| Resumen
Una reducción en la densidad de inflorescencias masculinas en
antesis por hectárea en palma aceitera joven, se asoció con una
reducción en la población del polinizador E. kamerunicus ,
durante la estación seca. Como consecuencia, la polinización de las
inflorescencias femeninas fue deficiente, y alrededor de cinco meses
después, se observó una caída en el porcentaje de frutos fértiles
("fruit set") por racimo, y la aparición de racimos fallados
(pudrición de los racimos debido a un número muy bajo de flores
polinizadas que desarrollan frutos normales). Esta secuencia de
eventos ocurrió probablemente también durante la estación seca
anterior, cuando se detectaron una gran cantidad de racimos fallados
en agosto y setiembre del año anterior. La lluvia dos años antes, se
asoció con un cambio en la diferenciación sexual de las
inflorescencias primordiales: una mayor cantidad de lluvia y una
buena distribución se asoció con un aumento en el número de
primordios que desarrollaron inflorescencias femeninas. El efecto
neto fue una reducción drástica en el número de inflorescencias
masculinas en antesis dos años después. El efecto inverso (una mayor
cantidad de inflorescencias masculinas), se asoció con una menor
cantidad de lluvia y una mala distribución de la misma dos años
antes del periodo de antesis. Una estación seca como la de 1994, que
cumplió con estas características, causó que en el verano de 1996 no
se presentara una escasez de inflorescencias masculinas, y por
consiguiente no existieran problemas de racimos fallados 5-6 meses
después. Los problemas tan notorios de bajo "fruit set" y falla de
racimos, que tuvo esta plantación joven de palma aceitera, se debió
probablemente a una combinación de suelos y clima que favoreció una
relación de sexo muy alta, que causó una caída muy drástica en la
población de polinizadores. Este problema desapareció paulatinamente
conforme aumentó la edad de las palmas, y se redujo la razón de
sexo, y aumentó la importancia del viento como acarreador de polen.
Introducción
La polinización de la palma aceitera es realizada principalmente
por varios insectos curculiónidos del género Elaeidobious
(Syed 1979). No obstante, el viento puede tomar una mayor
importancia conforme la planta crece en altura (Hardon y Turner
1967, Syed 1979)
En Costa Rica, existieron durante muchos años dos insectos
polinizadores asociados a la palma aceitera ( Elaeidobius
subvittatus y Mystrops costaricensis ), y más
recientemente se introdujo E. kamerunicus , el cual es
ahora el polinizador predominante (Syed 1885, Chinchilla 1991), y
parece garantizar una polinización adecuada en la mayoría de las
plantaciones comerciales en donde coexisten palmas de diferentes
edades. Sin embargo, en algunas plantaciones jóvenes aisladas pueden
presentarse problemas de polinización asociados a una escasez de
inflorescencias masculinas, que constituyen el único substrato en
donde E. kamerunicus puede completar su ciclo de vida
(Syed 1978, 1982).
En una plantación joven de palma aceitera, localizada al sur de
Costa Rica, se observó en 1994 una conformación muy pobre de los
racimos (bajo "fruit set"). Personal de la plantación hizo un
muestreo en 1421 racimos cosechados a mediados de agosto de 1994. Un
26% de los racimos presentaban una apariencia normal, y el resto
había sido mal polinizado (30% o menos de frutos normales). Muchos
de los racimos se consideraban fallas, en donde no había frutos
normales.
Este tipo de fenómeno, descrito también por Turner (1981),
indica sin duda una polinización deficiente de las inflorescencias
femeninas en antesis, lo cual ocurre 5-6 meses antes de la cosecha
normal de los racimos. En un racimo "normal", se espera que al menos
alrededor del 60% de los frutos sean normales (provienen de flores
que fueron polinizadas). El resto son frutos partenocárpicos y
blancos (frutos atrofiados sin desarrollo). La falla de racimos en
desarrollo se presenta en palma aceitera, cuando el número de frutos
normales ("polinizados") en el racimo, es muy bajo.
En este estudio se documentan las relaciones observadas entre la
abundancia de inflorescencias masculinas (y población de
polinizadores), la conformación de los racimos ("fruit set"), y la
cantidad y distribución de la lluvia durante la estación seca del
año en una plantación joven de palma aceitera.
Materiales y métodos
La plantación en estudio comprende dos lotes comerciales de
material DelixAVROS sembrados en 1989 y 1991. Los lotes forman parte
de una plantación nueva (aproximadamente 500 ha en 1994), que se
desarrolló durante sus primeros años relativamente aislada de otras
plantaciones comerciales de palma aceitera. El núcleo mayor de
plantaciones adultas comerciales está localizado a aproximadamente
60 km de distancia.
La zona se caracteriza por presentar una estación seca bastante
marcada (
Fig. 1 ), temperaturas promedio de 27.5°C (máxima: 32.3°C;
mínima: 22.8°C), y un promedio de 8.7 horas de sol al día (máximo:
9.5; mínimo: 7.5). La metodología de trabajo siguió los lineamientos
dados por Syed (1986) y Chinchilla y Richardson (1990). Una vez al
mes se determinó el porcentaje de frutos normales en los racimos
("fruit set"), y el número de inflorescencias masculinas en antesis
por hectárea y la población albergada de E. kamerunicus .
El muestreo se realizó en aproximadamente 490 plantas seleccionadas
al azar en cada uno de los dos lotes.
El recuento de los polinizadores se hizo en 10 inflorescencias
masculinas en antesis elegidas al azar entre las palmas
seleccionadas. En cada inflorescencia se cortaron tres espigas
apicales, medias y basales. El muestreo se realizó entre las 5 y 8
de la mañana.
Para estimar la conformación de los racimos ("fruit set") se
cortaron doce racimos maduros (sin desprendimiento de frutos), los
cuales también fueron escogidos al azar en cada lote. Luego de
separar las espigas del raquis del racimo, el recuento de frutos
normales, partenocárpicos y "blancos" se hizo en una muestra que
contenían generalmente entre 15 y 25 espigas.
Resultados y discusión
Fluctuación temporal en el número de inflorescencias
masculinas
El número de inflorescencias masculinas en antesis bajó
gradualmente entre octubre de 1994 y enero de 1995 en ambos lotes.
En febrero y marzo no se encontraron inflorescencias en antesis en
el área de muestreo, y aparecieron nuevamente en abril. En setiembre
el número registrado de inflorescencias en ambos lotes fue de 6.1 y
20.7/hectárea. Durante los siguientes nueve meses, el número varió
entre aproximadamente una y 27 inflorescencias en antesis por
hectárea (
Fig.1 ).
Durante la estación seca de 1995, el número de inflorescencias
fue nuevamente muy bajo, pero no ocurrió lo mismo al año siguiente,
lo cual podría atribuirse al efecto de un mayor estrés hídrico
anterior que redujo la razón de sexo.
La lluvia es la principal fuente de humedad para los lotes en
estudio, aunque puede existir algún grado de suministro de humedad
durante el verano a través del movimiento lateral de agua desde un
río bastante caudaloso (Térraba) que bordea la plantación, que es
protegida por un dique de varios metros de altura. Cuando el nivel
del río está cercano al de la plantación, ocurre un mayor flujo de
humedad hacia la plantación favorecido por las texturas medias y
livianas de estos suelos de origen aluvial.
Para comprender el efecto de las lluvias sobre la razón de sexo
de las plantas, se debe considerar no solo el total de la
precipitación caída hasta noviembre (que determina la cuantía de la
reserva disponible para la estación seca), sino también la
distribución de la escasa precipitación que cae en los meses más
secos entre diciembre y marzo (
Cuadro 1 )
Durante el verano de 92-93 existía una buena reserva teórica de
humedad en el suelo como resultado de una estación anterior bastante
húmeda, que también provocó que el cause del río Térraba no bajara
mucho en el verano. En noviembre de 1992 cayeron 424 mm de lluvia, y
durante la estación seca siguiente, se registraron 344 mm (97 mm en
diciembre, 111 mm en enero, 71 mm en febrero, y 65 mm en marzo). (
Fig. 2 ).
Las condiciones de buena aeración de estos suelos aluviales y
una buena disponibilidad de agua en la estación seca fueron
excepcionalmente favorables para la diferenciación de una muy alta
proporción de inflorescencia femeninas, lo cual condujo a la
aparición de muy pocas inflorescencias masculinas (cero en algunas
áreas) unos dos años después (febrero-marzo de 1995).
En noviembre de 1993 se registraron únicamente 100 mm de lluvia.
Durante los primeros meses del año siguiente, la cantidad de lluvia
no solo fue relativamente baja (176 mm), sino que estuvo muy mal
distribuida (110 mm en diciembre, 5.9 mm en enero, 20 mm en febrero
y 40 mm en marzo) (
Fig. 2 ). El efecto de esta estación seca se reflejó en el nivel
de las aguas del río Térraba que se mantuvo relativamente bajo,
reduciendo el suministro lateral de agua. La consecuencia final de
este verano más o menos severo fue una mayor diferenciación de
primordios florales hacia la masculinidad, lo cual se reflejó en la
aparición de una mayor cantidad de inflorescencias masculinas en
antesis dos años después (febrero y marzo de 1996).
Otro factor de estrés que parece afectar la razón de sexo
(favoreciendo la masculinidad) es el exceso de agua en el suelo, tal
y como ha sido observado en el área de desarrollo central de las
plantaciones de palma aceitera en esta zona del país (Chinchilla y
Richardson 1991). De esta forma, las altas precipitaciones pluviales
durante 1993 (particularmente la segunda mitad del año),
favorecieron la diferenciación de inflorescencias masculinas. En
octubre de ese año, el promedio de horas sol fue de solo 4.4
horas/día. Estas condiciones de altas precipitaciones (
Fig. 2 ), se asocian con un aumento en el número de
inflorescencias masculinas dos años después (octubre de 1995).
Con el fin de conocer mejor las relaciones entre la cantidad de
lluvia y la diferenciación floral, se contaron inflorescencias en
forma semanal entre enero y junio de 1996 (
Cuadro 2 ) y se correlacionó con la lluvia semanal obtenida en
diferentes periodos anteriores. No obstante, no se pudieron
establecer correlaciones entre esta variables, lo cual sucedió
probablemente por la poca cantidad de lluvia caída en algunas
semanas que generaba muchos ceros.
Fenómenos similares a los descritos para la plantación de palma
aceitera de Palmar, fueron observados por Broeckmans (1957) quien
había notado la relación entre la lluvia de la estación seca, y la
razón de sexo dos años después. En general se acepta que las
condiciones de estrés anteriores generan una mayor proporción de
inflorescencias masculinas posteriormente (Hardon y Corley 1976). En
Nigeria, se encontraron máximos en la producción de inflorescencias
masculinas, 20 meses después de la estación seca (Hardon 1973),
mientras que en Malasia, se observaron picos anormales de producción
de inflorescencias masculinas, 19-21 meses después de una sequía
(Corley 1973).
Población de Elaeidobius kamerunicus
Los adultos de E. kamerunicus ovipositan en las
inflorescencias masculinas de la palma aceitera, que ofrecen abrigo
y alimento a las larvas en desarrollo (Syed 1978).
El número de E. kamerunicus por espiga masculina se
incrementó entre octubre de 1994 y enero de 1995, y no aparecieron
individuos entre febrero y junio de este último año. En 1996, solo
en marzo no se encontraron insectos (
Fig. 3 ).
La variación en la cantidad de inflorescencias masculinas
documentada anteriormente, es el factor principal que provoca la
fluctuación observada en la población del polinizador. No obstante,
debe notarse que en algunos meses se encontraron inflorescencia
masculinas en antesis, pero sin que aparecieran en ellas ningún
individuo de E. kamerunicus : por ejemplo, en abril y mayo
del 95. Esto implica que la población del insecto cae a niveles tan
bajos en el área, que necesita de al menos un mes para volver a ser
detectable con los métodos de muestreo utilizados.
El aumento en el número de insectos por espiga entre octubre del
94 y enero del 95, puede ser debido a un efecto de concentración de
la población en una cantidad de inflorescencias masculinas cada vez
menor en el área de estudio. La concentración de cada vez más
insectos en las pocas inflorescencias masculinas disponibles, puede
tener un impacto negativo, ya que puede conducir a una mayor tasa de
mortalidad, y a un aumento en el riesgo de enfermedades (Syed 1978).
La situación contraria (un probable aumento en la población
total por área), asociado a un mayor número de inflorescencias
masculinas en antesis por área, y a una reducción en el número de
insectos por espiga, ocurre a partir de abril del 95.
Calidad de la polinización y conformación ("fruit set") de
los racimos.
El porcentaje de frutos normales (proveniente se flores
polinizadas 5 meses antes), bajó en agosto y setiembre de 1995 (
Fig. 4 ), lo cual corresponde con una reducción de la población
de E. kamerunicus 5-6 meses antes, cuando el número de
inflorescencias masculinas en antesis por hectárea era muy bajo. El
efecto de las bajas poblaciones del polinizador se manifestó, no
solamente como una mala conformación del racimo (bajo "fruit set"),
sino también como un aumento muy notorio en la falla de racimos.
Durante 1996, se presentó un fenómeno similar, en donde tanto la
densidad de inflorescencias masculinas, como la población de
insectos por espiga se redujo dramáticamente durante la estación
seca (
Fig. 4 ), lo cual tuvo como consecuencia una caída en el "fruit
set" hasta alrededor del 48% entre setiembre y octubre en uno de los
lotes de estudio. En el otro lote, la reducción en el "fruit set" no
fue tan notoria, debido en parte a que la densidad de
inflorescencias masculinas se mantuvo relativamente alta (alrededor
de 10/ha). La presencia de racimos con un porcentaje de "fruit set"
razonable 5-6 meses después de que la población de E.
kamerunicus era muy baja, puede indicar un aporte considerable
del polen traído por el viento desde palmas vecinas.
El problema de una polinización deficiente en estas plantaciones
ha ido decreciendo conforme aumenta la edad de las mismas, lo cual
se debe al efecto combinado de una reducción en la razón de sexo
(más inflorescencias masculinas), y a un aumento en la importancia
en el viento como factor acarreador de polen.
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Hardon, J.; Corley, R. 1976. Pollination. In Oil Palm Research.
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Turner. P. 1981. Oil Palm Diseases and Disorders. The Incorporated
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