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Notas sobre un ataque de ratas en palma aceitera en Costa Rica
Randall Torres, Albin Salazar
ASD Oil Palm Papers No. 23, 31-32. 2002

 

Introducción

La especie de ratas más común en las plantaciones de palma aceitera en Costa Rica es Sigmodon hispidus , la cual se alimenta principalmente de las bases peciolares de las hojas inferiores, y del bulbo basal de las palmas durante el primer año en el campo. Sin embargo, cuando las poblaciones son muy altas, las ratas pueden dañar severamente los racimos, aun verdes, en palmas que apenas empiezan a producir. Zigodontomys sp. es otra especie de ratas observada en plantaciones de palma aceitera, pero su importancia no ha sido documentada.

En general, el ciclo de vida de las ratas oscila entre 10 y 22 meses, y son animales muy prolíficos: alcanzan la madurez sexual en unos cuatro meses, y una hembra puede dar a luz camadas de 5-10 individuos cada 3-4 meses.

No se conoce con detalle todos los factores que regulan los ciclos de aparición de altas poblaciones de ratas, los cuales ocurren generalmente cada cinco años, y obligan a tomar medidas de combate inmediatas ante la amenaza de sufrir pérdidas considerables de palmas jóvenes y de las primeras cosechas de racimos. 

  • El daño causado por S. hispidus se concentra en palmas jóvenes durante los primeros 3-4 años después de la siembra. Al menos tres elementos favorecen el ataque durante este periodo: 
  • S. hispidus no tiene hábitos trepadores, por lo cual el daño se reduce conforme los racimos se producen a mayor altura en el tronco de la palma.
  • Las variedades modernas de palma aceitera son muy precoses, por lo cual los primeros racimos se producen a poca altura.
La cobertura de leguminosas (kudzú) y otras malezas ofrecen refugio a las ratas. 

En el año de 1999, se presentó en la región de Quepos (Pacífico central de Costa Rica) un aumento poblacional de ratas evidenciado por un fuerte daño en los racimos de plantas que apenas entraban en producción. Debido a este daño, la cosecha fue iniciada entre tres y seis meses después de lo programado en un área de aproximadamente 750 hectáreas. Durante el pico poblacional, se observaron hasta cinco hembras por cada macho, y una gran actividad diurna. Cuando la población de S. hispidus se encuentra regulada, la relación entre sexos es cercana a uno, y los animales mantienen una actividad nocturna. 

Indice de capturas . Se colocaron trampas en transeptos, espaciadas cada 10 metros, con un mínimo de 100 trampas por hectárea. El éxito de capturas definido como la razón (en porcentaje) entre el número de capturas y el total de trampas colocadas fue superior al 60% en algunas áreas ( Fig. 1 ), lo cual indica una población muy alta. Un valor de 10% en el éxito de capturas es considerado alto en algunos cultivos como arroz y caña de azúcar; sin embargo, el valor crítico para palma aceitera es posiblemente más alto, probablemente mayor de 30%. Un porcentaje entre 60 y 80% de trampas activadas, se asoció con un daño de 30-40 % de los primeros racimos producidos por las plantas (primer año de cosecha).

Manejo . Fue esencial considerar un enfoque integral, que abarcó el manejo del hábitat, y los componentes del control biológico y químico. El manejo del hábitat incluyó la búsqueda y modificación de aquellos sitios en donde se reproducían los animales, tales como montones de materia orgánica, y las paredes de drenajes sucios. El control de malezas fue mejorado tanto alrededor de las palmas como en las entre líneas. Otro factor que se consideró fue la posible migración hacia la plantación, de roedores que procedían de áreas vecinas con manejo deficiente de malezas.

En áreas de resiembra, los cúmulos de troncos de las palmas derribadas ofrecieron un ambiente particularmente favorable para la protección y reproducción de las ratas, que iniciaban desde allí sus ataques a las palmas de la nueva siembra (primer año). En estas áreas se hizo necesario realizar una poda sanitaria adelantada, que incluyó la eliminación de hojas viejas y de los racimos más cercanos al suelo.

Existen numerosos enemigos naturales de las ratas, pero una plantación comercial de palma aceitera raramente ofrece un ambiente favorable para las actividades de esta fauna benéfica, y su impacto es todavía menor cuando ocurre una explosión de la población de roedores. Como estrategia para ayudar a la actividad de las aves rapaces, se acostumbra instalar perchas de observación, que consisten en varas de bambú u otro planta, que sobresalen por encima del follaje de la palma. El trabajo de las rapaces se facilita si se mantienen limpios de malezas los anillos (rodajas) alrededor de las plantas. La ubicación de sitios de anidación para el buho Tito alba dentro de la plantación, no ha sido practicada con éxito en las plantaciones de palma aceitera de América Central.

Un cebo anticoagulante de bajo costo fue fabricado con maíz quebrado (46 kg), Racumín en polvo (3 kg) y melaza de caña de azúcar (1 litro). Los ingredientes se mezclaron utilizando guantes y mascarilla, y el producto se colocó en bolsas plásticas (15-25 gramos), las cuales se rociaron con aceite de coco para disimular el olor humano provocado por el manipuleo. Los cebos se colocaron cerca de las madrigueras, y de caminos por donde transitaban los roedores. No tiene objeto colocarlos en áreas muy despejadas, pues estas son evitadas por las ratas por cuanto quedan expuestas a sus depredadores. En las áreas con ataques más fuertes se puso un cebo por planta, y en sitios con menor incidencia, se pusieron cebos solamente en las primeras 3-4 plantas de los bordes. Debido a la escasez de mano de obra para preparar el cebo con Racumin, en ocasiones se utilizaron cebos de brodifacoun, los cuales se ofrecen en presentaciones listas para ser usadas en el campo.

En términos generales, el costo del combate de los roedores fue de alrededor de 25 US$/ha, y la reducción del daño hasta un nivel económicamente aceptable tomó cerca de ocho meses.

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