Resumen
Se siguió la dinámica del sistema radical de palmas aceiteras jóvenes en
suelos afectados por pudriciones de cogollo, los cuales fueron
enmendados con fertilización orgánica o mineral. Se utilizó la
metodología de sacos de muestreo, la cual consiste en enterrar, a
aproximadamente 30 cm de profundidad, sacos de un material de lenta
degradación dentro de los cuales se colocaron los tratamientos deseados.
Los tratamientos usados en los sacos fueron: 1) suelo de una área con
alta incidencia de PC (suelo 1) sin enmienda (testigo uno), 2) el mismo
suelo enmendado con 100 g de fertilizante químico (18-5-15-6-0,2), 3)
ese suelo enmendado con 10% (p/p) de compost hecho a partir de racimos
vacíos de palma aceitera, y 4) suelo de un área con baja incidencia de
PC (Suelo 2: testigo dos). Un grupo de sacos de cada tratamiento se
extrajo del suelo a los 2, 4, y 6 meses después de iniciado el
experimento para evaluar el sistema radical.
Durante el periodo experimental en 1999 se observó un incremento gradual
en la cantidad total de raíces. El mayor aumento en la cantidad de
materia seca de raíces totales se encontró en el tratamiento tres (alta
incidencia de PC enmendado con compost), excepto en el segundo muestreo.
Con respecto al sistema radical grueso, se encontraron resultados
erráticos, los cuales pueden deberse a una variación estacional causada
por el patrón de lluvias, y no a una respuesta a los tratamientos. El
crecimiento del sistema radical fino (raíces IIl y lV) fue más constante
en el tiempo. En todos los tratamientos se observó un aumento de este
tipo de raíces con el tiempo. La enmienda del suelo 1 con fertilizante
químico, promovió inicialmente un mejor crecimiento de raíces finas,
pero ese efecto no fue duradero y luego la masa radical pareció
reajustarse a las condiciones nutricionales intrínsecas del suelo usado.
El efecto del tratamiento con compost fue más duradero, probablemente
debido a que el compost acompleja parte de sus elementos nutricionales y
se comporta como un fertilizante de lenta liberación. Aunque las
diferencias en la cantidad de raíces entre tratamientos parecían
bastante evidentes, las mismas no resultaron significativas, ya que la
variabilidad en la cantidad de raíces entre plantas y tratamientos fue
muy grande; lo cual es normal para esta variable en la que es común
observar una variabilidad mayor a 20%. No obstante, el usar cada planta
como un bloque o repetición ayudó a reducir dicha variabilidad. En forma
complementaria se corrió un análisis de regresión entre el peso de la
muestra de raíces (gramos) y la longitud de estas (milímetros),
encontrándose un modelo lineal con un valor de R² de 0,76 y una
probabilidad < 0,01 para la familia de datos del ámbito de muestras
entre 0 y 7 gramos. La determinación del modelo que permita estimar el
valor de la lre con el peso en gramos de muestras dentro del ámbito
señalado, facilitará el análisis e interpretación de futuros
experimentos en los que se contemplen éste tipo de variables.
Introducción
La investigación de los efectos de diferentes prácticas agrícolas sobre
la dinámica del sistema radical de la palma aceitera es escasa, y la
mayoría de los estudios se han enfocado en la descripción de la
distribución espacial de las raíces (Forde 1972, Tinker 1976, Tan 1979,
Agamuthu y Broughton 1986, Goh y Samsudin 1993, Jourdan y Rey 1997).
Algunos de estos estudios han mostrado el efecto positivo del riego, la
nutrición equilibrada y las prácticas de labranza, sobre el desarrollo
saludable del sistema radical y la parte aérea de la planta. El
beneficio de todos estos factores es mayor durante los primeros cinco
años después del trasplante.
El problema fitosanitario más importante de la palma aceitera en el
Pacífico central y la región Atlántica de Costa Rica es conocido como
“flecha seca”, y corresponde con lo que en Suramérica se denomina
"pudrición del cogollo" o PC. Existe evidencia de que este tipo de
problema está relacionado con la salud del sistema radical de la planta
(Chinchilla y Durán 1998, Albertazzi et al. 2005). El trastorno es de
naturaleza no letal, y las plantas normalmente se recuperan luego de
varios meses de sufrir amarillamiento, secamiento y pudrición de las
flechas y otros tejidos del cogollo.
El desorden de la PC puede ser el producto acumulado de alteraciones
fisiológicas que en presencia de un elemento disparador, como una fuerte
sequía o anegamiento extremo, asociado a veces a una alta carga de
racimos anterior, pueden conducir a un agotamiento de la planta y su
exposición al ataque de organismos patógenos oportunistas. Este complejo
ha sido asociado también con un deterioro del sistema radical
(Chinchilla y Durán 1998).
Existen pocos estudios sobre el desarrollo del sistema radical en los
suelos de áreas afectadas por la PC; por lo cual este trabajo tuvo como
objetivo estudiar la dinámica del sistema radical de palmas aceiteras
jóvenes en suelos en áreas afectadas por la PC, los cuales fueron
enmendados con fertilización orgánica o mineral.
Materiales y Métodos
Se realizó un experimento en 1999 con palmas de 14 meses de edad en el
campo, sembradas en la zona del Pacífico Central de la Provincia de
Puntarenas, Distrito de Damas, Cantón de Aguirre. La siembra anterior
había sido afectada por la PC y se resembró con la variedad
Deli/Yangambi x Ekona. La zona es de topografía plana, con suelos de
origen aluvial; clasificados mayormente como Inceptisoles (Pérez et al.
1978).
Se utilizó la metodología de sacos de muestreo descrita por Bhöm (1979),
la cual consiste en enterrar sacos de un material de lenta degradación a
30 cm de profundidad. Dentro de los sacos se coloca un sustrato en el
que se desea evaluar el desarrollo de las raíces. Se utilizaron sacos
dobles confeccionados con cedazo de fibra de vidrio, con una capacidad
de 12 litros; los cuales fueron identificados con una etiqueta marcada
con el tratamiento, el grupo y la repetición correspondiente.
Se utilizaron dos tipos de suelo. El suelo 1 provenía de un sitio con
alta incidencia de PC, y el suelo 2 de un sitio con baja incidencia. El
suelo 1 fue enmendado con fertilizante químico (100 g de 18-5-15-6-0,2:
tratamiento 2) o con compost (10% (p/p) de compost hecho a partir de
racimos vacíos de palma aceitera: (tratamiento 3). Los controles fueron
el suelo 1 sin enmiendas (tratamiento 1), y el suelo 2, también sin
enmiendas (tratamiento 4). Cada tratamiento se repitió cinco veces.
Se emplearon 15 palmas dispuestas en tres grupos de cinco. En cada palma
y en puntos equidistantes, se aplicaron los cuatro tratamientos, de modo
que cada grupo de cinco plantas constituyó un diseño de bloques
completos al azar con cinco repeticiones, en el que cada palma era un
bloque. El sistema radical dentro de los sacos (método destructivo) fue
evaluado a los 2, 4 y 6 meses después de iniciado el experimento. En
total se colocaron 60 sacos provenientes de los cuatro tratamientos con
cinco repeticiones y las tres fechas de evaluación.
Durante cada muestreo, se eliminaron las raíces que salían de los sacos,
el contenido interno se colocó dentro de un recipiente plástico de 20
litros y se extrajeron las raíces manualmente. Posteriormente, se pasó
el contenido de cada saco a través de un tamiz con perforaciones de 1
mm² para separar las raíces finas restantes.
Seguidamente, se separaron manualmente las raíces por categorías en
gruesas (primarias y secundarias) y finas (terciarias y cuaternarias),
de acuerdo con la clasificación del sistema radical de palma aceitera
(
Cuadro 1). Luego de clasificadas, las raíces fueron colocadas en bolsas
de papel y secadas en un horno a 65°C por 48 horas para determinar su
materia seca.
Para determinar la longitud total de la muestra de raíces, se utilizó el
análisis de imagen obtenida por medio del escaneo de la muestra. Para el
análisis posterior de la imagen se utilizó el programa ROOTEDGE versión
2,2c (Kaspar y Ewing 1997). La longitud radical específica (lre) de la
muestra de raíces se determinó a partir de la siguiente ecuación (Bhöm,
1979):
lre = longitud total de las raíces / materia seca de las mismas
Generalmente, la lre se refiere a la longitud total de un gramo de peso
seco de raíces, por lo que se expresa en las unidades mm/g (Goh y
Samsudin 1993).
Para realizar el análisis estadístico, la variable lre fue transformada
a log (lre) para su ANDEVA. En el ANDEVA se consideró que al no haberse
asignado las palmas en forma aleatoria a las tres fechas de muestreo,
estas constituyeron experimentos individuales, de manera que se tenían
tres experimentos (coincidentes con las tres fechas de evaluación), con
los mismos tratamientos y el mismo diseño experimental (DBCA).
Las medias de tratamientos se compararon mediante contrastes: suelo 1
(con PC: tratamiento 1) vs suelo 2 (baja incidencia de PC: tratamiento
4), suelo 1 + fertilizante químico (tratamiento 2) vs suelo 1
(tratamiento 1) y suelo 1 + compost (tratamiento 3) vs suelo 1
(tratamiento 1).
Los resultados del análisis químico de los suelos y el compost
utilizados como sustrato o complemento del sustrato con que se
rellenaron los sacos, aparecen en el
cuadro 2 y el
cuadro 3. La lluvia acumulada
por mes durante el periodo de cada muestreo se detalla en la
figura 1.
Resultados y Discusión
Las observaciones se iniciaron durante el periodo menos lluvioso del año
y finalizaron cuando las lluvias ya se habían establecido. Durante el
periodo de menor humedad se registraron 232 milímetros en cuatro meses
(Fig. 1).
Durante el periodo experimental se observó la tendencia de un incremento
gradual en la cantidad total de raíces; excepto en el tratamiento con el
suelo en donde la incidencia de la PC fue baja, y en el cual el
incremento observado fue variable, notándose una disminución en el
contenido de raíces en el segundo muestreo. En éste sentido, la tasa de
mayor incremento en materia seca de raíces totales correspondió al
tratamiento con el suelo 1 (alta incidencia de PC) enmendado con compost
(
Fig. 2-C), aunque no hubo diferencias estadísticas significativas.
La variación en la cantidad de raíces primarias y secundarias fue
errática (
Fig. 2-A). En el caso del tratamiento con el suelo 1, se
observó una tendencia a un aumento constante en la cantidad de raíces
gruesas conforme pasó el tiempo. No obstante, cuando este suelo fue
enmendado con compost o fertilizante químico, se encontró una
disminución en la cantidad de este tipo de raíces durante el segundo
muestreo; lo cual también ocurrió en el suelo 2 (baja incidencia de PC).
Durante el tercer muestreo la situación cambió, y se determinó un
aumento importante en la producción de raíces gruesas, especialmente en
el tratamiento con el suelo 1 enmendado con compost.
Los resultados erráticos encontrados con el desarrollo del sistema
radical grueso pueden deberse a una variación estacional causada por el
inicio de la temporada de lluvias, y no a una respuesta a los
tratamientos (Hartley 1977, Ruer 1967, Alvarado y Sterling 1993).
La respuesta del sistema radical fino (raíces IIl y lV) fue un poco más
constante en el tiempo (
Fig. 2-B), aunque no hubo diferencias
estadísticas significativas. En todos los tratamientos se observó la
tendencia a un incremento de estas raíces con el tiempo. La mayor tasa
de incremento ocurrió a los seis meses, en donde el tratamiento con el
suelo 1 (alta PC) enmendado con compost presentó en promedio la mayor
cantidad de raíces, seguido por los tratamientos cuatro (suelo 2: baja
incidencia) y dos (suelo 1 + fertilizante químico). En general, este
último tratamiento presentó en los diferentes muestreos, los valores
menores de materia seca, tanto de raíces gruesas como finas.
Fue aparente que la enmienda del suelo 1 (alto PC) con el fertilizante
químico promovió inicialmente un mejor crecimiento del sistema radical
fino (mayor lre), pero este efecto no fue duradero (
Fig. 3). En el resto
de los tratamientos la lre fue similar. No obstante, durante el segundo
muestreo, los valores de lre cayeron en este tratamiento. Al finalizar
el experimento (tercer muestreo a los seis meses de iniciado), la mayor
lre fue para el tratamiento con el suelo uno sin enmendar).
El efecto estimulante sobre el sistema radical del fertilizante químico
fue relativamente de poca duración, y luego la masa radical disminuyó,
por lo que pareció reajustarse a las condiciones nutricionales naturales
del suelo dentro de los sacos de muestreo. Esta respuesta ha sido
descrita en otros cultivos, en donde, cuando un sustrato es
nutricionalmente variable, la planta invertirá menos recursos en la
formación de nuevas raíces en las áreas más ricas; pues la mayor
concentración de nutrientes le permitirá obtener lo que necesita con una
menor masa radical (Van Noordwijk et al. 1996).
En palma aceitera se ha observado que, aunque el sistema radical es
fuertemente influenciado por el clima, puede ocurrir que las raíces
finas respondan con un crecimiento "instantáneo" hacia algún sitio en
particular (Jourdan y Rey 1997). Sin embargo, la vida media de estas
raíces puede ser muy corta, lo que implica un desgaste energético para
la planta. Los autores anteriores encontraron que las raíces de tipo
cuaternario presentaron una vida media de tres a cuatro semanas y se
separaban de la raíz terciaria que las soportaba un mes después de
muertas. Lo anterior implica que un lapso de dos meses podría ser muy
prolongado para observar el efecto de un tratamiento; si lo deseado es
cuantificar las raíces cuaternarias.
El mayor crecimiento de raíces en sitios con mejores condiciones (mayor
fertilidad por ejemplo) se conoce como crecimiento en parches, en el
cual las raíces absorbentes responden a la riqueza nutricional de un
sitio con la producción de raíces finas, en procura de capturar los
nutrimentos temporalmente disponibles.(Arnone 1997, Charlton 1997). Ruer
(1967) utilizando fósforo marcado, encontró evidencia de que las raíces
finas son las encargadas de la absorción de éste elemento.
El efecto del tratamiento con compost fue más duradero debido quizás al
comportamiento del compost como un fertilizante de lenta liberación;
cualidad que le otorgan sus componentes de más lenta degradación, y la
capacidad de acomplejar parte de sus elementos nutricionales. La planta
podría entonces mantener por más tiempo las raíces viables, dado que el
sustrato en el cual se desarrollaron permanece brindándoles recursos
(Grime et al. 1991). Esto podría explicar el porqué aún seis meses
después de colocado el tratamiento, se observó un efecto del mismo.
Durante la última fecha, el valor de la lre fue aproximadamente 35%
menor con respecto a la primera evaluación (
Fig. 4).
Las diferencias en la cantidad de raíces entre tratamientos, aunque
aparentemente bastante evidentes, no fueron significativas, ya que la
variabilidad en la cantidad de raíces entre plantas y tratamientos fue
muy grande; lo cual es normal para esta variable, en donde es común
encontrar una variabilidad mayor a 20%. No obstante, la utilización de
cada planta como un bloque o repetición ayudó a reducir esta
variabilidad.
En forma complementaria se corrió un análisis de regresión entre el peso
en gramos de la muestra de raíces y la longitud de éstas en milímetros,
encontrándose un modelo lineal con valor de R² de 0,76 y una
probabilidad < 0,01 para la familia de datos del ámbito de muestras
entre 0 y 7 gramos (
Fig. 5).
Conclusiones
Es importante definir los beneficios netos para la planta, en términos
de productividad, de la estimulación en la formación de nuevas raíces
como respuesta temporal a la fertilización química (aumento de poca
duración en la cantidad de nuevas raíces) vs la respuesta a mediano y
largo plazo que parece lograrse con la aplicación de compost. En esta
misma línea de pensamiento, se debe evaluar la capacidad de la planta
para regenerar su sistema radical después de eventos fuertes como el
estrés hídrico causado ya sea por exceso o falta de agua, la alternancia
en condiciones hídricas extremas, anoxia e impedimento físico para el
crecimiento.
La muestra de suelo tomada en el sitio en donde la incidencia de la
pudrición de cogollo era mayor, aparentemente no tenía ninguna
característica particular intrínseca que impidiera el mejoramiento de su
fertilidad y condiciones físicas mediante enmiendas, tendientes a
mejorar la cantidad y calidad del sistema radical y con ello ayudar a
reducir la incidencia y severidad de este desorden.
La determinación de la lre en muestras de raíces finas de palma es
tediosa y consume mucho tiempo y se requiere de equipo especial para
ello, así como de personal entrenado para ese fin. Se determinó que un
modelo lineal de regresión permitía estimar el valor de lre a partir del
peso seco en gramos de una muestra. Este procedimiento facilita el
análisis e interpretación de datos obtenidos de experimentos en donde se
contemplen éste tipo de variables. Literatura
Albertazzi, H. Bulgarelli, J. Chinchilla, C. 2005. Onset of spear rot
symptoms in oil palm and prior (and contemporary) events. ASD Oil Palm
Papers, 28: 21-41
Agamuthu, P.; Broughton, W. J. 1986. Factors affecting the development
of the rooting system in young oil palms (Elaeis guineensis Jacq.).
Agriculture, Ecosystems and Environment 17: 173-179.
Alvarado, A.; Sterling, F. 1993. Evaluación del patrón de distribución
del sistema radical de la palma aceitera (Elaeis guineensis Jacq.).
Agronomía Costarricense 17(1): 41-48.
Arnone, J. A. 1997. Temporal responses of community fine roots
populations to long term elevated atmospheric CO2 and soil nutrient
patches in model tropical ecosystems. Acta Oecologica 18(3): 367-376.
Bhöm, W. 1979. Methods of studying root systems. Springer-Verlag.
Berlin. 190 p.
Charlton, W. A. 1997. Lateral root initiation. In: Plant roots the
hidden half. Second Edition. Edited by Waisel, Y.; Eshel, A. and
Kafkafi, U. Marcel Dekker. 1002 p.
Chinchilla C.; Durán, N. 1998. Manejo de problemas fitosanitarios en
palma aceitera: una perspectiva agronómica. Palmas, Colombia. 19 (número
especial): 242-256.
Forde, S. C. M. 1972. Effect of dry season drought on uptake of
radioactive phosphorus by surface roots of the oil palm (Elaeis
guineensis Jacq.). Agronomy Journal 64: 622-623.
Goh, K. J.; Samsudin, A. 1993. The root system of the oil palm (Elaeis
guineensis, Jacq.) II: Indirect estimations of root length, diameter and
surface area. Elaeis 5(2): 75-85.
Grime, J. P.; Campbell, B. D.; Mackey, J. M. L. 1991. Root plasticity,
nitrogen capture and competitive ability. In Plant root growth: an
ecological perspective. Edited by Atkinson, D. Special Publication of
the British Ecological Society #10. 381-397.
Hartley, C. W. S. 1977. La palma de aceite. México, Editorial
Continental. 958 p.
Jourdan, C.; Rey, H. 1997. Modeling and simulation of the architecture
and development of the oil palm (Elaeis guineensis Jacq.) root system.
I. The Model. Plant and Soil. 190: 217-233.
Kaspar, T. C.; Ewing, R. P. 1997. Rootedge: software for measuring root
length from desktop scanner images. Agronomy Journal 89: 932-940.
Pérez, S.; Alvarado, A.; Ramírez, E. 1978. Asociación de sub-grupos de
suelos de Costa Rica: hoja Quepos. San José, Costa Rica. Oficina de
planificación sectorial agropecuaria. Esc. 1:200.000.
Ruer, P. 1967. Morphologie et anatomie du système radiculaire du palmier
a huile. Olèagineux 22(10): 595-599.
Tan, K. S. 1979. Root development of oil palm on inland soils of west
Malaysia. Section 6.5. In: Soil Physical properties and crop production
in the tropics, p. 363-374.
Tinker, P. B. 1976. Soil requirements of the oil palm. Chapter 13. In:
Oil Palm Research, Developments in Crop Science (1). Editorial Elsevier.
Amsterdam, Holanda, p. 165-181.
Van Noorwijk, M.; Lawson, G.; Soumáre, A.; Groot, J. J. R.; Hairiah, K.
1996. Root distribution of trees and crops: competition and/or
complementarity. In: Tree-Crop Interaction: A Physiological Approach.
Edited by Ong, C. K. and Huxley, P. Editorial CAB International. Oxford,
England, p 319-364. |