Resumen
La tolerancia al déficit hídrico fue evaluada en dos localidades de
Costa Rica: Coto (Pacífico Sur), con un déficit promedio estimado de 200
mm al año; y San Mateo (Pacífico Central), con un déficit de 700 mm.
Durante cuatro años se determinó la respuesta a la sequía, el
crecimiento vegetativo, y la producción de racimos en 34 cruzamientos
(progenies) que fueron plantados en los dos sitios.
Las progenies obtenidas de las poblaciones Angola, Tanzania y
Yangambi mostraron una menor acumulación de hojas sin abrir (flechas)
durante la época seca en San Mateo. Los genotipos obtenidos de las
líneas Bamenda y Angola, así como de las poblaciones silvestres Malawi y
Mobai, presentaron una menor cantidad de hojas inferiores desecadas como
consecuencia aparente de la falta de agua. Estas respuestas se
interpretan como mayor tolerancia al estrés hídrico.
Las palmas silvestres de origen Malawi, las progenies de origen
Bamenda y Tanzania, así como los derivados de Mobai, produjeron más
racimos durante los primeros 24 meses en el campo.
Aunque todos los cruces probados fueron dañados en diversa magnitud a
causa de las condiciones extremas, se observaron características
superiores en algunos de ellos; lo que indica que la investigación sobre
déficit hídrico en un ambiente con condiciones menos severas puede
permitir la selección de progenies tolerantes para su uso comercial.
Los materiales tolerantes al frío se han evaluado desde la década del
70; después de la introducción a Costa Rica en 1967, de semilla
silvestre proveniente de regiones altas de Camerún (1000 a 2000 msnm) y
Tanzania (1000 msnm). Dichos genotipos se han adaptado adecuadamente a
sitios en donde los cruces convencionales no lo hacen. Las progenies
comerciales derivadas (Bamenda x AVROS, Bamenda x Ekona, Tanzania x
AVROS y Tanzania x Ekona), producidas desde 1990, han sido evaluadas en
diversas regiones de Camerún, Etiopía, Kenia, Malawi, Zambia y Ecuador;
y han mostrado mayor producción inicial que los materiales de uso
convencional.
El potencial de producción de aceite y las características de
crecimiento de estas progenies se ha evaluado en Coto 47, Costa Rica en
varios experimentos, en donde han mostrado buena producción de fruta y,
en algunos casos, más aceite que los materiales de uso convencional.
Introducción
La necesidad de ampliar la frontera para el cultivo de la palma de
aceite ha llevado la actividad a regiones cada vez menos aptas para el
cultivo. Los programas de mejoramiento genético buscan variedades con
tolerancia a enfermedades, al déficit hídrico y a las bajas
temperaturas, que permitan una explotación económica adecuada en
condiciones marginales.
La experiencia generada sobre la tolerancia a la sequía en esta
especie es relativamente amplia, pero la base genética evaluada ha sido
estrecha; por su parte, los estudios sobre la adaptación a bajas
temperaturas son escasos. ASD de Costa Rica ha producido variedades con
aptitud para soportar estas condiciones adversas, con las cuales se han
realizado pruebas en Costa Rica y en diversas regiones de Africa. El
presente documento resume las experiencias obtenidas con la evaluación
de estos materiales en varias localidades.
Tolerancia al déficit hídrico
El cultivo de la palma de aceite expresa su óptimo desempeño en
regiones con una precipitación abundante (> 2000 mm al año), y bien
distribuida; los valores medios mensuales asociados con buenos
rendimientos son superiores a los 150 mm (Hemptinne y Ferwerda 1961).
Sin embargo, esta especie posee naturalmente gran capacidad para
sobrevivir a periodos prolongados de sequía. Algunas características
morfológicas y fisiológicas que facilitan esta adaptación natural son su
tronco voluminoso, su sistema radical extenso y un eficiente sistema
estomático (Maillard et al. 1974; Villalobos et al. 1991 y 1992).
Además, la habilidad de abortar las inflorescencias, la variación
estacional en los picos de producción de racimos, y la movilización de
reservas, le permiten compensar la menor tasa de fotosíntesis debido al
cierre de estomas (Nouy et al. 1999).
Los síntomas visibles más evidentes utilizados como indicadores del
déficit hídrico en palmas en el campo, son la acumulación de hojas
flechas, el doblamiento y secamiento prematuro de las hojas inferiores e
intermedias y la falla de racimos (Umaña y Chinchilla 1989). Algunas
variables fisiológicas como el contenido relativo de agua o el potencial
hídrico foliar no siempre son buenos indicadores del estrés hídrico, en
especial si se evalúan en horas del mediodía (Villalobos et al. 1992).
La rápida respuesta estomática ante el estrés hídrico, implica una
reducción en la capacidad fotosintética, y por ende en el potencial de
rendimiento; por lo que la producción de genotipos resistentes a la
sequía y altamente productivos parece no ser compatible (Villalobos y
Rodriguez 1998). Sin embargo, otros autores han observado diferencias en
el comportamiento de algunos materiales genéticos, y sugieren la
posibilidad de seleccionar genotipos resistentes y de alta productividad
(Maillard et al. 1974).
Houssou et al. (1992), encontraron que el genotipo Deli x Yangambi
toleró mejor el déficit hídrico con una tasa de mortalidad inferior al
3%; al tiempo que las parcelas de origen Deli x La Mé mostraron un 16%
de mortalidad. No obstante, algunas progenies La Mé mostraron un mayor
grado de adaptación a la carencia de agua. Nouy et al. (1999) obtuvieron
resultados muy similares, y encontraron buena respuesta en el
comportamiento de Deli x La Mé y Deli x Yangambi evaluados en dos sitios
con diferente grado de déficit hídrico: 400 - 700 mm anuales.
Dos ensayos fueron sembrados en sendas localidades de Costa Rica, en
los cuales se midió la respuesta ante el déficit hídrico y el potencial
de producción de 34 genotipos. El primero de dichos ensayos se
estableció en la Estación Experimental del Programa de Investigaciones
en Palma Aceitera de ASD de Costa Rica, en Coto 47 (Pacífico Sur), a una
altitud de 50 msnm. En esta región, la precipitación anual promedio es
de 3900 mm; durante los meses de diciembre a marzo la cantidad de lluvia
es menor, pero el déficit hídrico anual total es normalmente inferior a
200 mm. Las progenies se distribuyeron en dos bloques, con parcelas de
ocho plantas en cada bloque.
El segundo ensayo se sembró en San Mateo (Alajuela, Pacífico
Central). Este lugar se encuentra a 250 msnm, y es un sitio no apto para
el cultivo comercial de palma aceitera, debido a la presencia de un
déficit hídrico extenso asociado con fuertes vientos. La precipitación
anual promedio es de 2400 mm, con un periodo seco definido de diciembre
a abril, que registra hasta 700 mm de déficit hídrico total. Las
progenies se distribuyeron en un solo bloque, en parcelas de 12 plantas.
En la localidad de Coto 47, las evaluaciones de producción y de las
características del racimo se hicieron entre el cuarto y el sétimo año,
y el crecimiento vegetativo se midió a los seis años. En las parcelas de
San Mateo, las observaciones de variables asociadas al déficit hídrico
(número de hojas secas y cantidad de flechas acumuladas), se realizaron
a los cuatro años de edad, y la evaluación de la producción durante el
tercero y cuarto años. Adicionalmente, se seleccionaron siete cruces de
buena a regular adaptación, para medir algunas variables morfológicas y
fisiológicas asociadas al déficit hídrico (potencial hídrico, contenido
relativo de agua, tasa de pérdida de agua, contenido de ceras
epicuticulares y peso específico foliar), durante el periodo de
noviembre de 1997 a abril de 1998 (Villalobos y Rodríguez 1998).
Resultados. La acumulación de hojas flecha fue un síntoma
consistentemente asociado con el estrés hídrico. Posteriormente, y
conforme el déficit se acentuó, aparecieron amarillamientos, y zonas
necróticas en las puntas de los foliolos. Eventualmente, se observó
secamiento y doblamiento de las hojas ubicadas en la parte inferior y
media del dosel, e incluso en algunas se presentó fractura del raquis.
La menor acumulación de hojas flecha por planta se observó en las
progenies obtenidas de la población dura Angola (1.8 flechas por
planta), y de la población Tanzania, como progenitor masculino (1.7
flechas por planta). Los materiales con el mayor número de flechas
acumuladas incluyeron algunas progenies descendientes de las líneas Deli
dura, en especial en sus combinaciones con las fuentes masculinas AVROS,
Ekona y Calabar (2.8 - 2.5 flechas por planta). El origen Deli mostró
mayor tolerancia a la sequía cuando fue cruzado con palmas de las
poblaciones Tanzania, Yangambi y La Mé
(Cuadro 1).
El número promedio de hojas inferiores secas por palma varió entre
progenies, desde 1 hasta 21. Los cruces de origen Bamenda, Angola y las
palmas de la población silvestre Malawi, mostraron la menor cantidad de
hojas secas por planta (4-7.2 hojas). Las descendencias provenientes de
las líneas Deli dura y Tanzania (progenitor femenino), presentaron el
mayor número de hojas secas y dobladas (11 - 15.5). Las diferencias
fueron menores entre las líneas masculinas, y la fuente Mobai (6.4 hojas
secas) (Cuadro 2).
En este estudio no se realizaron mediciones morfológicas o
fisiológicas que pudieran ayudar a explicar el grado de adaptación de
los genotipos al déficit hídrico; pero la producción de racimos por
palma durante los primeros 24 meses en el campo permite estimar su
tolerancia al estrés. Las palmas silvestres de origen Malawi (14.2
racimos/palma), y las progenies derivadas de las líneas femeninas
Bamenda y Tanzania (11.8 y 9.5 racimos) fueron las mejores, mientras que
Deli dura tuvo un desempeño más pobre. Con respecto a las líneas
masculinas, el mayor número de racimos fue registrado en las progenies
de origen Mobai (14.2) y Tanzania (17.0)
(Cuadro 3).
Las progenies comerciales derivadas de la población Deli dura,
produjeron pocos racimos, mostraron síntomas severos de déficit hídrico,
y fueron poco precoces. Solo las progenies de origen Deli x La Mé, y en
menor grado Deli x Yangambi, tuvieron un comportamiento aceptable;
coincidiendo con lo encontrado en la literatura (Maillard 1974, Houssou
et al. 1992).
La apariencia y producción de la población silvestre de Malawi
indican que tiene genes que le confieren un gran potencial para
adaptarse a condiciones extremas de estrés hídrico.
Villalobos y Rodriguez (1998) ampliaron las anteriores observaciones,
al evaluar con mayor detalle siete de los genotipos. Dichos autores
encontraron diferencias entre ellos, al analizar otras variables
fisiológicas asociadas al estrés hídrico. Concluyeron que es posible
obtener descendencias tolerantes a la sequía dentro de las poblaciones
Angola, Tanzania y La Mé, y en algunas líneas Deli. Encontraron que la
mejor adaptación se asoció con progenies Angola x Tanzania y Angola x La
Mé, por su apariencia, producción, mayor potencial hídrico al amanecer y
mayor peso específico foliar. El potencial productivo de estos cruces en
condiciones menos extremas de estrés puede ser estimado a partir de su
desempeño en la localidad de Coto 47
(Cuadro 4).
Tolerancia a bajas temperaturas
El material genético con tolerancia a las bajas temperaturas fue
introducido a ASD entre 1967 y 1977, proveniente de dos regiones de
África durante una prospección en plantaciones silvestres. Después de
una evaluación inicial sus descendencias fueron reproducidas y sembradas
en diferentes localidades.
Bamenda (Camerún). Proviene de semillas de palmas silvestres
recolectadas en las tierras altas de Bamenda, en la región noroeste de
Camerún (900-1500 msnm), la cual posee una estación seca de seis meses.
Estos genotipos presentan una tolerancia especial a condiciones extremas
como baja radiación solar, sequía y bajas temperaturas. Las primeras
evaluaciones en el vivero y en el campo mostraron una alta precocidad, y
en algunas progenies, se observó tolerancia a la marchitez por Fusarium
(Blaak y Sterling 1996). Las características de varios grupos de
semillas sembradas en 1968 aparecen en el
Cuadro 5.
La población original fue evaluada fenotípicamente durante cuatro
años, considerando en particular las características del racimo. La
formación del racimo en el grupo de plantas dura fue buena, con un
promedio de 67% de frutos en el racimo, 41% de mesocarpo en el fruto y
14% de almendra en el fruto; aunque con una baja tasa de extracción de
aceite (Cuadro 6).
Las mejores palmas se usaron para producir la siguiente generación de
duras, que fue sembrada en 1994, y en donde se evaluó la producción de
racimos durante los primeros tres años, el crecimiento a los cuatro años
y las características del racimo del cuarto al quinto año. La producción
promedio de fruta de este grupo fue de 94 kg por palma por año, y su
tasa de extracción de aceite fue del 12%
(Cuadro 7).
Kigoma (Tanzania). Este material proviene de semilla
recolectada en 1977, en seis palmas (5 téneras y una dura) silvestres
que crecían en regiones de altitud media, en el distrito de Kigoma,
Tanzania. Este sitio se encuentra a 850 msnm, en donde se registran
temperaturas mínimas cercanas a 12° C. La población muestreada presentó
alta frecuencia de palmas ténera con frutos de cáscara excepcionalmente
delgada (Richardson y Chavez 1986),
(Cuadro 5).
La descendencia de las cuatro téneras fue sembrada en 1978 en Coto.
La producción promedio por palma varió entre 90 y 107 kg de fruta
durante los primeros cuatro años; producto de un alto número (19 a 21)
de racimos pequeños (4.6 a 5.2 kg). Las palmas tipo dura se
caracterizaron por una buena formación del racimo, con 72% de frutos en
el racimo, 56% de mesocarpo en el fruto y 20% de aceite en el racimo. En
las descendencias ténera, la extracción de aceite fue 27% (Richardson y
Chavez 1986) (Cuadro 6).
Varios individuos tipo dura fueron posteriormente seleccionados, y se
plantó una nueva generación en 1994. Las características de producción y
crecimiento se evaluaron durante los mismos periodos indicados para la
población Bamenda sembrada ese mismo año. Esta descendencia mostró una
excepcional precocidad, con rendimientos anuales de fruta por palma de
185 kg, un alto porcentaje de mesocarpo en el fruto (54%) y una alta
extracción de aceite (18.8%)
(Cuadro 7).
Comportamiento de las variedades tolerantes a bajas temperaturas en
condiciones extremas
Producción en regiones de elevada altitud. ASD de Costa Rica ha
producido desde 1990, cuatro tipos de progenies con tolerancia al frío
(Bamenda x AVROS, Bamenda x Ekona, Tanzania x AVROS y Tanzania x Ekona),
con el propósito inicial de ser sembradas en las regiones altas de
Camerún, Etiopía, Kenia, Malawi y Zambia (1000 a 1500 msnm). En varios
grupos de plantas sembradas en estas regiones se ha demostrado que
poseen una gran precocidad y tolerancia al déficit hídrico. En varias
pruebas en la fase de vivero, también se demostró que algunas poseían
tolerancia a la marchitez por fusarium (Chapman et al. 2003; Blaak y
Sterling 1996; Steele y Grifee 2001; FAO 2002). La producción de racimos
en dichas regiones, comenzó entre los dos y tres años después de la
siembra, y la producción inicial de aceite ha superado hasta cuatro
veces la obtenida de las palmas dura locales (Chapman et al. 2003;
Steele y Grifee 2001; FAO 2002).
Aún con un manejo agronómico básico de las palmas, la producción de
aceite ha alcanzado 9-12 litros por palma a los cuatro años y medio en
los proyectos sociales de la FAO en Malawi y Zambia, y se ha
incrementado a 20-30 litros a los seis años de edad. Los rendimientos de
fruta más altos correspondientes a estas edades, fueron de 60 y 150 kg/palma,
respectivamente. (Chapman et al. 2003; FAO 2002).
Esta precocidad es sorprendente, si se considera que en las tierras
altas de Bamenda, otros materiales comerciales, llegan a estabilizar su
producción hasta los 12 años de edad (Blaak y Sterling 1996), y en
Zambia las duras locales inician su producción alrededor del octavo año
(FAO 2002).
En el Cuadro 8 se anotan los resultados de un ensayo sembrado en
1992, en la región oeste de Etiopia, a 960 msnm, con 1800 mm de
precipitación pluvial al año con buena distribución, y en suelos
apropiados para el cultivo. La precocidad y producción de cruces Bamenda
x AVROS y Tanzania x AVROS, se comparó con cruces comerciales Deli x
Ekona y Deli x AVROS (Blaak y Sterling 1996)
La precocidad de los materiales Bamenda y Tanzania fue evidente en el
primer experimento, tanto por su elevado porcentaje de palmas en
floración como por la cantidad promedio de inflorescencias femeninas por
palma, observada un año después de la siembra. Su comportamiento siguió
siendo superior a Deli x AVROS a los tres y cuatro años, aunque no
superaron a las descendencias Deli x Ekona, que también mostraron
tolerancia a esa condición particular. Dos años después la situación
cambió; tras un periodo de estrés que causó aborto de flores y racimos,
se redujo la producción en todos los materiales, pero las descendencias
de Bamenda y Tanzania mostraron una producción superior y más estable
(Cuadro 8).
En un grupo de parcelas demostrativas plantadas en 1998 en Santo
Domingo de los Colorados, Ecuador, la precocidad de las progenies
Bamenda x Ekona y Tanzania x Ekona ha sido elevada, y su rendimiento
acumulado al tercer año de producción (40 a 42 t/ha), supera al de los
materiales de uso comercial más frecuente (33 a 38 t/ha). Esta región es
bien conocida por presentar condiciones de nubosidad, bajas temperaturas
y fuerte déficit hídrico que mantienen producciones usualmente
marginales en los cruces comerciales de uso común
(Cuadro 9).
Desempeño en ambientes normales para el cultivo de la palma
Diversas progenies de origen Bamenda y Tanzania se han sembrado en
Coto, Costa Rica desde 1985, con el fin de evaluar su potencial de
producción. La mayoría de los cruces evaluados han mostrado buena
producción de fruta y algunas, incluso, han producido más aceite que los
materiales Deli x AVROS y Deli x Ekona.
Las descendencias de origen Bamenda x AVROS producen tanta fruta como
las progenies testigo, a lo cual se suma un menor crecimiento en altura
en algunas progenies. La combinación Tanzania x AVROS ha mostrado alta
producción de fruta y crecimiento vigoroso. Su extracción de aceite es
ligeramente inferior a Deli x AVROS; el origen Tanzania x Ekona, muestra
un rendimiento de fruta similar al testigo comercial, reducida altura y
buena extracción de aceite
(Cuadro 10).
Conclusiones
Es posible encontrar tolerancia al déficit hídrico dentro de la
especie Elaeis guineensis. Múltiples pruebas, realizadas en
varias localidades, han mostrado diferencias en el comportamiento de
cruces genéticos de diferentes orígenes. Resultó claro que otras fuentes
de germoplasma, distintas de La Mé y Yangambi, también muestran
potencial para soportar estrés hídrico, lo que permitiría ampliar la
base genética en la búsqueda de dicho objetivo.
Para profundizar en el estudio de la tolerancia al déficit hídrico, y
explotar toda la diversidad genética disponible, se requiere establecer
ensayos en regiones menos adversas a las descritas en este trabajo, en
donde, además del fuerte déficit hídrico, el viento fue otro factor que
contribuyó a acentuar el efecto y deprimir fuertemente el potencial
productivo.
La posibilidad de obtener materiales genéticos comerciales que
soporten temperaturas por debajo de las consideradas aceptables para el
cultivo es también una realidad, dadas las buenas experiencias generadas
en las plantaciones comerciales de las regiones elevadas y frías de
África y Ecuador. La tolerancia combinada a varios factores de estrés
(bajas temperaturas y déficit hídrico por ejemplo) parece también
posible.
Con este tipo de experiencias, no solo se espera mejorar la
productividad del cultivo en esas condiciones extremas, sino también
encontrar nuevas combinaciones genéticas que muestren un buen desempeño
en las regiones de siembra tradicionales; y ofrezcan ventajas
adicionales como el incremento de la vida útil de la plantación o
elevados rendimientos de aceite y almendra.
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