| Introducción
En Costa Rica, la mayoría de las plantaciones de palma aceitera han
sido establecidas en suelos originados de deposiciones de ríos
(Inceptisoles de origen aluvial). Sin embargo, recientemente la
presión por expandir el cultivo ha llevado al uso de otros suelos
como los derivados de aluviones de materiales volcánicos
(Andisoles).
Los Andisoles del sur del país se caracterizan por ser poco
profundos y tener bajos contenidos de bases y otros elementos
(Alvarado et al . 2001). En el área sembrada de palma
aceitera, se determinó que los suelos presentaban una fijación de
fósforo mayor a 90% (y una disponibilidad menor a 10mg/l), y una
alta cantidad de materia orgánica (12.5% promedio) (Salas 1998).
En una plantación comercial de cinco años de edad en estos suelos,
se ha observado que el diámetro del tronco de las palmas ha venido
decreciendo en forma clara, síntoma que se ha asociado con una
deficiencia de fósforo (ARAB 2001). La deficiencia de P en palma
aceitera no produce síntomas claros en el follaje (Chan 1982), pero
la presencia de troncos que se adelgazan con los años (apariencia
piramidal), podría indicar una deficiencia severa del elemento.
Aparte de una reducción en la capacidad de almacenamiento de
nutrientes en el tronco, esta conformación de la planta limita el
tamaño y posiblemente el número de racimos que puede acomodar.
La sospecha de la presencia de una deficiencia generalizada de
fósforo en el área del andisol, que no estuviera siendo reflejada en
los resultados de los análisis químicos del contenido de elemento en
la hoja 17, recibió nueva evidencia de los resultados de un
experimento con cantidades crecientes de P localizado en el mismo
suelo. En el área del experimento, también se ha observado el
fenómeno de reducción del diámetro del tronco, a pesar de haberse
aplicado fósforo en altas cantidades (hasta 125 kg/ha/año), y de que
los contenidos de P en la hoja 17 parecen normales o inclusive
altos.
Martin y Prioux (1972) encontraron que la aplicación de P en
palmas jóvenes (<3 años) aumentó el diámetro del tronco entre un 19
y 23%, pero es muy probable que el adelgazamiento del tronco de la
palma aceitera con la edad sea el resultado, no sólo de bajos
contenidos de P (y posiblemente desequilibrios con otros elementos),
sino también de la acumulación de otros tipos de estrés sobre la
planta, tal como una aeración inadecuada en el suelo (ARAB 2001).
Este estudio documenta la situación de una reducción del diámetro
del tronco en palma aceitera, que ha sido asociada a factores de
suelo y nutricionales, particularmente a bajos contenidos de P en el
suelo, y a una distribución anómala del elemento en la planta como
un todo.
Edad de la palma y cambios esperados en el diámetro del tronco
La base de la palma aceitera mantiene un proceso de ensanchamiento
sostenido durante los primeros año de vida, que comprenden la fases
de vivero y los primeros años en el campo. El tronco completa
virtualmente su crecimiento en grosor antes de que se elongen los
intrenudos (Tomlinson, citado por Hartley (1997)). Fluctuaciones en
el suministro de nutrientes pueden causar cambios en el diámetro del
tronco (Turner y Gillbanks 1974).
Jacquemard (1979) siguió el crecimiento del tronco de una palma de
origen Deli x La Mé entre los cuatro y medio, y ocho años de edad
aproximadamente. El diámetro disminuyó gradualmente con la edad, y
al final del periodo (poco menos de cuatro años), el ámbito de
variación de los datos estuvo entre 51 y 33 centímetros, lo cual
implicaba una reducción de unos 18 cm en promedio.
Según varios registros históricos de crecimiento de palmas madre
Deli dura en Coto, el diámetro del tronco disminuía claramente entre
los cinco y diez años de edad. El ámbito de las mediciones al final
del periodo estuvo entre 54 y 43 cm en un grupo mayor a 700 palmas
medidas, lo cual indicaba una reducción promedio de 11 cm en el
periodo.
La tasa de engrosamiento del tronco con la edad, es un producto de
la interacción de cada genotipo particular con el ambiente. El
efecto del ambiente pudo ser estimado con los datos de crecimiento
de un grupo de 52 palmas de un clon particular (lo cual reduce el
efecto del genotipo), que fue plantado en 1990 en el área de Coto en
Costa Rica. Cuando las plantas alcanzaron los cinco años de edad, el
diámetro del tronco varió entre 49 y 67 centímetros.
Experimento de cantidades crecientes de fósforo
Este experimento se realiza con palmas Deli x AVROS sembradas en
1996 en un andisol con contenidos naturales de fósforo bajos (
Cuadro 1 ). Los tratamientos son cantidades crecientes de P (0,
25, 50, 75, 100 y 125 kg/ha/año), las cuales se aplicaron en su
totalidad durante el año 2000, y un 50% hasta octubre del 2001,
fecha en que se escribe este documento. Las aplicaciones han sido
dirigidas al cúmulo de hojas (arrume) de la poda y cosecha. El
experimento se inició a finales de 1998, y durante 1999 se hizo un
intento por nivelar la fertilidad de las parcelas, las cuales
recibieron diferentes cantidades de los distintos elementos, según
los contenidos que mostraron en un análisis de suelo previo. Durante
este periodo, se aplicó según la parcela, desde 40 hasta 80 kg de
P/ha/año.
Durante el transcurso del experimento se han hecho varios análisis
químicos del tejido foliar, y la concentración de P en la hoja 17 ha
sido adecuada, o bien relativamente alta (
Cuadro 2 ). No obstante, el fenómeno de una reducción en el
diámetro del tronco ha venido aumentando con los años. El diámetro
del tronco, según se asocia con las cantidades de P aplicadas en el
experimento se muestra en la
figura 1 .
La tendencia a una reducción en el diámetro del tronco con el
tiempo es clara en la figura uno, en donde también es evidente que
aún las cantidades mayores de fósforo aplicadas, no han logrado
hasta ahora revertir la situación. Tampoco se ha observado que los
contenidos de P en la hoja 17 reflejen las cantidades crecientes
añadidas del elemento.
Crecimiento del tronco de las palmas en dos suelos con
diferente disponibilidad de fósforo
El patrón de crecimiento de palmas de dos variedades que crecían
en el andisol (con bajos contenidos de P disponible), se comparó con
otras que se desarrollaban en un inceptisol con cantidades
razonables de P disponible (alrededor de 20 ppm). En esta última
área, el síntoma de troncos piramidales era poco común y menos
manifiesto (menor grado de reducción del diámetro). La primera área
será referida en adelante simplemente como el andisol y la segunda
como el inceptisol.
En el andisol se escogieron dos lotes, y se midieron 161 palmas
DelixAVROS y 219 Deli x Ekona seleccionadas al azar, para obtener un
distribución de frecuencias del fenómeno de reducción en el diámetro
del tronco. Estos datos se compararon con los obtenidos de 100
palmas de cada variedad medidas en el inceptisol.
El diámetro del tronco fue medido a la altura de las bases
peciolares de las hojas 41 y 81, y los resultados se expresaron como
la razón (S) entre estas mediciones: valores de la razón inferiores
a uno indican un tronco que ha disminuido su diámetro con el tiempo.
Para efectos de comparación se asumió que un valor de S menor a 0.8
indicaba un tronco con tendencia piramidal.
El porcentaje de plantas con tendencia piramidal (S<0.8) en el
inceptisol fue de 28% para la variedad AVROS, y 8% para Ekona. En el
andisol, el porcentaje de palmas piramidales en AVROS y Ekona fue
similar (53% y 56% respectivamente) (
Fig.2a ,
Fig.2b ,
Fig.2c y
Fig.2d ).
La tendencia a una reducción en el diámetro del tronco se ha
mantenido en el andisol, a pesar de que los contenidos de P en la
hoja 17 en toda el área (sin distinción de la condición del tronco)
han sido considerablemente altos (0.20-0.21%). En contraste, en el
inceptisol, en donde el síntoma de troncos piramidales es poco común
y más leve, los contenidos de P en la hoja 17 han sido menores
(0.18-0.19%). En el área de estudio, los análisis rutinarios de
tejido foliar se hacen durante la época seca.
Crecimiento vegetativo y contenidos nutricionales en palmas
normales y con troncos piramidales
Crecimiento . El crecimiento vegetativo de palmas Ekona (7 años
de edad) con troncos normales en el inceptisol, se comparó con otro
grupo de palmas (5 años de edad) con troncos piramidales en el andisol.
Para complementar los datos, se tomaron muestras de la hoja 17, y de
tejido del tronco a la altura de las bases peciolares de las hojas 41 y
81. Las muestras del tronco (virutas) fueron extraídas con un taladro, y
las heridas fueron cerradas con un tapón de madera sólida y tratadas con
insecticida y fungicida. El muestreo se realizó en el mes de agosto, que
corresponde a un periodo de alta precipitación pluvial.
Se tomaron muestras de 15 palmas en cada categoría (troncos
normales y piramidales), excepto en la categoría de palmas
piramidales en el inceptisol, en donde sólo se localizaron siete
palmas con este problema en el área de muestreo. Los resultados
fueron comparados mediante una prueba de t de Student.
En general, la tendencia a un crecimiento piramidal de los troncos
fue más pronunciada en el andisol. Más aun, la categoría de palmas
consideradas normales en el andisol (S >0.84) tenía definitivamente
troncos más ahusados que la categoría correspondiente (troncos
normales) en el inceptisol (S=0.93). Esto indica que la condición de
reducción del diámetro del tronco con la edad en el andisol, era más
o menos generalizada en toda el área. Una comparación de las medias
con la prueba de "t" entre las palmas normales del inceptisol, y las
así denominadas en el andisol, dio resultados altamente
significativos (
Cuadro 3 ).
Dentro del inceptisol, el valor de la sección transversal de
peciolo de la hoja 17 (PxS), y el área foliar fueron
estadísticamente mayores en las palmas normales con respecto a las
piramidales. No obstante, no se encontraron diferencias
significativas al comparar las palmas denominadas normales y las
piramidales en el andisol.
El desarrollo del tronco (grosor) es definitivamente mayor en las
palmas en el andisol, donde incluso las palmas piramidales son más
gruesas que las normales en el inceptisol. El significado de esto no
puede determinarse a partir de los datos actuales, pues habría que
obtener datos adicionales, tales como el contenido de materia seca
en cada situación. No obstante, se podría concluir que en el andisol
existen condiciones para un desarrollo más vigoroso de la palma
aceitera, y las características físicas del suelo son las que pueden
hacer la diferencia, particularmente en lo referente a una mejor
aeración, producto de la rápida infiltración del agua de lluvia, que
permite a su vez una rápida evacuación del agua en exceso cuando las
condiciones topográficas lo permiten. Estudios de la zona del
inceptisol permitieron determinar que el drenaje era un factor
limitante para el crecimiento del cultivo. La situación que está
favoreciendo la reducción del diámetro del tronco en el andisol
parece entonces puramente nutricional.
Concentración de elementos nutricionales en el tronco. Los
contenidos de P en la hoja 17 en el muestreo de agosto fueron solo
ligeramente mayores en las palmas que crecían en el andisol, y no se
observaron diferencias entre palmas normales y piramidales (
Cuadro 4 ). En todos los casos los valores pueden considerarse
bajos, lo cual se explica en parte por la época del muestreo, que
corresponde a una situación de suelos saturados de humedad que
afecta la absorción del elemento por las plantas.
El contenido de P en la parte superior del tronco (altura de la
hoja 41) fue mayor que en la parte inferior (hoja 81). En el
inceptisol, el contenido de P en la parte superior del tronco de
palmas normales, fue el mayor en las cuatro categorías de palmas
estudiadas. Ya se hizo notar que las palmas catalogadas como
normales en el andisol tenían una tendencia piramidal.
El contenido de potasio en la hoja 17 también se puede considerar
bajo en las cuatro categorías de palmas, lo cual fue debido en parte
a la época de muestreo. El contenido de K en el tronco fue mayor en
el inceptisol en ambas categorías de plantas, lo que puede indicar
que también este elemento está involucrado en el adelgazamiento del
tronco en el andisol, tal como fue notado por Chan (1982a).
El gradiente de K en el tronco aparece invertido con respecto al P
en el inceptisol (la concentración de K es mayor en la base). No
obstante, en el andisol, la situación del K fue similar a la del P,
en donde la concentración del primer elemento era mayor en la parte
superior del tronco.
El contenido de nitrógeno en el tronco a la altura de la hoja 41
fue superior en el andisol. En el tronco, particularmente en su
parte basal, tiende a haber más nitrógeno con respecto al potasio en
el andisol.
La relación P/Zn en la hoja 17 y en la parte superior del tronco
(altura de la hoja 41) fueron similares en las palmas normales del
inceptisol (43 en el tronco y 41 en la hoja 17). En las palmas
dentro de las otras tres categorías (piramidales en el inceptisol y
normales y piramidales en el andisol) parece existir mucho P con
respecto al Zn en la hoja 17, cuando esta relación se compara con la
observada en la parte superior del tronco. Esta situación podría
estar indicando algún problema en el movimiento del P (y otros
elementos) dentro de los diferentes órganos de la planta.
Si consideramos a las palmas de tronco normal en el inceptisol
como el patrón comparativo normal, entonces debería esperarse que la
relación P/Zn sea similar en la hoja 17 y en la parte superior del
tronco. Esta relación se vería alterada en favor del P en la hoja
17, en palmas en donde existen problemas que conducen a la formación
de troncos piramidales en palma aceitera. Queda entonces por
confirmar que la relación P/Zn en la hoja 17 es un mejor indicador
del estado de estos elementos en la planta.
La situación de los nutrientes a lo largo del tronco en las palmas
en el andisol podría indicar la existencia de desequilibrios entre
varios elementos, particularmente el P, el K, el N y el Zn, lo cual
se asocia con una reducción del diámetro de este órgano de la
planta.
Conclusiones El contenido de fósforo
en la hoja 17, podría no reflejar la disponibilidad de este elemento
para la palma como un todo en algunos suelos.
La información sobre el crecimiento vegetativo de las palmas en un
andisol, cuyo contenido de P disponible era bajo, apoya la idea de
que el contenido foliar de este elemento en la hoja 17 (que en otras
circumstancias puede considerarse adecuado o inclusive alto), podría
estar asociado en parte, a un efecto de concentración en el tejido
debido a un menor desarrollo del follaje. Contrariamente, estas
plantas tienen un volumen de tronco mayor incluso que el de palmas
de troncos normales en un suelo con contenido razonable de fósforo.
La aparente inconsistencia de estos datos puede tener su origen en
las buenas características físicas del andisol, que propician un
crecimiento inicial muy vigoroso, que sin embargo, no puede ser
sostenido si no se propicia un suministro adecuado y constante de
nutrimentos, dada la baja fertilidad natural de estos suelos.
Una práctica comercial consiste en agregar 750 g de DAP al hoyo de
siembra, lo cual constituye una fuente de P de fácil utilización por
la planta durante su establecimiento. Posteriormente, se realizan
varias fertilizaciones que incluyen fósforo y otros elementos, los
cuales son colocados en una banda limitada alrededor del joven
tronco, para facilitar la obtención de los elementos por parte de la
planta. No obstante, conforme la planta crece la banda de
fertilización se va ensanchando, e incluso parte del fertilizante se
aplica sobre el arrume de hojas de la cosecha, lo cual crea un
problema de fijación de una cantidad cada vez mayor del fósforo
aplicado. El resultado es una reducción paulatina del diámetro del
tronco, y un menor desarrollo del follaje. Una posible forma de
evitar esta situación es manteniendo una banda definida de
fertilización para satisfacer la alta fijación del fósforo del
suelo, lo cual probablemente constituye una solución cara al
problema.
En el inceptisol, las características físicas no son tan buenas y
limitan el potencial de crecimiento, pero la fertilidad es mejor, y
no existen problemas serios de fijación de P. Los troncos aunque de
menor diámetro mantienen una tendencia cilíndrica con los años.
El estudio de este caso puede efectivamente indicar que un
suministro inadecuado de fósforo a través de toda la vida de la
planta está asociado a la presencia de troncos de forma piramidal en
palma aceitera. No obstante, otros desequilibrios nutricionales que
involucran al fósforo, y otros elementos como el potasio, el
nitrógeno y el zinc, podrían también estar involucrados en el
fenómeno. La relación entre el P y el Zn en particular, posiblemente
refleje mejor el estado de estos elementos en la planta.
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