Resumen
Se estudió el comportamiento epidemiológico de dos enfermedades
(el anillo rojo y la pudrición basal corchosa) en dos plantaciones
de palma aceitera en Costa Rica (Coto y Quepos en la costa
Pacífica), y una en la costa Atlántica en Honduras. Los datos de
incidencia fueron ajustados utilizando las ecuaciones monomolecular,
logística y Gompertz. En Honduras, el síntoma prevalente causado por
el nematodo Bursaphelenchus cocophilus es conocido como
hoja pequeña (forma crónica de la enfermedad), mientras que en Costa
Rica, los síntomas clásicos (forma aguda que causa la muerte de la
palma en pocos meses) son más comunes. En Honduras, el progreso de
la enfermedad en el tiempo fue descrito satisfactoriamente con el
modelo monomolecular (R²: 0.82-0.99), mientras que en Costa Rica, la
ecuación de Gompertz permitió un mejor ajuste de los datos (R²:
0.79-0.98).
La interacción genotipo/ambiente/patógeno que determina las
diferencias en sintomatología del anillo rojo (hoja pequeña vs.
síntomas clásicos), no ha sido explicada satisfactoriamente, pero
las diferencias en el comportamiento epidemiológico (enfermedad de
ciclo simple vs. de ciclo múltiple) pueden ser parcialmente
entendidas considerando el comportamiento del insecto vector (
Rhynchophorus palmarum ), y la habilidad de la palma de
"regular" la multiplicación del nematodo en el tejido.
En el caso de la pudrición basal corchosa asociada al hongo
Ustulina deusta , el modelo monomolecular dio el mejor ajuste
(R²: 0.87-0.98) en todas las localidades.
La aplicación de los principios de la geoestadística a estos datos
permitió obtener un buen estimado del tipo y los cambios en la
dependencia espacial, y la estructura de las enfermedades en un
plantación de palma aceitera. Los variogramas experimentales para
los datos sobre incidencia del anillo rojo parecen ser
anisotrópicos, e indican que las palmas afectadas estaban
fuertemente agregadas. En el caso de la pudrición basal corchosa,
los variogramas (isotrópicos) también indican una fuerte agregación
de palmas afectadas. Los modelos esféricos y exponenciales fueron
los que mejor se ajustaron a los datos en cada enfermedad
respectivamente.
Introducción Cuando se registra el
cambio en la incidencia en el tiempo de una enfermedad en una población
de plantas, las tendencias se pueden expresar por medio de una curva de
desarrollo de la enfermedad. Esta es una estrategia útil para estudiar
las epifitias, ya que dicha curva integra los efectos del hospedero, del
patógeno y del ambiente que ocurren durante la epifitia. El análisis de
la curva de incremento de incidencia en el tiempo permite conocer mejor
la enfermedad, y desarrollar formas más eficientes de control (Van der
Plank 1963, Madden 1980, Campbell y Madden 1990).
La descripción del progreso de una enfermedad en el tiempo puede
dividirse en dos categorías con significado biológico: patógenos con
una multiplicación efectiva del inóculo (enfermedades policíclicas),
y patógenos sin una multiplicación efectiva del inóculo
(enfermedades monocíclicas) durante una estación o ciclo del
cultivo. Van der Plank (1963) propuso los modelos logístico y
monomolecular para describir las enfermedades policíclicas y
monocíclicas respectivamente. No obstante, al extenderse este
concepto indiscriminadamente pueden cometerse errores: a) utilizar
el modelo logístico solo para enfermedades foliares, y el
monomolecular para enfermedades de las raíces, y b) llegar a
conclusiones acerca de la naturaleza del patosistema basándose en
cual modelo ajusta mejor los datos (Pfender 1982, Campbell y Madden
1990).
Una herramienta para describir el patrón de distribución espacial
de una enfermedad es la geoestadística, la cual es un método de
análisis espacial que considera la posición de la muestra. La
geoestadística se basa en la teoría de las variables regionalizadas,
y la única premisa que requiere es que la varianza de la diferencia
entre muestras sea una función de la distancia que las separa. La
variabilidad espacial se mide al determinar el promedio de los
valores de las diferencias al cuadrado entre parejas de muestras
separadas por una distancia dada.
La geoestadística fue introducida por los geólogos para
cuantificar la dependencia espacial (autocorrelación) de yacimientos
de oro, y ha sido aplicada en agroforestería, agronomía, entomología
y fitopatología (Burgess et al. 1981, Chellemi et al. 1988,
Delaville et al. 1996, Lecoustre y Reffye 1986, Schotzko y O'Keeffe
1990, van de Lande 1993, Webster y Boag 1992).
La pudrición basal corchosa (PBC) es causada por el hongo
Ustulina deusta (Hoffm. ex. Fr.) Lind) (Martín 1970, C. M.I.
1972) y fue descrita por Thompson (1963) en Malasia. Aún cuando las
pudriciones en la base del tronco pueden ser bastante extensivas,
normalmente no es posible detectar síntomas externos visibles en el
follaje o efectos claros negativos en la producción. En algunas
plantas, las hojas más jóvenes son amarillentas y ocurre una
quebradura de los peciolos de las hojas más viejas. Eventualmente
aparecen los esporocarpos en la base del tronco, y éste es
normalmente el criterio más utilizado para diagnosticar la
enfermedad (Turner 1981, Chinchilla y Richardson, 1988 ).
La enfermedad progresa más rápidamente en palmas entre los 9 y 11
años de edad, y no se han encontrado palmas enfermas antes de los
seis años en Centroamérica (Umaña y Chinchilla 1991) y cuatro años
en Malasia (Thompson 1963).
El síndrome del anillo rojo/hoja pequeña (AR/HP) en palma aceitera
fue el mayor problema fitosanitario de este cultivo en Centro
América, pero un efectivo manejo integrado logró reducir
significativamente la incidencia. El manejo incluye la reducción de
las fuentes de inóculo del nematodo agente causal (
Bursaphelenchus cocophillus Cobb.) y de la población de
insecto vector, Rhynchophorus palmarum (Oehlschlager et
al. 2002, Chinchilla 2003). El papel de otros vectores o medios de
transmisión como la poda o a través del suelo se considera que no
ocurre o tiene poca importancia práctica (Bulgarelli et al.1998,
Fenwick 1968, Schuiling y van Dinther 1981).
La manifestación aguda o clásica de la enfermedad incluye un
amarillamiento y secamiento de las hojas que progresa de las más
viejas hacia las más jóvenes. Las hojas más jóvenes, además de
presentar un color verde pálido, pueden ser de menor longitud. Al
seccionar el tronco, puede aparecer cerca de la periferia, un anillo
de tejido de color pardo, crema o rosado de pocos centímetros de
grosor. El tejido descolorido puede o no formar un anillo, y en
algunas ocasiones pueden aparecer simples manchas distribuidas sin
patrón claro en el tronco. La variación en sintomatología de esta
enfermedad fue descrita por Chinchilla (1992). A este tipo de
sintomatología se le ha llamado aguda, ya que las palmas afectadas
pueden morir en 2-3 meses.
Otro tipo de sintomatología ha sido descrito como hoja pequeña, la
cual constituye una infección crónica, en donde el nematodo
aparentemente falla en establecerse en forma definitiva en toda la
planta, y queda localizado cerca del tejido meristemático del
cogollo, en donde se alimenta de las hojas más tiernas en la fase de
elongación. Las plantas así afectadas normalmente no mueren, y
pueden permanecer por años con síntomas, cuando todas las hojas son
cortas y deformadas, y cesa la producción de racimos.
Aunque la enfermedad del AR/HP puede ser manejada eficientemente,
siempre constituye una amenaza real a la industria de la palma
aceitera en América tropical, por lo cual se ha considerado
importante el análisis de algunas de las epidemias que ocurrieron
previo al desarrollo de los métodos de control actuales. La
información es útil para entender el comportamiento de la
enfermedad, y lograr una mejor planificación en el uso de las
estrategias actuales de control. En el caso de la PBC no existen
datos sobre su comportamiento epidemiológico en Centro América, en
donde puede ser importante en algunas situaciones (Chinchilla y
Richardson 1998).
Metodologías Las tres plantaciones
estudiadas (una en la costa Atlántica de Honduras y dos en la costa
Pacífica de Costa Rica), están divididas en lotes de cosecha de tamaño
variable (30-60 ha normalmente). Estos lotes fueron visitados en forma
mensual para registrar la incidencia de los diferentes problemas
fitosanitarios. En este estudio se tomaron en cuenta únicamente los
datos obtenidos entre 1986 y 1992 en lotes adultos. Según la edad de
cada lote y el momento de inicio de la epidemia, se obtuvieron datos de
dos y hasta seis años consecutivos. Debido a la falta de datos
confiables anteriores a 1986, no fue posible determinar con certeza la
fecha de inicio de la epidemia en algunos lotes particulares.
Mediante visitas mensuales se determinó la incidencia de la
enfermedad, y se ubicó cada palma enferma en un mapa en donde se
detallaba cada hilera y la posición de la palma afectada en la
hilera. Para el caso de la enfermedad del AR/HP se consideraron 25
lotes en Honduras y 78 en Costa Rica. En el caso de la PBC se
evaluaron 10 lotes en cada localidad.
Debido a que en ningún caso la incidencia abarcó el total de las
plantas del lote, se estableció para cada enfermedad una incidencia
máxima (K), para evitar de esta forma una subestimación de la misma
(Neher y Campbell 1992).
Análisis de los datos La incidencia se
calculó como la proporción del número de plantas enfermas entre el
número de plantas sanas (número total de plantas menos el número de
plantas enfermas en la evaluación anterior, para obviar el efecto de la
erradicación de las plantas enfermas). Con los datos de incidencia se
calcularon las tasas de desarrollo de la enfermedad utilizando las
siguientes ecuaciones:
Monomolecular

Logística

Gompertz

Para el análisis de regresión se utilizó el programa Statgraphics.
La selección del modelo más apropiado se realizó utilizando la
distribución de los residuales, el coeficiente de determinación (R²)
y el error estándar de los estimados (Sy, que corresponde a la raíz
cuadrada de la suma de cuadrados del error, entre n-2). Los modelos
seleccionados fueron aquellos con la distribución más homogénea de
los residuales, el más alto R² y el más bajo Sy. Los diferentes
lotes y localidades (plantaciones) fueron comparados luego de
estandarizar las curvas de desarrollo de la enfermedad mediante la
siguiente ecuación:

En donde m es un parámetro de forma (0,1 y 2 para las equaciones
monomolecular, Gompertz y logístico), K es la incidencia máxima, y P
es la tasa de desarrollo calculada (sin estandarizar).
El análisis de los variogramas experimentales y su ajuste a los
diferentes modelos se realizó en GS+ (Gamma Design Software).
Resultados y discusión
Comportamiento epidemiológico de la enfermedad del anillo rojo/hoja
pequeña En Honduras, en donde predominaba por
mucho el síntoma de la hoja pequeña, la ecuación que mejor se ajustó a
los datos de cambio de incidencia en el tiempo fue la monomolecular (
Cuadro 1 y
Cuadro 2 ). Solamente en uno de los lotes, los datos no pudieron ser
adecuadamente ajustados con esta ecuación. Del resto de los lotes (96%),
el 21% tenía una incidencia menor al 1%, 50% entre el 1 y 5%, y el resto
(29% de los lotes), presentaban una incidencia mayor al 5%.
La situación en Costa Rica, en donde predominaba el síntoma
clásico o agudo de la enfermedad, el modelo de mejor ajuste fue el
Gompertz (
Cuadro 1 y
Cuadro 3 ). Del 55% de los lotes que se ajustaron a este modelo,
el 35% tenía una incidencia menor al 0.5%, un 23% entre uno y cinco
por ciento, y un 42% mayor al 5%.
Un comportamiento epidemiológico tan diferente de un mismo
patógeno no es frecuente, pero puede ser explicado considerando los
hábitos del insecto vector y la habilidad de la planta de permitir o
no la invasión sistémica del patógeno en todos sus tejidos. En el
caso de la sintomatología de la hoja pequeña, la planta parece tener
la habilidad de confinar al nematodo en los tejidos de las hojas en
rápida expansión dentro del cogollo. En esta situación no se
encuentran nematodos en el tronco, y en el caso que aparecen, las
poblaciones son bajas y no parecen saludables (poco activos). Dado
que este síntoma apareció prácticamente en todas las plantas
afectadas en Honduras (costa Atlántica) y fue menos frecuente en
Costa Rica (costa Pacífica), se podría pensar que existen factores
ambientales no determinados que podrían determinar la habilidad de
la planta a limitar la invasión de nematodo en sus tejidos.
La característica más importante de la sintomatología de la hoja
pequeña que puede estar afectando en mayor grado el comportamiento
epidemiológico de la enfermedad, es la habilidad de la planta de
"soportar" la invasión confinando las mayores poblaciones del
nematodo en el cogollo, y previniendo la aparición de pudriciones
tanto en esta región como en el tronco. Esto hace que la planta sea
poco atractiva al insecto vector, que es particularmente atraído por
los volátiles emanados del tejido en pudrición de las palmáceas. De
hecho, no es común encontrar insectos adultos o larvas en las palmas
con los síntomas únicos de hoja pequeña, y a esto también se debe a
que las plantas afectadas no mueran y puedan permanecer mostrando
síntomas aún por años (Chinchilla 1992).
El resultado final de todo esto es una tasa de diseminación de la
enfermedad más lenta, que depende en mucho de la población inicial
del vector contaminada con el nematodo, la cual era particularmente
alta en Honduras en la plantación en estudio (Chinchilla et al.
1991). La conducta agregada de la población de R. palmarum
(Oehlschlager et al. 1995) también es un elemento que contribuye en
determinar el comportamiento epidemiológico de la enfermedad. Los
resultados del análisis utilizando la herramienta de la
geoestadística corroboraron la distribución agregada de las palmas
enfermas (
Cuadro 4 ).
En estas condiciones es normal que el comportamiento de la
epidemia se ajuste al modelo monomolecular. La capacidad de una
planta enferma de infectar a las vecinas depende de que
eventualmente sea visitada por un insecto vector, y esta posibilidad
se reduce debido a la falta de pudriciones que lo atraigan y
permitan su multiplicación en la palma enferma.
La situación fue bastante diferente en las plantaciones en donde
el síntoma de la enfermedad que prevaleció fue el clásico o agudo.
En esta situación el nematodo invade la mayoría de los tejidos de la
planta, sin que aparentemente pueda ser limitado en su avance. El
resultado final es la muerte de la planta en pocos meses, después de
que ocurre un deterioro generalizado en la región del cogollo. Las
extensivas pudriciones se asocian con la llegada de más vectores, y
el desarrollo de muchas larvas que aumentan el daño. De esta forma,
muchos vectores potenciales abandonan la planta e infectan muchas
plantas alrededor, ocasionando una epidemia con las características
descritas por un modelo policíclico (ajuste a la ecuación de
Gompertz).
La pudrición basal corchosa (Ustulina deusta)
Como es común para los patógenos que atacan el sistema radical en
árboles, el comportamiento epidemiológico de esta enfermedad se ajustó
al modelo monomolecular en las tres plantaciones de palma aceitera
estudiadas (
Cuadro 5 y
Cuadro 6 ). La cantidad de inóculo en el suelo (normalmente asociado
a troncos en descomposición en el caso de U. deusta ) es el
factor que determina el porcentaje inicial de plantas enfermas (Zadoks y
Schien 1979, Pfender 1982). El análisis utilizando la geoestadística
corroboró la distribución agregada de las palmas enfermas (
Cuadro 4 ).
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