha
sido posible identificar ningún agente causal para este último
trastorno, no es posible asegurar por ejemplo, que la enfermedad
presente en Colombia es exactamente la misma que en el Ecuador, o
aún en distintas regiones de un mismo país. Un aspecto de
importancia es que la PLC y los desórdenes relacionados están
presentes en varios países de América, pero no tienen una
distribución generalizada en todas las regiones productoras de palma
en el continente (Spear Rot of Oil Palm in Tropical America 1990).
Por más de 30 años se han realizado centenares de intentos, hasta
ahora infructuosos, por identificar un patógeno como el único
causante de las pudriciones de flecha en general. La PCF y el Arqueo
Foliar son los más viejos de estos desórdenes, y aunque se ha
logrado avanzar mucho en la identificación de los componentes
genéticos que regulan la susceptibilidad al Arqueo Foliar (Blaak
1970), aún desconocemos qué organismo(s), y bajo qué circunstancias
causan las pudriciones en las flechas. Tampoco es claro cuales son
los factores que predisponen la planta a la aparición de estos
problemas (Turner 1981; Breure y Sebagjo 1991; Chinchilla, datos sin
publicar). Después de todos estos años de investigación, tampoco ha
sido posible identificar el agente causal de la PLC, y no existe
evidencia convincente que permita asociar a un agente vector con
esta enfermedad.
Al analizar la información anterior, nos cuestionamos por qué
tantas personas han fallado en identificar o asociar un único agente
causal con la PLC. Será posible que no exista un agente patogénico
como tal, y que el problema sea más bien un "deterioro fisiológico
progresivo" (decline), similar a los problemas existentes en algunas
especies forestales y en otros cultivos ? (Manion y Lachance 1992).
De ser así, la pudrición de los tejidos sería causada por patógenos
oportunistas, que logran acceso únicamente a plantas estresadas. La
reproducción de los síntomas empleando esos microorganismos sólo
sería posible si conocemos claramente los factores que predisponen
la planta a la infección. Así, los factores de predisposición serían
mucho más importantes que los patógenos en sí. Es por ello que, los
intentos por identificar una sola causa para estos "deterioros
progresivos" tendrán una alta probabilidad de fracasar, como
efectivamente ha sucedido con la PLC. Dentro de este marco, tampoco
es sorpresa la imposibilidad de transmitir el trastorno a través de
la semilla sexual o el polen.
Debido a que considerar la PLC como un "deterioro progresivo" o
"decline" es un enfoque relativamente nuevo en América, aún no se ha
acumulado suficiente información que permita explicar por qué no se
presentan síntomas idénticos en el sudeste de Asia; sin embargo,
existen muchas diferencias en el clima, suelos y manejo que podrían
darnos respuestas a esta interrogante.
Aunque la PLC ha sido importante en varias regiones, detrás de
muchas de las historias sobre plantaciones arrasadas por este
problema, se encuentran antecedentes importantes de un manejo
agronómico deficiente, y otros problemas fitosanitarios que fueron
obviados o no se consideraron, como por ejemplo, el anillo rojo. Es
por ello que la aseveración que el cultivo de la palma aceitera no
se ha desarrollado en el continente americano en proporción a su
potencial debido a la PLC, es por demás incorrecta. En realidad, la
expansión de este cultivo se ha visto limitada, más que todo, por
insurgencia civil, poca capacidad de inversión y falta de decisión
política. Aún así, la industria de la palma aceitera en América esta
creciendo en la actualidad a un ritmo mucho más acelerado que en la
década pasada.
La Marchitez Sorpresiva , también conocida como la
Pudrición de Cedros (Cedros rot) o Hart rot, está asociada al
flagelado Phytomonas sp. (Dollet y López 1978), el cual es
transmitido principalmente por especies de los géneros Lincus
spp. (Perthius et al . 1985) y Euclerus sp.
(Vickerman y Dollet 1992). En Centro América, esta enfermedad
solamente ha sido encontrada en palma aceitera en la costa norte de
Honduras, en donde se presenta de manera muy concentrada y aislada.
El mismo patrón ha sido observado en Sur América. Además de no estar
presente en ninguna área productora de semillas, esta enfermedad no
es transmitida por este medio. En realidad una planta que ha sido
infectada por Phytomonas no desarrollará los
racimos, los cuales se podrirán rápidamente, inclusive antes de que
otros síntomas aparezcan, lo que haría imposible colectar semillas
viables, si ésta fuese la intención.
Cuando la Marchitez Sorpresiva apareció por primera vez en Sur
América, aparentemente causó perdidas severas, principalmente debido
a medidas de combate inapropiadas. Desde esos días a la fecha, el
conocimiento sobre la enfermedad ha crecido, conduciendo al
desarrollo de estrategias de combate más efectivas, lo cual ha
reducido significativamente la importancia de este problema. En
realidad, cuando las medidas básicas de combate, como la
erradicación temprana de la plantas enfermas, se implementan, la
enfermedad toma una importancia secundaria.
La Mancha Anular , de etiología desconocida, se
encuentra solamente en áreas pequeñas y restringidas de Sur América,
donde normalmente se observa sólo en plantas jóvenes. Esta
enfermedad nunca ha sido reportada al norte de Colombia y no está
presente en Centro América. Una enfermedad similar, tal vez la
misma, ha sido encontrada en Costa de Marfil donde se le conoce como
Pudrición Basal Seca . En este caso se ha identificado a
Sogatella cubana y S. kolophon (Delphacidae) como
los vectores (Renard y Quillec 1984; Renard y Franqueville 1989a).
El Anillo Rojo es un problema de ocurrencia
generalizada en varios países de América tropical. Esta enfermedad
es causada por el nematodo Bursaphelenchus (
Rhadinaphelenchus ) cocophilus y es transmitida por
el picudo americano de la palma ( Rhynchophorus palmarum )
(Blair 1970), una especie presente solamente en el trópico
americano. A pesar de haberse realizado investigación intensiva
sobre el papel de otros insectos en la transmisión de esta
enfermedad en Costa Rica, incluyendo a Metamasius hemipterus
, no ha sido posible identificar otro vector fuera de R.
palmarum (Chinchilla, datos sin publicar).
Sin duda, esta enfermedad es el problema fitopatológico más común
en palma aceitera y cocotero en las Américas, y la única enfermedad
de importancia encontrada en Costa Rica. Es por ello que ASD de
Costa Rica ha desarrollado una efectiva estrategia de combate, la
que ha permitido reducir la incidencia de la enfermedad en más de
90% (Chinchilla et al . 1993; Chinchilla, datos sin
publicar). B. cocophillus no es transmitido por semilla
(Blair y Darling 1968; Blair 1970; Schuiling y Dither 1981; Griffith
1987). Los intentos por infectar artificialmente plantas jóvenes de
palma aceitera (de menos de tres años) han fallado; mientras que en
el campo, esta enfermedad aparece normalmente después de ocho años,
y en raras ocasiones después de cuatro años (Chinchilla 1992).
La Marchitez por Fusarium (Marchitez Vascular) es
causada por el hongo Fusarium oxysporum f. sp.
elaeidis (de Franqueville y Renard 1990). En este caso, sí es
necesario considerar seriamente el riesgo de transmitir esta
enfermedad por medio de la semilla y el polen (Flood et al
. 1990; Locke y Colhoum 1973). En el continente americano, esta
enfermedad sólo ha sido localizada en dos plantaciones; una en el
estado de Pará en Brasil y la otra en la región de Quinindé en el
Ecuador (Renard y de Franqueville 1989a; Mariau et al .
1992).
La Marchitez por Fusarium presenta una distribución generalizada en
Africa del oeste, pero en América su presencia es muy localizada.
Por otro lado, existe evidencia que apunta a muy cercanas relaciones
genéticas entre las razas de F. oxisporum f. sp
elaidis encontradas en la costa occidental de Africa
meridional y las presentes en Brasil y Ecuador. Esto ha hecho pensar
a algunos, que esta enfermedad pudo haber sido introducida de Africa
a Sur América (Mouyna 1994).
Hasta 1994, la Marchitez Vascular había sido descrita en Benin,
Camerún, Costa de Marfil, el Congo, Ghana, Nigeria y Zaire (Renard y
de Franqueville 1989b), además de las dos plantaciones en América ya
mencionadas.
El Tizón (Blast) es otro problema importante en
Africa occidental que afecta principalmente plantas en la etapa de
vivero. Aunque aún se desconoce el agente causal, se ha identificado
a Recilia mica (Jessidae) como un agente vector. A la vez,
la hipótesis de que Rhyzoctonia sp. y
Phytium sp. son los agentes causales ha sido desechada por
varios investigadores (Renard y Quillec 1979; de Franqueville et
al . 1991). Si tomamos en consideración al vector, modo de
transmisión y otras características de la enfermedad, es probable
que esta sea causada por un organismo tipo micoplasma (MLO) (de
Franqueville et al .1991). Esta enfermedad no ha sido
encontrada en América.
El Amarillamiento Letal del Cocotero (ALC) es
causado por un organismo tipo micoplasma y transmitido por la
cigarrita Myndus crudus . En América, esta enfermedad está
presente en la Florida, el Golfo de México y algunas islas del
caribe; pero no se encuentra en ninguna área donde se cultive palma
aceitera en América. También ha quedado bien establecido que no es
transmitida por semilla en cocotero, y que la palma aceitera es
probablemente resistente (Howard y Barrant 1989; Macoy 1983).
La confusión frecuente entre el ALC y la Pudrición Letal del
Cogollo en palma aceitera se origina en la traducción literal del
nombre en portugués de la segunda condición, conocida como
"amarelecimiento fatal" en Brasil.
Aparte de este coloquialismo, no existe relación alguna entre estos
problemas.
Enfermedades similares al ALC se encuentran en Africa, donde se
conocen como Cape Saint Paul Wilt en Ghana,
Kaincope Disease en Togo, Kribi en
Camerún y Awka en Nigeria (Sangare y de Franqueville 1992).
El Cadang Cadang es una enfermedad del cocotero
presente en parte de las Filipinas y algunas islas aledañas, pero no
ha sido encontrada fuera de esa región, y no se le conoce en
América. La enfermedad es causada por un viroide, y la transmisión
por semillas en el cocotero está bien documentada. Viroides
similares al del Cadang Cadang han sido encontrados asociados a la
palma aceitera en Asia, pero no se conoce de ninguna epidemia
causada por estos agente en el cultivo (Hanold y Randles 1989,
1991).
Conclusiones y otros factores a considerar
Las autoridades de cuarentena vegetal de Costa Rica son en extremo
conscientes y estrictas en su labor, tanto al supervisar la
importación de materiales vegetales, como al verificar las
exportaciones agrícolas, sobre todo porque este pequeño país basa su
economía en la agricultura. Es así que Cuarentena Vegetal de Costa
Rica es tan rigurosa, que los Estados Unidos de Norte América, donde
las autoridades sanitarias son conocidas por su apego a las normas,
acepta los certificados fitosanitarios de Costa Rica sin necesidad
de inspección posterior.
A la vez, ASD de Costa Rica es uno de los suplidores de semilla más
importantes en el mercado internacional; una posición consolidada
por más de una década, habiendo suministrado más de 86 millones de
semillas de palma aceitera a cientos de cultivadores en 32 países de
tres continentes. En todos estos años de experiencia, ASD no ha
recibido nunca cuestionamientos sobre problemas de enfermedades
transmitidas por semilla. Así mismo, el Oficial Superior de Cultivos
Industriales de la FAO (Organización de la Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura), quien es un experimentado
fitopatólogo en palma aceitera, y ha tenido la oportunidad de
inspeccionar viveros y plantaciones originadas con semilla de ASD de
Costa Rica en Zambia, Malawi, Uganda, Camerún, Etiopía, India,
Birmania y Tailandia nunca ha encontrado problema fitopatológico
alguno que pudiese ser atribuido a enfermedades transmitidas por la
semilla (Blaak, comunicación personal 1996).
Basados en este excelente historial comercial, las estrictas
medidas fitosanitarias en Costa Rica, y la escasa presencia de
problemas fitopatológicos en Costa Rica, ninguno de los cuales es
transmitido por la semilla; podemos asegurar sin temor alguno que la
importación de semilla de palma aceitera de Costa Rica, no
representa riesgo para ningún país o región palmera en el mundo.
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