| Resumen Se describen
varios experimentos en donde se prueba la eficiencia de una trampa
sencilla para eliminar adultos de Opsiphanes cassina en
plantaciones de palma aceitera en Costa Rica. La trampa consiste en una
bolsa plástica con un cebo alimentario (fermentado), la cual permite la
entrada, pero no la salida de los adultos.
El uso de estas trampas ha permitido realizar estudios de campo
para entender mejor el ciclo de vida del insecto, particularmente la
dinámica de la población adulta.
Las capturas de los adultos de O. cassina en estas
trampas puede ser una herramienta importante dentro de un esquema de
manejo integrado de la plaga, ya que cuando las trampas son
colocadas oportunamente, se logra eliminar una proporción muy alta
de hembras que aún acarrean toda o parte de su carga de huevos.
Estas prácticas, junto con el fortalecimiento del control biológico
y un buen manejo agronómico de la plantación, pueden mantener a esta
plaga por debajo del umbral económico. Actualmente la trampa
descrita se usa comercialmente en Costa Rica.
Introducción
El lepidóptero Opsiphanes cassina es una plaga
importante en el cultivo de la palma aceitera en América tropical
(Genty et al . 1978; Chinchilla, 1993; Mexzón y
Chinchilla, 1996). En Costa Rica se han presentado defoliaciones
importantes en plantaciones localizadas en la costa pacífica.
Una población muy alta de larvas sanas en la hoja #17 de la palma,
ha servido de guía para iniciar el combate de la plaga (Rhainds
et al. 1993). Se han obtenido excelentes resultados con la
aplicación de formulaciones comerciales de Bacillus
thuringiensis . También se ha tratado de favorecer el
crecimiento de la flora melífera en las áreas afectadas; la cual
ofrece sitios de alimentación y refugio a los enemigos naturales.
La población del insecto puede ser regulada mediante la captura de
las formas adultas en trampas de captura masiva, con un cebo
alimentario y un insecticida. La trampa tradicional consiste en
colocar frutas maduras envenenadas (banano, piña, melón, caña etc.)
directamente en el suelo o en algún recipiente. Las hembras, en
particular, visitan estos cebos en busca de alimento (azúcares y
compuestos nitrogenados) que les ayudan en la maduración de sus
huevos.
La distribución de estos cebos en el campo es costosa, y es muy
difícil documentar el impacto que tienen sobre la población del
insecto. Esto último es, en parte, el resultado de la imposibilidad
de contar los adultos que han sido eliminados, ya que muchos de
ellos vuelan fuera de la trampa y mueren en los alrededores donde se
pierden entre la vegetación, y son rápidamente comidos por hormigas
y otros animales. Otro inconveniente de estas trampas es la
necesidad de utilizar insecticidas en ellas, lo cual además del daño
al ambiente, podrían también afectar algunos insectos parasitoides
que visitan los cebos, otros animales, y aún niños que podría
consumir la fruta aún fresca.
En este trabajo se describen varios experimentos de campo hechos
para optimizar una trampa para adultos de Opsiphanes cassina
. La trampa descrita es muy sencilla y barata de construir, permite
cuantificar el número de insectos atrapados, y reduce las
probabilidades de daño a la fauna benéfica ya que no utiliza
insecticidas. Esta trampa fue utilizada para determinar varios
aspectos importantes de la dinámica de la población adulta de la
plaga.
Materiales y métodos
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Fig. 1. Modelo de trampa para capturar
adultos de Opsiphanes cassina |
Diseño de las trampas . El diseño básico consiste
en una bolsa plástica transparente de un metro de altura y 60 cm de
ancho, y que es un desecho del recubrimiento interno de los sacos de
fertilizante. En el interior de la bolsa se coloca el cebo, y el
borde (boca), se enrolla un poco para que pueda colgarse de las
bases peciolares de la palma y dejar una abertura bastante estrecha
(Fig. 1). Las mariposas pueden entrar caminando, o bien doblar sus
alas y dejarse caer hasta el cebo. Una vez dentro de la bolsa no la
pueden abandonar, pues debido a su patrón de vuelo desordenado,
chocan contra las paredes. La idea original de esta trampa provino
de observaciones hechas por un trabajador agrícola.
Primer ensayo El diseño básico de la
trampa se comparó con una modificación que consistió en colocar
internamente una "cintura", hecha con un trozo de bambú de unos 10 cm de
largo, que se sujetó con una cuerda exterior. La boca de la bolsa fue
mantenida parcialmente abierta sujetando un aro de alambre colapsado en
forma de ovalo. Originalmente las bolsas levaban agujeros en el fondo
para drenaje, los cuales fueron suprimidos en el siguiente ensayo, al
comprobarse que esto afectaba negativamente la eficiencia de la trampa.
Ambos tipos de trampas (diseño básico y modificado) se utilizaron a dos
densidades (4 y 8 trampas/ha), y se probaron seis tipos de cebos
alimentarios.
Las pruebas se realizaron durante los meses de setiembre y octubre
de 1998 (estación de lluvias), después de una defoliación causada
por las larvas. Las trampas fueron colocadas aproximadamente dos
semanas después de que se había iniciado la emergencia de los
primeros adultos.
Cebos. Se probaron seis tipos de cebos alimentarios:
- caña de azúcar,
- caña con melaza (100 ml),
- caña con insecticida,
- caña, melaza e insecticida,
- melaza con levadura y
- melaza con levadura e insecticida.
Se utilizó aproximadamente un kilogramo de trozos de caña de 15-20
cm de longitud, partidos longitudinalmente. Para los tratamientos
con insecticida se sumergió el cebo durante tres horas en una
suspensión de Carbaril (Sevin 80; 5 g/l).
Para el tratamiento con melaza y levadura, se mezclaron 100 ml de
melaza con 15 g de levadura (Red Star™) en un vaso de plástico y se
agitó vigorosamente para evitar que la levadura se endureciera en la
superficie. El vaso se sujetó dentro de la bolsa trampa. Para los
tratamientos que llevaban melaza e insecticida, la mezcla se agitó
durante dos minutos y luego se colocó en los vasos de plástico o
bien se aplicó sobre la caña. Todos los cebos fueron renovados cada
dos semanas.
Los tratamientos se dispusieron como un arreglo de parcelas
divididas en un diseño de bloques completos al azar. Las parcelas
grandes fueron las dos densidades y las pequeñas los tipos de trampa
y el tipo de cebo. La parte del ensayo con la densidad de 4
trampas/ha comprendió 12 ha, y la de 8 trampas/ha abarcó 8 ha. Las
trampas se colocaron a aproximadamente 1.6 m de altura sobre los
troncos de palmas.
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Fig. 2. Larva, adulto macho y pupa de
Opsiphanes cassina |
Los insectos atrapados se contaron cada dos o tres días. Los
machos se separaron de las hembras por su menor tamaño, color más
oscuro, abdomen puntiagudo (redondeado en las hembras), y por
presentar dos marcas amarillas a ambos lados del abdomen, además de
una vellosidad (penachos) sobre las alas anteriores (Fig. 2). Se
notó además la presencia de huevos en las hembras. En forma
complementaria se realizaron recuentos periódicos de la población de
larvas y huevos en la hoja número 17, en una muestra de las palmas
en el área de estudio. El análisis estadístico se hizo únicamente
para los datos de los primeros trece días, periodo en que se
obtuvieron las mayores capturas
Segundo ensayo Se utilizó únicamente
el diseño básico de la trampa y se omitieron los agujeros de drenaje. Se
compararon cinco tipos de cebos alimentarios:
- caña con melaza (30 ml de melaza asperjados sobre
aproximadamente 1 Kg. de caña),
- caña con melaza diluida (1l de melaza en 10l de agua, en donde
se remojó la caña por una hora),
- caña con melaza y levadura (5 g de levadura),
- caña con levadura y
- melaza con levadura (30 ml de melaza con 5 g de levadura
mezclados y puestos en un vaso plástico).
Los tratamientos se ordenaron en un DBCA con 12 repeticiones,
abarcando una área de 15 ha.
Durante el primer ciclo de emergencia de adultos se usó una
densidad de cuatro trampas por hectárea, la cual fue reducida a la
mitad durante el siguiente ciclo, cuando se utilizó como cebo
únicamente la mezcla de melaza y levadura.
Los experimentos se realizaron en una plantación adulta de palma
aceitera (16 años, Deli x AVROS), situada en el Pacífico sur de
Costa Rica, y en una área que sufría ataques recurrentes de la
plaga.
Resultados y discusión
Tipo de trampa y densidad de trampeo
El diseño básico es una mejor trampa que el modificado con un aro
de metal en la boca y una cintura de bambú. El primer tipo de trampa
capturó significativamente más insectos (48412 vs. 41913, P= 0.05)
que el diseño modificado. Una razón para esto fue que muchas
mariposas escaparon de la trampa a través del conducto del bambú. En
el caso del diseño básico, cuando la bolsa permanece colapsada (la
boca apenas abierta), se permite la entrada de las mariposas, pero
no su salida.
Una mayor densidad de trampas por hectárea (8 vs. 4) permitió
aumentar significativamente el número de adultos capturados por
área. La densidad de trampas por utilizar dependerá de la población
de adultos esperada según la población de larvas en los últimos
estadíos y la sobrevivencia de las pupas. Con niveles muy altos de
infestación, es mejor usar densidades altas, pero se pueden lograr
resultados excelentes aún con una densidad de dos trampas por
hectárea, cuando la población ha sido fuertemente reducida en el
ciclo anterior. Esta fue la respuesta obtenida cuando la densidad de
trampeo fue reducida de cuatro a dos durante la segunda emergencia
observada durante el segundo ensayo.
Cebos
Existen diferencias significativas entre cebos (
Fig. 3 y
Fig. 4 ). El uso del insecticida puede obviarse, ya que no
existen diferencias con respecto a los tratamientos sin insecticida.
Mezclado con caña y melaza, el insecticida más bien parece tener un
efecto repelente. El cebo compuesto por melaza y levadura fue
superior a los demás, y tiene la ventaja de prepararse fácilmente y
sus ingredientes pueden conseguirse con facilidad en el comercio. El
uso de la caña requiere del mantenimiento de una parcela de este
cultivo.
El beneficio de las levaduras puede estar en que son fuentes de
energía y de aminoácidos necesarios para la maduración de los
huevos.
La condición de las trampas debe vigilarse frecuentemente. Los
cebos deben mantenerse húmedos y cambiarse cada 8-10 días cuando
dejan de ser efectivos. Es importante utilizar bolsas de buena
calidad y cambiar las que estén rasgadas. Las bolsas que presentan
huecos permiten el escape de jugos de los cebos, los cuales son
utilizados por mariposas que se alimentan externamente y no entran a
la trampa. La boca de la bolsa puede cerrarse e impedir la entrada
de las mariposas particularmente durante lluvias fuertes.
El mejor cebo probado (melaza con levadura) necesita de un poco de
humedad que permita una mejor fermentación, lo cual aumenta su
eficiencia. En periodos secos, la pérdida de agua lo transforma en
una pasta con poco poder atrayente.
De estos resultados es claro que existen muchas oportunidades para
mejorar el diseño de las trampas y probar nuevos cebos, en
particular, compuestos volátiles obtenidos de frutas en
descomposición y que actúan como kairomonas. Una modificación
exitosa del diseño se obtuvo, sustituyendo el vaso para la mezcla de
levadura y melaza, por un envase plástico de medio litro de
capacidad de los utilizados por las compañías de refrescos gaseosos.
La liberación de los compuestos volátiles se logra haciendo agujeros
pequeños en la parte superior. La botella tapada se cuelga con una
cuerda de una base peciolar primero, y después se introduce dentro
de la bolsa trampa. Este arreglo permite cambiar la bolsa plástica,
sin necesidad de desechar el cebo, el cual puede durar por todo el
ciclo de emergencia de los adultos del insecto ya que queda
protegido de la lluvia.
Dinámica de la población de adultos
El periodo de actividad de los adultos de O. cassina es de 7-10
días, durante los cuales se deben alimentar, copular, y en el caso
de las hembras, depositar sus huevos. La dinámica de la llegada de
los adultos a las trampas se ilustra en la
figura 5 y
figura 6 . Un aspecto importante que resalta de estas figuras es
que aparentemente la emergencia de los adultos no es simultánea en
toda el área.
El periodo de emergencia de la población de pupas fue de
aproximadamente un mes, y la máxima ocurrió hacia la mitad de este
periodo. Este comportamiento fue claramente establecido en el
segundo ensayo, cuando las trampas fueron colocadas antes de la
emergencia de los primeros adultos (
Fig. 7 ). En el primer ensayo, en donde las trampas fueron
colocadas tardíamente, se observa principalmente la segunda parte
del periodo de emergencia (
Fig. 8 ).
Las dos primeras semanas de emergencia de los adultos representan
el periodo crítico, durante el cual las trampas deberían de estar
colocadas en el campo. Durante este periodo, una alta proporción
(85-100%) de las hembras capturadas está cargada de huevos (
Fig. 9 ). Este porcentaje disminuye hasta un 75% después de
pasado el pico de capturas. La razón para este comportamiento no
está clara, pero puede estar asociada al hecho de que durante las
primeras semanas de emergencia, existe una predominancia de machos
sobre las hembras (
Fig. 10 ), lo cual aumenta las probabilidades de una hembra de
ser fertilizada. Otra posible explicación para este comportamiento
es que los machos de la especie necesiten más tiempo para madurar
sexualmente. Ninguna de estas hipótesis fue demostrada en este
estudio.
Conforme pasa el ciclo de emergencia de los adultos, la proporción
entre machos y hembras se acerca a 1:1, e incluso puede invertirse
en favor de las hembras. Este último comportamiento fue observado en
el primer ensayo, cuando las trampas se colocaron tardíamente, y se
encontró que la proporción de hembras capturadas con huevos fue
menor. La menor proporción de hembras con huevos en la segunda fase
de cada ciclo de emergencia, no puede explicarse enteramente
asumiendo que son visitas tardías a las trampas, dado el corto
periodo de longevidad del adulto.
El lapso entre dos ciclos consecutivos de emergencia de adultos
fue de aproximadamente un mes: final de un ciclo e inicio del
siguiente (
Fig. 7 ), lo cual da un periodo de cerca de dos meses para el
estado larval. Durante este periodo se debe seguir la evolución de
la población de larvas y pupas para eventualmente iniciar el trampeo
intensivo de los adultos. Algunas trampas colocadas en lugares
estratégicos pueden permanecer permanentemente en el campo para
detectar el inicio de la emergencia de los adultos.
Capturas de adultos en las trampas y recuento de la población
en las etapas de huevo y larva en las hojas
Se observó una relación inversa entre la efectividad de cada cebo
y la cantidad de huevos y larvas en las hojas de las palmas cercanas
al lugar en donde se encontraba la trampa (
Fig. 11 y
Fig. 12 ). La mayor cantidad de posturas se observó dentro de
las dos primeras semanas de emergencia de los adultos. El pico
poblacional de larvas se observó unas cuatro semanas después de
colocadas las trampas. Estas situaciones indican la importancia de
iniciar el trampeo en forma temprana (con la emergencia de los
primeros adultos o antes), de utilizar el cebo más eficiente
disponible y de usar una densidad de trampas acorde con el tamaño de
la población. Todo esto permitirá reducir la población del insecto
que sobreviva para formar la siguiente generación.
La razón para la rápida caída en el tiempo en el número de huevos
y larvas en las hojas (
Fig. 11 y
Fig. 12 ), se encuentra posiblemente en la depredación y el
parasitismo natural que sufren estos primeros estadíos del insecto.
El periodo de eclosión de los huevos de O. cassina está
entre cinco y quince días (Genty et al . 1978).
Después de aproximadamente dos meses de iniciados los recuentos,
la población de larvas en la hoja 17 cayó a niveles no detectables
en muchas de las hojas muestreadas, con lo cual se concluye que el
parasitismo y depredación natural de huevos y larvas, más el trampeo
de los adultos fue suficiente para reducir la población del
defoliador a un nivel económicamente aceptable, al menos para las
generaciones en estudio.
Literatura citada Chinchilla, C.
1993. Fauna perjudicial en palma aceitera. ASD de Costa Rica, Costa
Rica, pp. 13-20.
Genty, P.; Desmier de Chenon, R.; Morin, J.P. 1978. Las plagas de
la palma aceitera en América Latina. Oléaginéux (número especial).
33(7): 350-351.
Mexzón, R.; Chinchilla, C. 1996. Enemigos naturales de los
artrópodos perjudiciales en la palma aceitera en América Central.
ASD Oil Palm Papers. 13: 9-33.
Rhainds, M.; Chinchilla, C.; Gries, G. 1993. Desarrollo de un
método de muestreo para larvas de Opsiphanes cassina
Feldes en palma aceitera. Manejo Integrado de Plagas (Costa Rica).
30:15-18.
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