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Una trampa efectiva para capturar adultos de Opsiphanes cassina F. (Lepidoptera; Nymphalidae) y observaciones sobre el comportamiento de la plaga en palma aceitera
Loría Ronny, Chinchilla Carlos, Dominguez José, Mexzón Ramón
ASD Oil Palm Papers, N°21, 9-12. 2000

 

Resumen

Se describen varios experimentos en donde se prueba la eficiencia de una trampa sencilla para eliminar adultos de Opsiphanes cassina en plantaciones de palma aceitera en Costa Rica. La trampa consiste en una bolsa plástica con un cebo alimentario (fermentado), la cual permite la entrada, pero no la salida de los adultos.

El uso de estas trampas ha permitido realizar estudios de campo para entender mejor el ciclo de vida del insecto, particularmente la dinámica de la población adulta.

Las capturas de los adultos de O. cassina en estas trampas puede ser una herramienta importante dentro de un esquema de manejo integrado de la plaga, ya que cuando las trampas son colocadas oportunamente, se logra eliminar una proporción muy alta de hembras que aún acarrean toda o parte de su carga de huevos. Estas prácticas, junto con el fortalecimiento del control biológico y un buen manejo agronómico de la plantación, pueden mantener a esta plaga por debajo del umbral económico. Actualmente la trampa descrita se usa comercialmente en Costa Rica.

Introducción

El lepidóptero Opsiphanes cassina es una plaga importante en el cultivo de la palma aceitera en América tropical (Genty et al . 1978; Chinchilla, 1993; Mexzón y Chinchilla, 1996). En Costa Rica se han presentado defoliaciones importantes en plantaciones localizadas en la costa pacífica.

Una población muy alta de larvas sanas en la hoja #17 de la palma, ha servido de guía para iniciar el combate de la plaga (Rhainds et al. 1993). Se han obtenido excelentes resultados con la aplicación de formulaciones comerciales de Bacillus thuringiensis . También se ha tratado de favorecer el crecimiento de la flora melífera en las áreas afectadas; la cual ofrece sitios de alimentación y refugio a los enemigos naturales.

La población del insecto puede ser regulada mediante la captura de las formas adultas en trampas de captura masiva, con un cebo alimentario y un insecticida. La trampa tradicional consiste en colocar frutas maduras envenenadas (banano, piña, melón, caña etc.) directamente en el suelo o en algún recipiente. Las hembras, en particular, visitan estos cebos en busca de alimento (azúcares y compuestos nitrogenados) que les ayudan en la maduración de sus huevos.

La distribución de estos cebos en el campo es costosa, y es muy difícil documentar el impacto que tienen sobre la población del insecto. Esto último es, en parte, el resultado de la imposibilidad de contar los adultos que han sido eliminados, ya que muchos de ellos vuelan fuera de la trampa y mueren en los alrededores donde se pierden entre la vegetación, y son rápidamente comidos por hormigas y otros animales. Otro inconveniente de estas trampas es la necesidad de utilizar insecticidas en ellas, lo cual además del daño al ambiente, podrían también afectar algunos insectos parasitoides que visitan los cebos, otros animales, y aún niños que podría consumir la fruta aún fresca.

En este trabajo se describen varios experimentos de campo hechos para optimizar una trampa para adultos de Opsiphanes cassina . La trampa descrita es muy sencilla y barata de construir, permite cuantificar el número de insectos atrapados, y reduce las probabilidades de daño a la fauna benéfica ya que no utiliza insecticidas. Esta trampa fue utilizada para determinar varios aspectos importantes de la dinámica de la población adulta de la plaga.

Materiales y métodos

Fig. 1.  Modelo de trampa para capturar adultos de Opsiphanes cassina

Diseño de las trampas . El diseño básico consiste en una bolsa plástica transparente de un metro de altura y 60 cm de ancho, y que es un desecho del recubrimiento interno de los sacos de fertilizante. En el interior de la bolsa se coloca el cebo, y el borde (boca), se enrolla un poco para que pueda colgarse de las bases peciolares de la palma y dejar una abertura bastante estrecha (Fig. 1). Las mariposas pueden entrar caminando, o bien doblar sus alas y dejarse caer hasta el cebo. Una vez dentro de la bolsa no la pueden abandonar, pues debido a su patrón de vuelo desordenado, chocan contra las paredes. La idea original de esta trampa provino de observaciones hechas por un trabajador agrícola.

Primer ensayo

El diseño básico de la trampa se comparó con una modificación que consistió en colocar internamente una "cintura", hecha con un trozo de bambú de unos 10 cm de largo, que se sujetó con una cuerda exterior. La boca de la bolsa fue mantenida parcialmente abierta sujetando un aro de alambre colapsado en forma de ovalo. Originalmente las bolsas levaban agujeros en el fondo para drenaje, los cuales fueron suprimidos en el siguiente ensayo, al comprobarse que esto afectaba negativamente la eficiencia de la trampa. Ambos tipos de trampas (diseño básico y modificado) se utilizaron a dos densidades (4 y 8 trampas/ha), y se probaron seis tipos de cebos alimentarios. 

Las pruebas se realizaron durante los meses de setiembre y octubre de 1998 (estación de lluvias), después de una defoliación causada por las larvas. Las trampas fueron colocadas aproximadamente dos semanas después de que se había iniciado la emergencia de los primeros adultos. 

Cebos. Se probaron seis tipos de cebos alimentarios: 

  1. caña de azúcar, 
  2. caña con melaza (100 ml), 
  3. caña con insecticida, 
  4. caña, melaza e insecticida, 
  5. melaza con levadura y 
  6. melaza con levadura e insecticida. 

Se utilizó aproximadamente un kilogramo de trozos de caña de 15-20 cm de longitud, partidos longitudinalmente. Para los tratamientos con insecticida se sumergió el cebo durante tres horas en una suspensión de Carbaril (Sevin 80; 5 g/l). 

Para el tratamiento con melaza y levadura, se mezclaron 100 ml de melaza con 15 g de levadura (Red Star™) en un vaso de plástico y se agitó vigorosamente para evitar que la levadura se endureciera en la superficie. El vaso se sujetó dentro de la bolsa trampa. Para los tratamientos que llevaban melaza e insecticida, la mezcla se agitó durante dos minutos y luego se colocó en los vasos de plástico o bien se aplicó sobre la caña. Todos los cebos fueron renovados cada dos semanas.

Los tratamientos se dispusieron como un arreglo de parcelas divididas en un diseño de bloques completos al azar. Las parcelas grandes fueron las dos densidades y las pequeñas los tipos de trampa y el tipo de cebo. La parte del ensayo con la densidad de 4 trampas/ha comprendió 12 ha, y la de 8 trampas/ha abarcó 8 ha. Las trampas se colocaron a aproximadamente 1.6 m de altura sobre los troncos de palmas.

Fig. 2.  Larva, adulto macho y pupa de Opsiphanes cassina

Los insectos atrapados se contaron cada dos o tres días. Los machos se separaron de las hembras por su menor tamaño, color más oscuro, abdomen puntiagudo (redondeado en las hembras), y por presentar dos marcas amarillas a ambos lados del abdomen, además de una vellosidad (penachos) sobre las alas anteriores (Fig. 2). Se notó además la presencia de huevos en las hembras. En forma complementaria se realizaron recuentos periódicos de la población de larvas y huevos en la hoja número 17, en una muestra de las palmas en el área de estudio. El análisis estadístico se hizo únicamente para los datos de los primeros trece días, periodo en que se obtuvieron las mayores capturas

Segundo ensayo

Se utilizó únicamente el diseño básico de la trampa y se omitieron los agujeros de drenaje. Se compararon cinco tipos de cebos alimentarios: 

  1. caña con melaza (30 ml de melaza asperjados sobre aproximadamente 1 Kg. de caña), 
  2. caña con melaza diluida (1l de melaza en 10l de agua, en donde se remojó la caña por una hora), 
  3. caña con melaza y levadura (5 g de levadura),
  4. caña con levadura y
  5. melaza con levadura (30 ml de melaza con 5 g de levadura mezclados y puestos en un vaso plástico). 

Los tratamientos se ordenaron en un DBCA con 12 repeticiones, abarcando una área de 15 ha. 

Durante el primer ciclo de emergencia de adultos se usó una densidad de cuatro trampas por hectárea, la cual fue reducida a la mitad durante el siguiente ciclo, cuando se utilizó como cebo únicamente la mezcla de melaza y levadura.

Los experimentos se realizaron en una plantación adulta de palma aceitera (16 años, Deli x AVROS), situada en el Pacífico sur de Costa Rica, y en una área que sufría ataques recurrentes de la plaga.

Resultados y discusión

Tipo de trampa y densidad de trampeo

El diseño básico es una mejor trampa que el modificado con un aro de metal en la boca y una cintura de bambú. El primer tipo de trampa capturó significativamente más insectos (48412 vs. 41913, P= 0.05) que el diseño modificado. Una razón para esto fue que muchas mariposas escaparon de la trampa a través del conducto del bambú. En el caso del diseño básico, cuando la bolsa permanece colapsada (la boca apenas abierta), se permite la entrada de las mariposas, pero no su salida.

Una mayor densidad de trampas por hectárea (8 vs. 4) permitió aumentar significativamente el número de adultos capturados por área. La densidad de trampas por utilizar dependerá de la población de adultos esperada según la población de larvas en los últimos estadíos y la sobrevivencia de las pupas. Con niveles muy altos de infestación, es mejor usar densidades altas, pero se pueden lograr resultados excelentes aún con una densidad de dos trampas por hectárea, cuando la población ha sido fuertemente reducida en el ciclo anterior. Esta fue la respuesta obtenida cuando la densidad de trampeo fue reducida de cuatro a dos durante la segunda emergencia observada durante el segundo ensayo.

Cebos 

Existen diferencias significativas entre cebos ( Fig. 3 y Fig. 4 ). El uso del insecticida puede obviarse, ya que no existen diferencias con respecto a los tratamientos sin insecticida. Mezclado con caña y melaza, el insecticida más bien parece tener un efecto repelente. El cebo compuesto por melaza y levadura fue superior a los demás, y tiene la ventaja de prepararse fácilmente y sus ingredientes pueden conseguirse con facilidad en el comercio. El uso de la caña requiere del mantenimiento de una parcela de este cultivo. 

El beneficio de las levaduras puede estar en que son fuentes de energía y de aminoácidos necesarios para la maduración de los huevos.

La condición de las trampas debe vigilarse frecuentemente. Los cebos deben mantenerse húmedos y cambiarse cada 8-10 días cuando dejan de ser efectivos. Es importante utilizar bolsas de buena calidad y cambiar las que estén rasgadas. Las bolsas que presentan huecos permiten el escape de jugos de los cebos, los cuales son utilizados por mariposas que se alimentan externamente y no entran a la trampa. La boca de la bolsa puede cerrarse e impedir la entrada de las mariposas particularmente durante lluvias fuertes. 

El mejor cebo probado (melaza con levadura) necesita de un poco de humedad que permita una mejor fermentación, lo cual aumenta su eficiencia. En periodos secos, la pérdida de agua lo transforma en una pasta con poco poder atrayente.

De estos resultados es claro que existen muchas oportunidades para mejorar el diseño de las trampas y probar nuevos cebos, en particular, compuestos volátiles obtenidos de frutas en descomposición y que actúan como kairomonas. Una modificación exitosa del diseño se obtuvo, sustituyendo el vaso para la mezcla de levadura y melaza, por un envase plástico de medio litro de capacidad de los utilizados por las compañías de refrescos gaseosos. La liberación de los compuestos volátiles se logra haciendo agujeros pequeños en la parte superior. La botella tapada se cuelga con una cuerda de una base peciolar primero, y después se introduce dentro de la bolsa trampa. Este arreglo permite cambiar la bolsa plástica, sin necesidad de desechar el cebo, el cual puede durar por todo el ciclo de emergencia de los adultos del insecto ya que queda protegido de la lluvia.

Dinámica de la población de adultos

El periodo de actividad de los adultos de O. cassina es de 7-10 días, durante los cuales se deben alimentar, copular, y en el caso de las hembras, depositar sus huevos. La dinámica de la llegada de los adultos a las trampas se ilustra en la figura 5 y figura 6 . Un aspecto importante que resalta de estas figuras es que aparentemente la emergencia de los adultos no es simultánea en toda el área. 

El periodo de emergencia de la población de pupas fue de aproximadamente un mes, y la máxima ocurrió hacia la mitad de este periodo. Este comportamiento fue claramente establecido en el segundo ensayo, cuando las trampas fueron colocadas antes de la emergencia de los primeros adultos ( Fig. 7 ). En el primer ensayo, en donde las trampas fueron colocadas tardíamente, se observa principalmente la segunda parte del periodo de emergencia ( Fig. 8 ).

Las dos primeras semanas de emergencia de los adultos representan el periodo crítico, durante el cual las trampas deberían de estar colocadas en el campo. Durante este periodo, una alta proporción (85-100%) de las hembras capturadas está cargada de huevos ( Fig. 9 ). Este porcentaje disminuye hasta un 75% después de pasado el pico de capturas. La razón para este comportamiento no está clara, pero puede estar asociada al hecho de que durante las primeras semanas de emergencia, existe una predominancia de machos sobre las hembras ( Fig. 10 ), lo cual aumenta las probabilidades de una hembra de ser fertilizada. Otra posible explicación para este comportamiento es que los machos de la especie necesiten más tiempo para madurar sexualmente. Ninguna de estas hipótesis fue demostrada en este estudio. 

Conforme pasa el ciclo de emergencia de los adultos, la proporción entre machos y hembras se acerca a 1:1, e incluso puede invertirse en favor de las hembras. Este último comportamiento fue observado en el primer ensayo, cuando las trampas se colocaron tardíamente, y se encontró que la proporción de hembras capturadas con huevos fue menor. La menor proporción de hembras con huevos en la segunda fase de cada ciclo de emergencia, no puede explicarse enteramente asumiendo que son visitas tardías a las trampas, dado el corto periodo de longevidad del adulto.

El lapso entre dos ciclos consecutivos de emergencia de adultos fue de aproximadamente un mes: final de un ciclo e inicio del siguiente ( Fig. 7 ), lo cual da un periodo de cerca de dos meses para el estado larval. Durante este periodo se debe seguir la evolución de la población de larvas y pupas para eventualmente iniciar el trampeo intensivo de los adultos. Algunas trampas colocadas en lugares estratégicos pueden permanecer permanentemente en el campo para detectar el inicio de la emergencia de los adultos.

Capturas de adultos en las trampas y recuento de la población en las etapas de huevo y larva en las hojas

Se observó una relación inversa entre la efectividad de cada cebo y la cantidad de huevos y larvas en las hojas de las palmas cercanas al lugar en donde se encontraba la trampa ( Fig. 11 y Fig. 12 ). La mayor cantidad de posturas se observó dentro de las dos primeras semanas de emergencia de los adultos. El pico poblacional de larvas se observó unas cuatro semanas después de colocadas las trampas. Estas situaciones indican la importancia de iniciar el trampeo en forma temprana (con la emergencia de los primeros adultos o antes), de utilizar el cebo más eficiente disponible y de usar una densidad de trampas acorde con el tamaño de la población. Todo esto permitirá reducir la población del insecto que sobreviva para formar la siguiente generación.

La razón para la rápida caída en el tiempo en el número de huevos y larvas en las hojas ( Fig. 11 y Fig. 12 ), se encuentra posiblemente en la depredación y el parasitismo natural que sufren estos primeros estadíos del insecto. El periodo de eclosión de los huevos de O. cassina está entre cinco y quince días (Genty et al . 1978).

Después de aproximadamente dos meses de iniciados los recuentos, la población de larvas en la hoja 17 cayó a niveles no detectables en muchas de las hojas muestreadas, con lo cual se concluye que el parasitismo y depredación natural de huevos y larvas, más el trampeo de los adultos fue suficiente para reducir la población del defoliador a un nivel económicamente aceptable, al menos para las generaciones en estudio.

Literatura citada

Chinchilla, C. 1993. Fauna perjudicial en palma aceitera. ASD de Costa Rica, Costa Rica, pp. 13-20.

Genty, P.; Desmier de Chenon, R.; Morin, J.P. 1978. Las plagas de la palma aceitera en América Latina. Oléaginéux (número especial). 33(7): 350-351.

Mexzón, R.; Chinchilla, C. 1996. Enemigos naturales de los artrópodos perjudiciales en la palma aceitera en América Central. ASD Oil Palm Papers. 13: 9-33.

Rhainds, M.; Chinchilla, C.; Gries, G. 1993. Desarrollo de un método de muestreo para larvas de Opsiphanes cassina Feldes en palma aceitera. Manejo Integrado de Plagas (Costa Rica). 30:15-18.

 

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