Resumen
Costa Rica está libre de cualquier patógeno conocido capaz de
transmitirse en la semilla. Un historial de más de 125 millones de
semillas (hasta el año 2004) exportadas a más de 30 países desde 1986,
sin que se haya conocido de ninguna intercepción de patógeno o plaga, da
una clara indicación de la confiabilidad de las medidas fitosanitarias
consideradas, y la seriedad dada por ASD de Costa Rica, para garantizar
tanto la pureza genética de sus variedades, como el mantenimiento de
altos estándares en todos los aspectos fitosanitarios.
Muchos de los países que importan material genético de palma
aceitera, exigen estrictas inspecciones fitosanitarias y certificaciones
del gobierno de Costa Rica que garanticen que las semillas o clones
estén libres de aquellas plagas o enfermedades sujetas a regulaciones
cuarentenarias. Basándose en inspecciones de campo, y los análisis de
laboratorio respectivos, la semilla de palma aceitera producida en Costa
Rica, ha sido declarada libre de cualquier plaga o patógeno de interés
para cualquier país o región en el mundo. Patógenos como
Pseudospiropes (Cercospora) elaeidis, Fusarium
oxysporum f.sp. elaeidis, el viroide asociado al cadang
cadang, el anillo clorótico (potyvirus), y Mycrociclus ulei
(patógeno del caucho) son desconocidos en Costa Rica.
La semilla y clones de palma aceitera son producidos en Costa Rica en
áreas oficialmente certificadas como libres de plagas por una
“Organización Nacional para la Protección Fitosanitaria” (NPPO). ASD de
Costa Rica opera bajo los términos del “Acuerdo Internacional para la
Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias' (Agreement on the
Application of Sanitary and Phytosanitary Measures). La certificación de
productos vivos para la exportación está regulada por la Ley de
Protección Fitosanitaria de Costa Rica No. 7664, las regulaciones
referentes a tal ley, la “Convención Internacional para la Protección
Fitosanitaria” (IPPC) y la Organización Mundial del Comercio (WTO). Las
plantaciones en donde se produce la semilla, las plantas de
procesamiento y empaque, así como los puertos de salida están sujetas a
inspecciones oficiales periódicas, lo cual es un requisito para obtener
los respectivos “Certificados Fitosanitarios de Exportación”.
Introducción
La palma aceitera (Elaeis guineensis Jacq.) en Costa Rica,
tiene muy pocos problemas fitosanitarios de importancia, y esto es
particularmente cierto para la región en donde ASD de Costa Rica tiene
ubicado su programa de mejoramiento genético, y producción comercial de
semillas y clones.
En algunas ocasiones se ha expresado preocupación, particularmente en
el sureste asiático, sobre el riesgo de introducir algunas enfermedades
a través de la importación de semillas de palma aceitera desde América
tropical. Estas ideas se han generado debido a una interpretación
confusa en algunas publicaciones e informes, de la situación
fitosanitaria de la palma aceitera en América tropical. La confusión ha
sido agravada cuando se han usado en forma indiscriminada nombres
comunes para asignar problemas fitosanitarios en donde, a veces ni
siquiera existe un patógeno claramente identificado como causa primaria
del problema. Por ejemplo, los nombres pudrición de la flecha, pudrición
severa del cogollo, pudrición seca del cogollo y otros derivados, que
incluyen las palabras “letal” o “fatal” se han usado libremente para
referirse a desórdenes del crecimiento que afectan (pudriciones,
secamientos y amarillamientos) las hojas más nuevas y el cogollo. En la
gran mayoría de estas situaciones, no se ha identificado hasta la fecha,
más allá de alguna duda que respete el método científico, algún patógeno
como causa primaria del problema. Alternativamente, se han identificado
numerosos factores ambientales y de manejo, que actúan como elementos de
predisposición en la aparición y desarrollo del problema (Chinchilla &
Umaña 1996; Alvarado et al. 1997; Chinchilla & Duran 1998, 1999).
Las pudriciones del cogollo de la palma aceitera no son en forma
alguna, endémicas en América tropical, ni siquiera las que eventualmente
causan la muerte de las palmas afectadas, lo cual a veces ocurre aún en
la condición más común, la cual es la “pudrición común de flecha” (Duff
1963; Kovachich 1957; Turner 1981; Watanavanich 1982; Mariau et al.
1992; Chinchilla & Durán 1998, 1999; de Franqueville, 2001). Por otro
lado, la denominada “pu-drición letal del cogollo”, tal y como ocurre en
muchas regiones de América tropical, no necesariamente causa la muerte
de las plantas. América tropical abarca más de 12 millones de kilómetros
cuadrados, un territorio muy vasto que cobija una tremenda variedad de
ecosistemas, por lo cual, considerando los miles de kilómetros que
separan a los países, cualquier generalización fácilmente puede conducir
a una conclusión errada.
Prácticas fitosanitarias en las plantaciones comerciales y en áreas
dedicadas a la producción de semillas y clones
Plantaciones comerciales
La palma aceitera en Costa Rica solo es afectada por un número
limitado de problemas fitosanitarios, y a través de los años se han
desarrollado métodos de manejo efectivos para todos ellos. El manejo
fitosanitario se basa en la prevención a través de prácticas agronómicas
adecuadas, lo cual parece particularmente cierto para el caso de
desórdenes del tipo de las pudriciones de la fecha y el cogollo, en
donde la incidencia y severidad están claramente ligadas a un ambiente
desfavorable para el cultivo y prácticas agronómicas inadecuadas
(Chinchilla & Duran 1998, 1999). La ausencia de patógenos que puedan
transmitirse en la semilla en Costa Rica (Chinchilla & Umaña 1996,
Chinchilla & Escobar 2004), es un beneficio adicional que ha hecho de
este país una fuente de materiales de siembra de palma aceitera
respectada en todo el mundo
(Cuadro 1).
Los mismos principios de manejo fitosanitario se aplican tanto en las
plantaciones comerciales como en las áreas experimentales; sin embargo,
las segundas reciben atención particular para preservar el material
genético que es particularmente valioso, y para garantizar una alta
calidad fitosanitaria de las semillas y clones producidos.
Las inspecciones fitosanitarias se realizan en forma sistemática
(normalmente cada mes) para anotar cualquier problema que pueda aparecer
(enfermedad, plaga, deficiencia nutricional etc.). Luego de cada visita,
se toman las medidas pertinentes a cada caso, ya sea la eliminación de
la planta afectada o un tratamiento específico para su condición
(Cuadro 2).
La vigilancia fitosanitaria de las plantaciones se hace siguiendo los
principios generales descritos por Mckenzie 1977; Morin & Phillipe 1978
y Genty et al. 1978; sin embargo, la experiencia e investigación local
también han generado información importante que se utiliza
rutinariamente (Chinchilla & Oehlschlager 1992; Rhainds et al. 1993,
1994, 1996, Mexzón et al. 1994, 2003; Mexzón & Chinchilla 1996, 1999;
Loría et al. 2000; Chinchilla 2003).
Además del trabajo de rutina del personal fitosanitario, todos los
trabajadores de campo son instruidos para que informen a los encargados,
de cualquier situación anormal que puedan observar durante su trabajo en
las plantaciones. Cuando se detecta un foco de alguna plaga, por
ejemplo, el área es visitada por un grupo entrenado de personas para
definir los alcances del problema y tomar la información, que a través
de experiencia e investigación, se ha definido como importante para el
problema en particular, tal como el tamaño de la población y la
presencia y población de enemigos naturales. Para los defoliadores más
comunes, se toman muestras de las hojas 17 o 25 en la filotaxia (1
palma/ha). En casos particulares, en donde a través de la investigación
se ha determinado como adecuado, se toman muestras particulares de una
sección única de la hoja seleccionada.
Jardín genético
ASD de Costa Rica tiene un área de 430 ha dedicada a su programa de
mejoramiento de la palma aceitera en el pacífico sur de Costa Rica.
Cerca de 130 ha contienen las palmas duras, 150 están dedicadas a las
pruebas de progenies y líneas paternas, y el resto están sembradas con
palmas compactas y clones. Además de esto, existen varios ensayos
plantados en forma semicomercial, particularmente para la demostración
del desempeño de nuevas variedades y clones; todo lo cual forma parte de
una plantación comercial de varios miles de hectáreas.
La selección de palmas como progenitores para producir semilla u
ortets (como generadores de clones) se basa en datos de experimentos de
campo, pero la escogencia final de cualquier palma en particular solo se
hace después de una inspección detallada de la misma para garantizar que
esté libre de cualquier anormalidad o riesgo fitosanitario.
Las inflorescencias que son seleccionadas para la polinización están
en la posición 15-16 en la fitotaxia. Tales inflorescencias son
preparadas removiendo las espatas externas y aplicando varios productos
protectores (formalina y deltametrina) para eliminar y evitar
contaminación por insectos y otros organismos no deseables. La entrada
de insectos u otros contaminantes a la inflorescencia después de
embolsada, se previene cerrando la bolsa con algodón atado con una banda
de hule alrededor del pedúnculo floral, todo lo cual se asperja con
insecticida. Una segunda capa de algodón, también espolvoreada con
insecticida, es atada alrededor del pedúnculo de la inflorescencia
embolsada. Durante la polinización asistida, todas los materiales usados
se desinfectan con alcohol 95 %. Solamente se polinizan las
inflorescencias que empiezan el periodo de antesis después de 10 días de
haber sido embolsadas.
Unidad de procesamiento de semillas y laboratorio de tejidos
Las semillas obtenidas de racimos provenientes de la polinización
artificial reciben un primer tratamiento fungicida después que el
mesocarpio es removido. Un segundo tratamiento se hace luego de romper
el reposo y posterior al remojo de la semilla para estimular la
germinación. Durante los chequeos semanales de germinación, las semillas
germinadas y no germinadas se asperjan con fungicida, pero alternando
productos con diferentes modos de acción para prevenir el desarrollo de
cepas con tolerancia a los productos.
Durante todo el proceso de germinación se aplican estrictas normas de
selección para descartar todos las semillas dañadas, con germinación
anormal, o bien con signos de contaminación por hongos del
almacenamiento, principalmente Penicillium sp, el cual se asocia
con la aparición del germen café. Las semillas germinadas, listas para
la exportación, se colocan en grupos de 102 dentro de bolsas plásticas
con espuma de uretano para prevenir daño físico durante el transporte.
La semilla precalentada o germinada puede recibir un tratamiento extra
con insecticida si es requerido por el país importador.
ASD de Costa Rica posee un moderno laboratorio para clonar la palma
aceitera. Durante las etapas finales del proceso, los ramets son
transferidos desde los “tubos de ensayo” a bolsas de celofán que
contienen un medio nutritivo líquido. Las bolsas con varios ramets son
selladas herméticamente para mantener las condiciones asépticas, y luego
se colocan dentro de cajas impermeabilizadas de cartón corrugado para la
exportación.
Cumplimiento de prácticas fitosanitarias oficiales
ASD de Costa Rica opera dentro del acuerdo para la aplicación de
medidas fitosanitarias (IPPC: Agreement on the Aplication of Sanitary
and Phytosanitary Measures). Estos acuerdos se aplican a las firmas
exportadoras para garantizar altos estándares en la inspección y
seguimiento de los productos vivos de exportación. El éxito del
seguimiento estricto de estos acuerdos, y de todas las medidas
fitosanitarias aplicables, se ha reflejado en la ausencia de
intercepciones de cualquier ente nocivo dentro de los productos enviados
a cualquier país. La certificación de los productos de exportación de
Costa Rica está regulada por la “Ley de Protección Fitosanitaria” (PPL)
No. 7664, sus regulaciones asociadas, la Convención Internacional para
la Protección Vegetal (IPPC: International Plant Protection Convention),
y la Ortanización Internacional del Comercio (WTO).
El seguimiento de las regulaciones de la PPL, obliga al Servicio
Fitosanitario del Estado, del Ministerio de Agricultura y Ganadería, a
mantener una base con la información técnica y fitosanitaria de las
compañías que exportan sus productos. El procedimiento de registro de
una compañía dentro de esta base de datos está estrictamente regulado
por la guía GTE-P-001 (Procedimiento para el Registro en la Base de
Datos de los Exportadores de Productos no Tradicionales y de Materials
de Empaque (Ley No. 7664 y GTE-P-001, disponible en http://www.protecnet.go.cr
). ASD de Costa Rica ha estado registrada en esta base de datos desde
1989, con el número de registro 299, el cual se renovó en el año 2002 y
expira en el 2007.
Tanto las plantaciones como las plantas de proceso y de empaque están
sujetas a visitas periódicas por parte de inspectores oficiales. Estas
visitas están reguladas por la guía “GTE-T-002, Estándares para fincas y
viveros de productos agrícolas no tradicionales” y “GTE-T003, Estándares
para plantas empacadoras de productos agrícolas no tradicionales”. Los
inspectores hacen observaciones y recomendaciones técnicas, y si lo
consideran necesario, toman muestras para enviar a laboratorios
oficiales especializados (patología, nematología, entomología etc.). Una
copia de las notas de cada visita se deja en el “Libro Oficial para
Inspecciones” que mantiene cada compañía exportadora. El cumplimiento de
las recomendaciones es obligatorio.
Los inspectores oficiales también realizan inspecciones en los
puertos de salida, lo cual es también un requisito para obtener el
certificado fitosanitario de exportación. El transporte y el empaque
están también regulados por la guía GTE-O10, “Estándares para el empaque
y el transporte de productos agrícolas no tradicionales”, en cumplimento
de las regulaciones del país y los acuerdos internacionales.
Cumplimiento de regulaciones cuarentenarias de países específicos
India, Indonesia, Tailandia, Zambia, Kenya, Méjico, Honduras y
Colombia son ejemplos de países que requieren inspecciones
fitosanitarias estrictas y certificaciones de las autoridades
fitosanitarias de Costa Rica, para garantizar que las semillas de palma
aceitera importadas están libres de las enfermedades y plagas de interés
de cada uno de ellos
(Cuadro 3).
Las inspecciones de campo y los
análisis de laboratorio realizados, permiten declarar que las semillas y
clones de palma aceitera producidos en Costa Rica, están libres del
nematodo Bursaphelenchus (Rhadinaphelenchus) cocophillus y su vector, el
picudo de las palmas, Rhynchophorus palmarum. Aún más importante; en
Costa Rica no existe evidencia de que los siguientes patógenos estén
presentes: Pseudospiropes (Cercospora) elaeidis, Fusarium oxysporum f.sp.
elaeidis, el viroide asociado al cadang cadang y el anillo clorótico
asociado a un potyvirus. La presencia del flagelado Phytomonas staheli
en palma aceitera, aún no ha sido confirmada en Costa Rica. Finalmente,
para algunos países del sureste asiático, se declara que el patógeno
Mycrociclus ulei no existe en Costa Rica, y el caucho no se cultiva en
el país.
ASD de Costa Rica ha cumplido con requerimientos fitosanitarios muy
estrictos para poder exportar semilla precalentada a Indonesia. El
procedimiento incluye un periodo de cuarentena en Miami, para obtener el
certificado fitosanitario del Departamento de Agricultura de los Estados
Unidos (APHIS). Todo el empaque original se destruye en Miami, y las
semillas son reempacadas en cajas hechas en los Estados Unidos.
Más recientemente, ASD ha exportado ramets de palma aceitera a varios
países, incluyendo Malasia. Los requerimientos fitosanitarios de este
último país incluyeron un certificado fitosanitario de una estación
intermedia en Inglaterra, en donde los ramets fueron inspeccionados por
“CABI Bioscience” y declarados libres de plagas o enfermedades. Todos
los requisitos de la División de Protección Fitosanitaria y los
Servicios de Cuarentena del Departamento de Agricultura de Malasia
fueron cumplidos.
Evaluación de los riesgos reales de introducir patógenos a través de
semilla o clones
En las secciones precedentes se hizo una descripción de los
procedimientos regulares generales seguidos por ASD, para garantizar un
producto de alta calidad, tanto en su apariencia como en su constitución
genética, y en este particular, en cuanto a fitosanidad. Los
procedimientos seguidos están orientados a eliminar el riesgo a los
importadores de llevar a sus países un agente no deseable. En la
siguiente sección se presenta con algún detalle las principales
enfermedades presentes en Costa Rica, y el verdadero riesgo (si es que
existe alguno), de que algún patógeno pueda ser llevado en la semilla.
Enfermedad del anillo rojo
Este es un problema común en muchos países de América tropical, tanto
en palma aceitera como el cocotero, y la única enfermedad con
implicaciones económicas de importancia en Costa Rica en el pasado. La
enfermedad es causada por el nematodo Bursaphelencus (Rhadinaphelencus)
cocophilus (Cobb), Boujard, que es transmitido por el curculiónido,
Rhynchophorus palmarum L. (Blair 1970), una especie restringida a
América. La transmisión efectiva del nematodo por otros vectores,
incluyendo Metamasius hemipterus, no parece tener importancia práctica,
al menos en Costa Rica (Morales & Chinchilla 1991; Bulgarelli et al.
1998; Chinchilla 1991, 1993).
El estudio epidemiológico del patógeno y su vector permitieron
desarrollar una estrategia integrada de manejo de la enfermedad muy
eficiente (Chinchilla & Oehlschlager 1992; Chinchilla et al. 1993;
Oehlschlager et al. 1993, 1995, 2002; Chinchilla 2003). El nematodo B.
cocophilus no es transmitido en la semilla (Blair & Darling 1968; Blair
1970; Schuiling & Dither 1981; Griffith 1987), y todos los intentos
experimentales para infectar palmas aceiteras muy jóvenes han fracasado.
El nematodo en cuestión es esencialmente un parásito obligado, lo cual
significa que no puede ser acarreado en el medio de cultivo utilizado
para transportar los ramets originados de cultivo de tejido.
Marchitez sorpresiva
Esta enfermedad se asocia con la presencia de organismos flagelados (Phytomonas
sp.) en el floema de las plantas afectadas (Dollet & López 1978). Existe
evidencia de que el pentatómido Lincus spp. es un vector del patógeno (Perthius
et al. 1985). En Centro América, se han encontrado en forma esporádica
palmas aceiteras infectadas por estos flagelados en la costa Atlántica
de Honduras (Chinchilla & Richardson 1987). La presencia de la
enfermedad en Costa Rica en este cultivo no ha sido confirmada, aunque
parece ocurrir esporádicamente en cocoteros en la zona Atlántica del
país.
No existe evidencia de transmisión por semilla, lo cual es
prácticamente imposible que ocurra, ya que la infección por Phytomonas
spp. causa un aborto de inflorescencias y racimos en forma muy
prematura, cuando la planta apenas está mostrando otros síntomas
foliares iniciales. Un esquema eficiente de vigilancia, y el uso de
medidas simples de control, reduce el problema a una importancia
secundaria, tal y como ha sido observado en Honduras y otros países de
Sur América, de manera que el fantasma que se creó sobre el potencial
destructivo de esta enfermedad ha quedado ya atrás.
Marchitez por Fusarium
El hongo causante de esta enfermedad, Fusarium oxysporum f. sp.
elaeidis, puede efectivamente ser transmitido en la semilla (de
Franqueville & Renard 1990; Flood 1990), pero es un patógeno desconocido
en América Central, y presente principalmente en varios países africanos
(Costa de Marfil, Benin, Nigeria, Camerún, Zaire, Ghana y Congo). En
América, solo se sabe de su presencia en dos zonas limitadas en Brasil y
Ecuador (van de Lande 1985; Renard & de Franqueville 1989; Mariau et al.
1992).
Amarillamiento letal del cocotero
Esta es una enfermedad del cocotero, asociada a un fitoplasma
(primeramente identificado como MLO), el cual tiene como uno de sus
vectores conocidos a Myndus crudus, un saltahojas chupador. El
fitoplasma del amarillamiento letal del cocotero no se transmite en la
semilla.
En América, la enfermedad es conocida en Florida, a lo largo de parte
del Golfo de México, Honduras y algunas islas del Caribe. La palma
aceitera es posiblemente resistente (o tal vez inmune) a este patógeno.
En Honduras, en la costa Atlántica, una plantación comercial de palma
aceitera ha coexistido durante varios años en una zona fuertemente
infectada por palmas de cocotero con el amarillamiento letal. La llamada
pudrición letal del cogollo, y otras pudriciones del cogollo de la palma
aceitera no están definitivamente relacionadas en modo alguno con el
patógeno del amarillamiento letal del cocotero.
Anillo clorótico
Esta es una enfermedad de plantas de vivero, cuyos síntomas pueden
permanecer en la planta luego del transplante al campo. Los síntomas han
sido encontrados en India, Filipinas y Ecuador, pero son desconocidos en
Centro América. No existe ninguna evidencia de que el potyvirus asociado
a los síntomas pueda ser transmitido en la semilla (Chinchilla 2001).
Conclusiones
Costa Rica tiene una larga y reconocida tradición como exportador de
productos agrícolas de calidad. Las autoridades cuarentenarias del país
son sumamente estrictas y concientes de la importancia que tiene
garantizar un producto seguro para el mercado internacional. En el caso
particular de la exportación de semillas de palma aceitera, se cuenta
con más de 16 años de experiencia, durante los cuales se han exportado
más de 125 millones de semillas a más de 30 países en África, Asia y
América, sin que se haya documentado una sola intercepción de alguna
plaga o patógeno.
ASD de Costa Rica, el único exportador de semillas y clones de palma
aceitera en Costa Rica, opera respetando estrictamente los términos de
los acuerdos internacionales para la aplicación de medidas sanitarias y
fitosanitarias, un sistema que al aplicarlo garantiza la excelencia para
satisfacer e incluso exceder los estándares oficiales que deben
cumplirse para el manejo fitosanitario de las plantaciones y áreas de
proceso y empaque de los productos de exportación. El resultado no puede
ser otro que la confianza, para asegurar que no existe riesgo
fitosanitario conocido para importar materiales genéticos (semillas y
clones) de palma aceitera desde Costa Rica.
Referencias
Alvarado, A; Chinchilla, C; Bulgarelli, J;
Sterling F (1997). Agronomic factors associated with common spear rot in
oil palm. ASD Oil Palm Papers, 15: 8-28.
Blair, G (1970). Studies on red ring disease of
the coconut palm. Oléaginéux, 25: 79-83
Blair, G and Darling D (1968). Red ring disease of
the coconut palm: inoculation studies and histopathology. Nematologica,
14: 395-403
Bulgarelli, J; Chinchilla, C; Oehlschlager, C
(1998). The red ring/little leaf syndrome and Metamasius hemipterus in
oil palm in Costa Rica. ASD Oil Palm Papers, 18: 17-24.
Chinchilla, C (1991). The red ring/little leaf
syndrome in oil palm and coconut. ASD Oil Palm Papers, 1: 1-17. (Updated
in Palmas, 13(1): 33-56).
Chinchilla, C. (1993). Harmful arthropods and
diseases of the oil palm. ASD de Costa Rica. Internal Report. 134 p.
Chinchilla, C (2001). Chlorotic ring spot (anillo
clorótico) and other virus-like symptoms in oil palm: risks for seed
transmission. ASD Oil Palm Papers, 22: 17-27.
Chinchilla, C (2003). Integrated management of
phytosanitary problems in oil palm in Central America. Manejo Integrado
de Plagas y Agroecología, 67: 69-82.
Chinchilla, C.; Escobar, R. 2004. The red ring and
other diseases of the oil palm in Central and South America. In. Proc.
of the International Conference on pests and diseases of importance to
the oil palm industry. Kuala Lumpur, May 2004. p. 37-52
Chinchilla, C and Richardson, D (1988). Four
potentially destructive diseases in Central America. Proc. of the 1987
PORIM International Oil Palm Conference -Progress and Prospects. Kuala
Lumpur, Malaysia. 23-26 June 1987. p. 468-70.
Chinchilla, C and Oehlschlager, A (1992).
Comparación de trampas para capturar adultos de R. palmarum utilizando
la feromona de agregación producida por el macho. Manejo Integrado de
Plagas (Costa Rica), 29: 28-35.
Chinchilla, C and Umaña, C (1996). There is no
(known) danger of importing palm diseases through oil palm seed imports
from Costa Rica. ASD Oil Palm Papers, 13:1-8.
Chinchilla, C and Durán, N (1998). Management of
phytosanitary problems in oil palm: an agronomic perspective. Palmas, 19
(número especial): 242-256.
Chinchilla, C and Durán, N (1999). Nature and
management of spear rot-like problems in oil palm: a case study in Costa
Rica. Proc. of the 1999 PORIM International Palm Oil Congress -Emerging
Technologies and Oportunities in the Next Millennium (Agriculture),
Kuala Lumpur, Malaysia. 1-6 February 1999. p. 97-126.
Chinchilla, C: Oehlschlager, A; González, L
(1995). Management of red ring disease in oil palm through
pheromone-based trapping of Rhynchophorus palmarum L. Proc.of the 1993
PORIM International Palm Oil Congress -Update and Vision (Agriculture).
Kuala Lumpur, Malaysia. 20-25 September 1993. p. 428-441.
Chinchilla, C; Salas, A; Castrillo, G (1997).
Common spear rot/crown disease in oil palm: effects on growth and
initial yields. ASD Oil Palm Papers, 16: 1-17.
de Franqueville, H (2001). Oil palm bud rot in
Latin America: preliminary review of established facts and achievements.
CIRAD/BUROTROP, France. 33 p.
de Franqueville, H and Renard, J (1990).
Improvement of oil palm vascular wilt tolerance. Results and development
of the disease at the R. Michaux plantation. Oléaginéux, 45(10):
399-405.
Dollet, M and López, G (1978). A study of the
association of flagellate protozoa and marchitez sorpresiva of oil palm
in South America. Oléaginéux, 33(5):209-217.
Duff, A (1963). The bud rot little leaf disease of
the oil palm. J. West Inst. Oil Palm Res. 4 (14): 176 -190.
Flood, J; Mepsted, R; Cooper, R (1990).
Contamination of oil palm pollen and seeds by Fusarium spp. Mycological
Research, 94(5):708-709.
Genty, P (1978). Phytosanitary checks on adult oil
palm plantations in Latin America. Oléaginéux, 33(11): 549-553.
Genty, P; de Chenon, D; Morin, J (1978). Las
plagas de la palma aceitera en América. Oléaginéux, 33(7): 324-420.
Griffith, R (1987). Red ring disease of coconut
palm. Plant Disease, 71(2): 193-196.
Kovachich, W (1957). Some diseases of the oil palm
in the Belgian Congo. J. West African Inst. for Oil Palm Res. 2:
221-229.
Loría, R; Chinchilla, C; Domínguez, J; Mexzón, R
(2000). An effective trap to capture adults of Opsiphanes cassina, and
observations on the behavior of the pest in oil palm. ASD Oil Palm
Papers, 21:1-12 (Updated in Palmas, 23(1): 29-37).
Locke, T and Colhoun, J (1973). Fusarium oxysporum
f. sp. elaeidis as a seed-borne pathogen. Trans. Br. Mycol. Soc.
60(3):594-595.
Mariau, D; van de Lande, H; Renard, J; Dollet, M;
Rocha de Souza, L; Rios, R; Orellana, F; Corrado, F (1992). Oil palm-
bud rot- type diseases in Latin America. Symptomatology, epidemiology,
incidence. Oléaginéux 47(11): 605-618.
McKenzie (1977). Observations on the control of
some leaf eating pests in oil palm. International. Developments in Oil
Palm. (Earp, D and Newall, W. eds.), The Incorporated Society of
Planters. Kuala Lumpur, Malaysia. p. 617-623.
Mexzón, R; Chinchilla, C; Castrillo, G; Salamanca,
D (1994). Biology and behavior of Rhynchophorus palmarum associated with
oil palm in Costa Rica. ASD Oil Palm Papers, 8: 14-21.
Mexzón, R; Chinchilla, C (1996). Natural enemies
of arthropods associated with oil palm (Elaeis guineensis) in Central
America. ASD Oil Palm Papers, 13: 9-33.
Mexzón, R and Chinchilla, C (1999). Plant species
attractive to beneficial entomofauna in oil palm plantations in Costa
Rica. ASD Oil Palm Papers, 19 (special number).
Mesón, R; Chinchilla, C; Rodríguez, R (2003). The
bag worm, Oiketicus kirbyi, a pest of the oil palm. ASD Oil Palm Papers,
25: 17-28.
Monge, J; Chinchilla, C; Wong, A (1993). Studies
on the etiology of the crown disease\spear rot syndrome in oil palm. ASD
Oil Palm Papers, 7: 1-16.
Monge, J; Vasquez, N; Chinchilla, C (1994). Common
spear rot-crown disease in oil palm: anatomy of the affected tissue.
Elaeis, 6(2): 102-108.
Morales, J; Chinchilla, C (1991). El picudo de la
palma aceitera y la enfermedad del anillo rojo-hoja pequeña en una
plantación comercial de palma aceitera en Costa Rica. Turrialba, 40(4):
478-485.
Morin, J; Philippe, R (1978). Phytosanitary checks
on oil palm plantations in West Africa. Oléaginéux, 33(6):277-281.
Oehlschlager, A; Chinchilla, C; González, L
(1995a). Optimization of a pheromone-baited trap for the American palm
weevil. Proc. of the 1993. PORIM International Palm Oil Congress -Update
and Vision (Agriculture). Malaysia, Kuala Lumpur. 20-25 September 1993.
p. 645-660.
Oehlschlager, A; McDonalds, R; Chinchilla, C;
Patschke, S (1995b). Influence of a pheromone-based mass trapping system
on the distribution of Rhynchophorus palmarum in oil palm. Environmental
Entomology, 24(5): 1005-1012.
Oehlschlager, A; Chinchilla, C; Castrillo, G;
González, L (2002). Control of red ring disease by mass trapping of Rhynchophorus palmarum. Florida Entomol. 85(3): 507-513.
Oehlschlager, A; Chinchilla, C; González, L;
Jirón, L; Mexzón, R; Morgan, B (1993). Development of a pheromone-based
trapping system for the American palm weevil. J. Econ. Entomol. 86(5):
1381-1392.
Perthuis, B; de Chenon, R; Rerland, E (1985). Mise
en evidence din vecteur de la marchitez sorpresiva du palmier á huile,
la punaise Lincus lethifer Dolling (Hemiptera: Pentatomidae). Oléaginéux,
40(10):473-475.
Renard, J and Quillec, G (1979). Diseases and
abnormalities of the oil palm in the nursery. Oléaginéux, 34(7):331-337.
Renard, J and de Franqueville, H (1989). La
fusariose du palmier á huile. Oléaginéux, 44(7):341-349.
Rhainds, M; Chinchilla, C; Castrillo, G (1993).
Desarrollo de un método de muestreo de las larvas de Opsiphanes cassina
en palma aceitera. Manejo Integrado de Plagas (CR) 30:15-18.
Rhainds, M; Gries, G; Gries, R; Slessor, K;
Chinchilla, C; Oehlschlager, A (1994). Chiral esters: sex pheromone of
the bagworm, Oiketicus kirbyi. J. Chem. Ecol. 20 (12):3083-3096.
Rhainds, M; Gries, G; Chinchilla, C (1996).
Development of a sampling method for first instar Oiketicus kirbyi (Lepidoptera:
Psychidae) in oil palm plantations. J. Econ. Ento-mol. 89 (2):396- 401.
Schuiling, M and Dinther, J (1981). Red Ring
disease in the Paricatuba oil palm estate, Para, Brazil. Zeitschrift for
angewandte Entomologie, 91(2):154-169.
van de Lande, H (1985). Vascular Wilt of the oil
palm caused by Fusarium oxysporum Schl. at the Paricatuba plantation in
Pará, Brazil: the proof of pathogenicity in oil palm seedlings in the
prenursery stage. De Surinaamse Landbouw, 33(1): 1-9.
Turner, P (1981). Oil Palm Diseases and Disorders.
The Incorporated Society of Planters, Kuala Lumpur. 280 p.
Umaña, C and Chinchilla, C (1991). Corky base rot
of oil palm caused by Ustulina deusta in Central America. XXXI Reunión
Anual Soc. Americana de Fitopatología, Div. Caribe, Costa Rica.
Watanavanich, P (1982). Oil palm diseases in
Thailand. The Oil Palm in the Eighties (Push-parajah and Soon eds.). The
Incorporated. Society of Planters. Kuala Lumpur, Malaysia. p 457-460.
|