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Regulaciones cuarentenarias para semillas y clones de palma aceitera producidos en Costa Rica

Ricardo Escobar y Carlos Chinchilla

ASD Oil Palm Papers, N° 29. 1-18. 2006

 

Resumen

Costa Rica está libre de cualquier patógeno conocido capaz de transmitirse en la semilla. Un historial de más de 125 millones de semillas (hasta el año 2004) exportadas a más de 30 países desde 1986, sin que se haya conocido de ninguna intercepción de patógeno o plaga, da una clara indicación de la confiabilidad de las medidas fitosanitarias consideradas, y la seriedad dada por ASD de Costa Rica, para garantizar tanto la pureza genética de sus variedades, como el mantenimiento de altos estándares en todos los aspectos fitosanitarios.

Muchos de los países que importan material genético de palma aceitera, exigen estrictas inspecciones fitosanitarias y certificaciones del gobierno de Costa Rica que garanticen que las semillas o clones estén libres de aquellas plagas o enfermedades sujetas a regulaciones cuarentenarias. Basándose en inspecciones de campo, y los análisis de laboratorio respectivos, la semilla de palma aceitera producida en Costa Rica, ha sido declarada libre de cualquier plaga o patógeno de interés para cualquier país o región en el mundo. Patógenos como Pseudospiropes (Cercospora) elaeidis, Fusarium oxysporum f.sp. elaeidis, el viroide asociado al cadang cadang, el anillo clorótico (potyvirus), y Mycrociclus ulei (patógeno del caucho) son desconocidos en Costa Rica.

La semilla y clones de palma aceitera son producidos en Costa Rica en áreas oficialmente certificadas como libres de plagas por una “Organización Nacional para la Protección Fitosanitaria” (NPPO). ASD de Costa Rica opera bajo los términos del “Acuerdo Internacional para la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias' (Agreement on the Application of Sanitary and Phytosanitary Measures). La certificación de productos vivos para la exportación está regulada por la Ley de Protección Fitosanitaria de Costa Rica No. 7664, las regulaciones referentes a tal ley, la “Convención Internacional para la Protección Fitosanitaria” (IPPC) y la Organización Mundial del Comercio (WTO). Las plantaciones en donde se produce la semilla, las plantas de procesamiento y empaque, así como los puertos de salida están sujetas a inspecciones oficiales periódicas, lo cual es un requisito para obtener los respectivos “Certificados Fitosanitarios de Exportación”.

Introducción

La palma aceitera (Elaeis guineensis Jacq.) en Costa Rica, tiene muy pocos problemas fitosanitarios de importancia, y esto es particularmente cierto para la región en donde ASD de Costa Rica tiene ubicado su programa de mejoramiento genético, y producción comercial de semillas y clones.

En algunas ocasiones se ha expresado preocupación, particularmente en el sureste asiático, sobre el riesgo de introducir algunas enfermedades a través de la importación de semillas de palma aceitera desde América tropical. Estas ideas se han generado debido a una interpretación confusa en algunas publicaciones e informes, de la situación fitosanitaria de la palma aceitera en América tropical. La confusión ha sido agravada cuando se han usado en forma indiscriminada nombres comunes para asignar problemas fitosanitarios en donde, a veces ni siquiera existe un patógeno claramente identificado como causa primaria del problema. Por ejemplo, los nombres pudrición de la flecha, pudrición severa del cogollo, pudrición seca del cogollo y otros derivados, que incluyen las palabras “letal” o “fatal” se han usado libremente para referirse a desórdenes del crecimiento que afectan (pudriciones, secamientos y amarillamientos) las hojas más nuevas y el cogollo. En la gran mayoría de estas situaciones, no se ha identificado hasta la fecha, más allá de alguna duda que respete el método científico, algún patógeno como causa primaria del problema. Alternativamente, se han identificado numerosos factores ambientales y de manejo, que actúan como elementos de predisposición en la aparición y desarrollo del problema (Chinchilla & Umaña 1996; Alvarado et al. 1997; Chinchilla & Duran 1998, 1999).

Las pudriciones del cogollo de la palma aceitera no son en forma alguna, endémicas en América tropical, ni siquiera las que eventualmente causan la muerte de las palmas afectadas, lo cual a veces ocurre aún en la condición más común, la cual es la “pudrición común de flecha” (Duff 1963; Kovachich 1957; Turner 1981; Watanavanich 1982; Mariau et al. 1992; Chinchilla & Durán 1998, 1999; de Franqueville, 2001). Por otro lado, la denominada “pu-drición letal del cogollo”, tal y como ocurre en muchas regiones de América tropical, no necesariamente causa la muerte de las plantas. América tropical abarca más de 12 millones de kilómetros cuadrados, un territorio muy vasto que cobija una tremenda variedad de ecosistemas, por lo cual, considerando los miles de kilómetros que separan a los países, cualquier generalización fácilmente puede conducir a una conclusión errada.

Prácticas fitosanitarias en las plantaciones comerciales y en áreas dedicadas a la producción de semillas y clones

Plantaciones comerciales

La palma aceitera en Costa Rica solo es afectada por un número limitado de problemas fitosanitarios, y a través de los años se han desarrollado métodos de manejo efectivos para todos ellos. El manejo fitosanitario se basa en la prevención a través de prácticas agronómicas adecuadas, lo cual parece particularmente cierto para el caso de desórdenes del tipo de las pudriciones de la fecha y el cogollo, en donde la incidencia y severidad están claramente ligadas a un ambiente desfavorable para el cultivo y prácticas agronómicas inadecuadas (Chinchilla & Duran 1998, 1999). La ausencia de patógenos que puedan transmitirse en la semilla en Costa Rica (Chinchilla & Umaña 1996, Chinchilla & Escobar 2004), es un beneficio adicional que ha hecho de este país una fuente de materiales de siembra de palma aceitera respectada en todo el mundo (Cuadro 1).

Los mismos principios de manejo fitosanitario se aplican tanto en las plantaciones comerciales como en las áreas experimentales; sin embargo, las segundas reciben atención particular para preservar el material genético que es particularmente valioso, y para garantizar una alta calidad fitosanitaria de las semillas y clones producidos.

Las inspecciones fitosanitarias se realizan en forma sistemática (normalmente cada mes) para anotar cualquier problema que pueda aparecer (enfermedad, plaga, deficiencia nutricional etc.). Luego de cada visita, se toman las medidas pertinentes a cada caso, ya sea la eliminación de la planta afectada o un tratamiento específico para su condición (Cuadro 2).

La vigilancia fitosanitaria de las plantaciones se hace siguiendo los principios generales descritos por Mckenzie 1977; Morin & Phillipe 1978 y Genty et al. 1978; sin embargo, la experiencia e investigación local también han generado información importante que se utiliza rutinariamente (Chinchilla & Oehlschlager 1992; Rhainds et al. 1993, 1994, 1996, Mexzón et al. 1994, 2003; Mexzón & Chinchilla 1996, 1999; Loría et al. 2000; Chinchilla 2003).

Además del trabajo de rutina del personal fitosanitario, todos los trabajadores de campo son instruidos para que informen a los encargados, de cualquier situación anormal que puedan observar durante su trabajo en las plantaciones. Cuando se detecta un foco de alguna plaga, por ejemplo, el área es visitada por un grupo entrenado de personas para definir los alcances del problema y tomar la información, que a través de experiencia e investigación, se ha definido como importante para el problema en particular, tal como el tamaño de la población y la presencia y población de enemigos naturales. Para los defoliadores más comunes, se toman muestras de las hojas 17 o 25 en la filotaxia (1 palma/ha). En casos particulares, en donde a través de la investigación se ha determinado como adecuado, se toman muestras particulares de una sección única de la hoja seleccionada.

Jardín genético

ASD de Costa Rica tiene un área de 430 ha dedicada a su programa de mejoramiento de la palma aceitera en el pacífico sur de Costa Rica. Cerca de 130 ha contienen las palmas duras, 150 están dedicadas a las pruebas de progenies y líneas paternas, y el resto están sembradas con palmas compactas y clones. Además de esto, existen varios ensayos plantados en forma semicomercial, particularmente para la demostración del desempeño de nuevas variedades y clones; todo lo cual forma parte de una plantación comercial de varios miles de hectáreas.

La selección de palmas como progenitores para producir semilla u ortets (como generadores de clones) se basa en datos de experimentos de campo, pero la escogencia final de cualquier palma en particular solo se hace después de una inspección detallada de la misma para garantizar que esté libre de cualquier anormalidad o riesgo fitosanitario.

Las inflorescencias que son seleccionadas para la polinización están en la posición 15-16 en la fitotaxia. Tales inflorescencias son preparadas removiendo las espatas externas y aplicando varios productos protectores (formalina y deltametrina) para eliminar y evitar contaminación por insectos y otros organismos no deseables. La entrada de insectos u otros contaminantes a la inflorescencia después de embolsada, se previene cerrando la bolsa con algodón atado con una banda de hule alrededor del pedúnculo floral, todo lo cual se asperja con insecticida. Una segunda capa de algodón, también espolvoreada con insecticida, es atada alrededor del pedúnculo de la inflorescencia embolsada. Durante la polinización asistida, todas los materiales usados se desinfectan con alcohol 95 %. Solamente se polinizan las inflorescencias que empiezan el periodo de antesis después de 10 días de haber sido embolsadas.

Unidad de procesamiento de semillas y laboratorio de tejidos

Las semillas obtenidas de racimos provenientes de la polinización artificial reciben un primer tratamiento fungicida después que el mesocarpio es removido. Un segundo tratamiento se hace luego de romper el reposo y posterior al remojo de la semilla para estimular la germinación. Durante los chequeos semanales de germinación, las semillas germinadas y no germinadas se asperjan con fungicida, pero alternando productos con diferentes modos de acción para prevenir el desarrollo de cepas con tolerancia a los productos.

Durante todo el proceso de germinación se aplican estrictas normas de selección para descartar todos las semillas dañadas, con germinación anormal, o bien con signos de contaminación por hongos del almacenamiento, principalmente Penicillium sp, el cual se asocia con la aparición del germen café. Las semillas germinadas, listas para la exportación, se colocan en grupos de 102 dentro de bolsas plásticas con espuma de uretano para prevenir daño físico durante el transporte. La semilla precalentada o germinada puede recibir un tratamiento extra con insecticida si es requerido por el país importador.

ASD de Costa Rica posee un moderno laboratorio para clonar la palma aceitera. Durante las etapas finales del proceso, los ramets son transferidos desde los “tubos de ensayo” a bolsas de celofán que contienen un medio nutritivo líquido. Las bolsas con varios ramets son selladas herméticamente para mantener las condiciones asépticas, y luego se colocan dentro de cajas impermeabilizadas de cartón corrugado para la exportación.

Cumplimiento de prácticas fitosanitarias oficiales

ASD de Costa Rica opera dentro del acuerdo para la aplicación de medidas fitosanitarias (IPPC: Agreement on the Aplication of Sanitary and Phytosanitary Measures). Estos acuerdos se aplican a las firmas exportadoras para garantizar altos estándares en la inspección y seguimiento de los productos vivos de exportación. El éxito del seguimiento estricto de estos acuerdos, y de todas las medidas fitosanitarias aplicables, se ha reflejado en la ausencia de intercepciones de cualquier ente nocivo dentro de los productos enviados a cualquier país. La certificación de los productos de exportación de Costa Rica está regulada por la “Ley de Protección Fitosanitaria” (PPL) No. 7664, sus regulaciones asociadas, la Convención Internacional para la Protección Vegetal (IPPC: International Plant Protection Convention), y la Ortanización Internacional del Comercio (WTO).

El seguimiento de las regulaciones de la PPL, obliga al Servicio Fitosanitario del Estado, del Ministerio de Agricultura y Ganadería, a mantener una base con la información técnica y fitosanitaria de las compañías que exportan sus productos. El procedimiento de registro de una compañía dentro de esta base de datos está estrictamente regulado por la guía GTE-P-001 (Procedimiento para el Registro en la Base de Datos de los Exportadores de Productos no Tradicionales y de Materials de Empaque (Ley No. 7664 y GTE-P-001, disponible en http://www.protecnet.go.cr ). ASD de Costa Rica ha estado registrada en esta base de datos desde 1989, con el número de registro 299, el cual se renovó en el año 2002 y expira en el 2007.

Tanto las plantaciones como las plantas de proceso y de empaque están sujetas a visitas periódicas por parte de inspectores oficiales. Estas visitas están reguladas por la guía “GTE-T-002, Estándares para fincas y viveros de productos agrícolas no tradicionales” y “GTE-T003, Estándares para plantas empacadoras de productos agrícolas no tradicionales”. Los inspectores hacen observaciones y recomendaciones técnicas, y si lo consideran necesario, toman muestras para enviar a laboratorios oficiales especializados (patología, nematología, entomología etc.). Una copia de las notas de cada visita se deja en el “Libro Oficial para Inspecciones” que mantiene cada compañía exportadora. El cumplimiento de las recomendaciones es obligatorio.

Los inspectores oficiales también realizan inspecciones en los puertos de salida, lo cual es también un requisito para obtener el certificado fitosanitario de exportación. El transporte y el empaque están también regulados por la guía GTE-O10, “Estándares para el empaque y el transporte de productos agrícolas no tradicionales”, en cumplimento de las regulaciones del país y los acuerdos internacionales.

Cumplimiento de regulaciones cuarentenarias de países específicos

India, Indonesia, Tailandia, Zambia, Kenya, Méjico, Honduras y Colombia son ejemplos de países que requieren inspecciones fitosanitarias estrictas y certificaciones de las autoridades fitosanitarias de Costa Rica, para garantizar que las semillas de palma aceitera importadas están libres de las enfermedades y plagas de interés de cada uno de ellos (Cuadro 3). Las inspecciones de campo y los análisis de laboratorio realizados, permiten declarar que las semillas y clones de palma aceitera producidos en Costa Rica, están libres del nematodo Bursaphelenchus (Rhadinaphelenchus) cocophillus y su vector, el picudo de las palmas, Rhynchophorus palmarum. Aún más importante; en Costa Rica no existe evidencia de que los siguientes patógenos estén presentes: Pseudospiropes (Cercospora) elaeidis, Fusarium oxysporum f.sp. elaeidis, el viroide asociado al cadang cadang y el anillo clorótico asociado a un potyvirus. La presencia del flagelado Phytomonas staheli en palma aceitera, aún no ha sido confirmada en Costa Rica. Finalmente, para algunos países del sureste asiático, se declara que el patógeno Mycrociclus ulei no existe en Costa Rica, y el caucho no se cultiva en el país.

ASD de Costa Rica ha cumplido con requerimientos fitosanitarios muy estrictos para poder exportar semilla precalentada a Indonesia. El procedimiento incluye un periodo de cuarentena en Miami, para obtener el certificado fitosanitario del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (APHIS). Todo el empaque original se destruye en Miami, y las semillas son reempacadas en cajas hechas en los Estados Unidos.

Más recientemente, ASD ha exportado ramets de palma aceitera a varios países, incluyendo Malasia. Los requerimientos fitosanitarios de este último país incluyeron un certificado fitosanitario de una estación intermedia en Inglaterra, en donde los ramets fueron inspeccionados por “CABI Bioscience” y declarados libres de plagas o enfermedades. Todos los requisitos de la División de Protección Fitosanitaria y los Servicios de Cuarentena del Departamento de Agricultura de Malasia fueron cumplidos.

Evaluación de los riesgos reales de introducir patógenos a través de semilla o clones

En las secciones precedentes se hizo una descripción de los procedimientos regulares generales seguidos por ASD, para garantizar un producto de alta calidad, tanto en su apariencia como en su constitución genética, y en este particular, en cuanto a fitosanidad. Los procedimientos seguidos están orientados a eliminar el riesgo a los importadores de llevar a sus países un agente no deseable. En la siguiente sección se presenta con algún detalle las principales enfermedades presentes en Costa Rica, y el verdadero riesgo (si es que existe alguno), de que algún patógeno pueda ser llevado en la semilla.

Enfermedad del anillo rojo

Este es un problema común en muchos países de América tropical, tanto en palma aceitera como el cocotero, y la única enfermedad con implicaciones económicas de importancia en Costa Rica en el pasado. La enfermedad es causada por el nematodo Bursaphelencus (Rhadinaphelencus) cocophilus (Cobb), Boujard, que es transmitido por el curculiónido, Rhynchophorus palmarum L. (Blair 1970), una especie restringida a América. La transmisión efectiva del nematodo por otros vectores, incluyendo Metamasius hemipterus, no parece tener importancia práctica, al menos en Costa Rica (Morales & Chinchilla 1991; Bulgarelli et al. 1998; Chinchilla 1991, 1993).

El estudio epidemiológico del patógeno y su vector permitieron desarrollar una estrategia integrada de manejo de la enfermedad muy eficiente (Chinchilla & Oehlschlager 1992; Chinchilla et al. 1993; Oehlschlager et al. 1993, 1995, 2002; Chinchilla 2003). El nematodo B. cocophilus no es transmitido en la semilla (Blair & Darling 1968; Blair 1970; Schuiling & Dither 1981; Griffith 1987), y todos los intentos experimentales para infectar palmas aceiteras muy jóvenes han fracasado. El nematodo en cuestión es esencialmente un parásito obligado, lo cual significa que no puede ser acarreado en el medio de cultivo utilizado para transportar los ramets originados de cultivo de tejido.

Marchitez sorpresiva

Esta enfermedad se asocia con la presencia de organismos flagelados (Phytomonas sp.) en el floema de las plantas afectadas (Dollet & López 1978). Existe evidencia de que el pentatómido Lincus spp. es un vector del patógeno (Perthius et al. 1985). En Centro América, se han encontrado en forma esporádica palmas aceiteras infectadas por estos flagelados en la costa Atlántica de Honduras (Chinchilla & Richardson 1987). La presencia de la enfermedad en Costa Rica en este cultivo no ha sido confirmada, aunque parece ocurrir esporádicamente en cocoteros en la zona Atlántica del país.

No existe evidencia de transmisión por semilla, lo cual es prácticamente imposible que ocurra, ya que la infección por Phytomonas spp. causa un aborto de inflorescencias y racimos en forma muy prematura, cuando la planta apenas está mostrando otros síntomas foliares iniciales. Un esquema eficiente de vigilancia, y el uso de medidas simples de control, reduce el problema a una importancia secundaria, tal y como ha sido observado en Honduras y otros países de Sur América, de manera que el fantasma que se creó sobre el potencial destructivo de esta enfermedad ha quedado ya atrás.

Marchitez por Fusarium

El hongo causante de esta enfermedad, Fusarium oxysporum f. sp. elaeidis, puede efectivamente ser transmitido en la semilla (de Franqueville & Renard 1990; Flood 1990), pero es un patógeno desconocido en América Central, y presente principalmente en varios países africanos (Costa de Marfil, Benin, Nigeria, Camerún, Zaire, Ghana y Congo). En América, solo se sabe de su presencia en dos zonas limitadas en Brasil y Ecuador (van de Lande 1985; Renard & de Franqueville 1989; Mariau et al. 1992).

Amarillamiento letal del cocotero

Esta es una enfermedad del cocotero, asociada a un fitoplasma (primeramente identificado como MLO), el cual tiene como uno de sus vectores conocidos a Myndus crudus, un saltahojas chupador. El fitoplasma del amarillamiento letal del cocotero no se transmite en la semilla.

En América, la enfermedad es conocida en Florida, a lo largo de parte del Golfo de México, Honduras y algunas islas del Caribe. La palma aceitera es posiblemente resistente (o tal vez inmune) a este patógeno. En Honduras, en la costa Atlántica, una plantación comercial de palma aceitera ha coexistido durante varios años en una zona fuertemente infectada por palmas de cocotero con el amarillamiento letal. La llamada pudrición letal del cogollo, y otras pudriciones del cogollo de la palma aceitera no están definitivamente relacionadas en modo alguno con el patógeno del amarillamiento letal del cocotero.

Anillo clorótico

Esta es una enfermedad de plantas de vivero, cuyos síntomas pueden permanecer en la planta luego del transplante al campo. Los síntomas han sido encontrados en India, Filipinas y Ecuador, pero son desconocidos en Centro América. No existe ninguna evidencia de que el potyvirus asociado a los síntomas pueda ser transmitido en la semilla (Chinchilla 2001).

Conclusiones

Costa Rica tiene una larga y reconocida tradición como exportador de productos agrícolas de calidad. Las autoridades cuarentenarias del país son sumamente estrictas y concientes de la importancia que tiene garantizar un producto seguro para el mercado internacional. En el caso particular de la exportación de semillas de palma aceitera, se cuenta con más de 16 años de experiencia, durante los cuales se han exportado más de 125 millones de semillas a más de 30 países en África, Asia y América, sin que se haya documentado una sola intercepción de alguna plaga o patógeno.

ASD de Costa Rica, el único exportador de semillas y clones de palma aceitera en Costa Rica, opera respetando estrictamente los términos de los acuerdos internacionales para la aplicación de medidas sanitarias y fitosanitarias, un sistema que al aplicarlo garantiza la excelencia para satisfacer e incluso exceder los estándares oficiales que deben cumplirse para el manejo fitosanitario de las plantaciones y áreas de proceso y empaque de los productos de exportación. El resultado no puede ser otro que la confianza, para asegurar que no existe riesgo fitosanitario conocido para importar materiales genéticos (semillas y clones) de palma aceitera desde Costa Rica.

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