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Resumen
La industria de la palma aceitera en Costa Rica, aunque relativamente
pequeña, es una de las más viejas en América. Las primeras plantaciones
comerciales fueron establecidas en 1944 y actualmente existen cerca de
47,807 ha plantadas, principalmente (96%) en el Pacífico central y sur.
Existen cuatro plantas extractoras, con una capacidad total aproximada
de 169 toneladas métricas por hora.
Gran parte de la industria está en manos del sector privado (46%),
mientras que diversas cooperativas poseen 28% del área. El resto (26%)
lo componen pequeños productores que venden la fruta al sector privado o
a una de las cooperativas que posee su propia planta extractora. De esta
industria se benefician en forma directa aproximadamente 3,968 familias,
con un tamaño promedio de cinco miembros, para un total de 19,840
personas.
Durante los últimos cinco años (2001-2005), la producción promedio de
aceite crudo (CPO) fue 147,643 toneladas métricas (t) por año. En el
2006, se estimó una producción de 188,994 t. La producción del 2005
(181,416 t, representó una productividad de 4.4 t de CPO/ha en 40,982
hectáreas sembradas. Costa Rica exporta la mayor parte del CPO (72% en
2005) a Méjico. Internamente, el aceite es usado para producir manteca y
oleína usada en margarinas.
Introducción
La historia inicial de la palma aceitera en Centroamérica anduvo de la
mano con la historia de la compañía United Fruit Company. Esta empresa,
cuya principal actividad en los últimos años del siglo 19 era la
producción y exportación de banano, siempre mantuvo un interés en la
diversificación. Las primeras plantaciones de palma aceitera fueron
hechas en 1943, en la región de Parrita (Pacífico central) como una
alternativa para ocupar las tierras que habían sido abandonadas para el
cultivo del banano (Villavicencio, 1999). La expansión continuó en forma
anual hasta el año 1952, cuando ya existían aproximadamente 4,000 ha en
la región de Quepos en Costa Rica, y 1,800 ha en San Alejo en Honduras.
Las siembras se descontinuaron hasta el año 1962, excepto por 665 ha
sembradas en Quepos durante el periodo 1958-59. Hasta el año 1966, la
mayoría de estas primeras siembras se hicieron con semilla de
polinización abierta (Richardson, 1995).
Durante todos estos años, se ha acumulado gran experiencia en el manejo
agronómico del cultivo y en el desarrollo de nuevos materiales de
siembra. Las exportaciones del aceite de palma también se han convertido
en una fuente importante de divisas para el país. En este trabajo se
hace un resumen de las principales características de la actividad en
Costa Rica, la cual se compara con otras agroindustrias.
Áreas plantadas y estructura de la industria
En Centroamérica la industria se encuentra ahora consolidada en Honduras
(84,463 ha), Costa Rica (47,807 ha) y Guatemala (45,576 ha); en Panamá
la industria es aún incipiente con únicamente 6,786 ha sembradas. La
mayor parte (34%: 227,997 ha) de las plantaciones en Centro y Norte
América son jóvenes (3-7 años)
(Cuadro 1).
El sector privado en Costa Rica posee 46% de las plantaciones con 21,887
ha sembradas, seguida de cooperativas y productores pequeños
independientes con 13,497 ha (28%) y 12,423 ha (26%) respectivamente.
Los pequeños productores agrupados en cooperativas normalmente manejan
entre cuatro y cuarenta hectáreas, mientras que los independientes
pueden tener hasta 300 ha. Aproximadamente 3,968 familias se benefician
directamente de la agroindustria, para un total de 19,840 personas con
un tamaño promedio por familia de cinco miembros
(Cuadro 2).
Características climáticas y de suelo en las zonas palmeras
La palma aceitera en Costa Rica se cultiva principalmente en suelos de
origen aluvial a lo largo de la zona costera del Océano Pacífico.
Considerando la geología y fisiografía, se pueden considerar dos áreas
mayores: el Pacífico central (región de Quepos) y el Pacífico sur, la
cual se puede subdividir en dos unidades: suelos aluviales calcáreos
(Palmar-Coto) y suelos aluviales de origen volcánico (Canoas).
La mayoría de las plantaciones en la región de Quepos se localizan sobre
terrazas recientes aluviales de los ríos Parrita, Paquita, Naranjo y
Savegre. Los suelos (Inceptisols) son en su mayoría medianamente
profundos, de pobres a moderadamente drenados y con texturas medias a
gruesas. La reacción del suelo es ligeramente ácida, el porcentaje de
saturación de bases es muy alta y la capacidad de intercambio catiónico
es alta. Las limitaciones principales para obtener los máximos
rendimientos son el drenaje pobre y los desequilibrios entre elementos
en el suelo.
La precipitación promedio en Quepos es de aproximadamente 3, 700 mm, con
valores menores durante años de El Niño. En años normales, existen tres
meses con lluvias por debajo de 100 mm por mes, los cuales se pueden
extender a cerca de cinco meses de verano en años de El Niño. El déficit
hídrico anual se estima en 300 mm, pero puede ser muy severo en años de
El Niño, particularmente en sitios con suelos muy superficiales. Las
temperaturas se ubican dentro del ámbito considerado apropiado para la
palma aceitera (mínima 21-23°C y máxima 30-34°C), lo mismo que la
radiación solar (>13 Mj/m² en la mayoría de los meses).
La mayoría de las siembras en el Pacífico sur del país se ubican sobre
abanicos aluviales de los ríos Térraba, Sierpe y Coto-Colorado. Estos
suelos (Inceptisols) son profundos, de pobre a moderadamente bien
drenados y con texturas de medias a gruesas. La capacidad de intercambio
catiónico es alta a través del perfil, y la reacción (pH) varía desde
ligeramente ácida en la superficie, y alcanza la neutralidad con la
profundidad. El porcentaje de saturación de bases es muy alto y está
dominado por el calcio heredado del material parental. Los principales
factores limitantes para una producción óptima son el drenaje pobre, la
baja fertilidad y los desequilibrios entre elementos en el suelo.
Varias plantaciones se han desarrollado también sobre suelos
superficiales originados de cenizas volcánicas depositadas sobre otros
materiales más consolidados. Estos suelos van de moderada a bien
drenados y tiene un contenidos de bases extraíbles muy bajo debido a sus
estructura gruesa y la alta presión al lavado por las altas
precipitaciones. La capacidad de retención de fósforo es muy alta. En
ausencia de una fertilización adecuada se pueden desarrollar muchos
síntomas visuales de deficiencia, pero se pueden obtener rendimientos de
20 o más toneladas por hectárea por año con un manejo apropiado.
La precipitación promedio en la zona del Pacífico sur del país es de
alrededor de 4, 000 mm, pero con valores bastante superiores durante
años de La Niña. El periodo más seco comprende entre dos y tres meses
con lluvias por debajo de 100 mm, por lo cual no existe déficit hídrico
o bien éste es muy bajo. Las temperaturas medias mensuales se ubican
dentro de un ámbito adecuado para el cultivo (mínimo 20-22°C y máximo
31-34°C), pero la radiación solar es un poco baja durante 4-5 meses (<13
Mj/m²).
La palma aceitera también se cultiva en pequeña escala en la región de
Batán en la zona Atlántica del país. Estas plantaciones se iniciaron en
el año 2000 y se ubican principalmente sobre terrazas recientes del río
Matina. (Inceptisols) y sobre terrazas viejas aluviales y colinas
cercanas (Inceptisols y Ultisols). Los principales problemas en estos
sitios son el drenaje pobre (tierras bajas) y la baja fertilidad
(terrazas viejas y colinas).
La precipitación anual promedio en Batán es de 3, 000 mm, la cual está
bien distribuida a través del año. La temperatura también está dentro
del ámbito apropiado para el cultivo (mínimo 19-21°C y máximo 29-32°C),
así como la radiación solar (> 13 Mj/m² en la mayoría de los meses).
Importancia económica
Existen cuatro extractoras en el país, con una capacidad total para
procesar cerca de 160 toneladas métricas de fruta fresca por hora; tres
de estas extractoras son manejadas por el sector privado y una por una
cooperativa de pequeños productores.
La producción promedio anual de aceite crudo (CPO) durante los años
2001-2005 fue de 147,643 toneladas métricas y para el año 2006 se estimó
en 188,994 t. En el 2005, la producción de CPO fue de 181,416 t, lo cual
implicó una productividad de 4.4 t de CPO/ha obtenida de 40,982 ha de
plantaciones en producción.
En el periodo entre 1982 y 1996, la siembra promedio de nuevas
plantaciones en el país fue de 1,421 ha por año, lo cual incluyó la
renovación de algunas plantaciones viejas y la siembra de áreas nuevas.
Sin embargo, durante el periodo 1997-2000 se observó un aumento muy
importante en las nuevas siembras (16,538 ha), lo cual significó la
siembra de un promedio de 4,134 ha por año (casi cuatro veces el
promedio histórico). Esto ha tenido como consecuencia que una proporción
muy importante de las siembras en el país son relativamente jóvenes (<5
años), por lo cual la productividad por hectárea de CPO en el periodo
2001-2003 fue menor a 4 t
(Cuadro 3).
Costa Rica exporta la mayoría de su CPO a Méjico (72% en 2005).
Internamente, la industria de los alimentos usa el aceite para producir
manteca y oleína (margarinas). En término del valor de las
exportaciones, la palma aceitera está después del banano, piña, café y
cítricos, pero está por encima de la caña de azúcar. No obstante, la
importancia de la palma aceitera ha aumentado gradualmente a partir del
2001, y alcanzó 69.1 millones US$ en exportaciones en el 2005
(Cuadro
4). La ventaja de otros cultivos sobre la palma aceitera como el banano
y la piña es el valor agregado de estos últimos, aunque ocupen menos
tierras (Cuadro 4); sin embargo, el banano y la piña son muy sensitivos
a las variaciones en el precio cuando se comparan con el aceite de
palma.
El potencial para la expansión de la industria en el país se estima en
89,400 ha: 56,200 ha en el Pacífico y 33,200 ha en el Caribe. La mayoría
de estas tierras actualmente son pastizales o bien son utilizadas en
cultivos poco rentables.
Referencias
Richardson, D.L. (1995) The History of Oil Palm Breeding in the United
Fruit Company, ASD Oil Palm Papers N° 11, 1-22.
PROCOMER (2005). Costa Rica: Exports Statistics. 57 p (in Spanish).
Villavicencio, A. (1999) The oil palm in Costa Rica: Its development and
the challenge of the global market. In 2nd, Latin American International
Congress, San Jose, Costa Rica 135p, pp 9-11
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