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No hay evidencia de que exista relación alguna entre la incidencia y severidad de las pudriciones del cogollo en palma aceitera y el origen comercial de las variedades plantadas en el pasado en América tropical

Carlos Chinchilla

ASD Oil Palm Papers, N°35, 13-22. 2010

 

Introducción

La palma aceitera (Elaeis guineensis), originaria de África del oeste, fue traída en una fecha indeterminada a América, en donde paralelamente había evolucionado la palma aceitera americana, E. oleifera. Claramente, estas dos especies comparten la mayoría de sus genes; pero la segunda especie tiene algunas características importantes, tales como su aparente mayor tolerancia a las pudriciones del cogollo (PC), que puede rescatarse en los cruces inter-específicos, OxG.

El objetivo de esta nota es presentar una visión general sobre el problema de la PC, y argumentar que éste no necesariamente tiene como componente principal el origen comercial o la susceptibilidad de las variedades de E. guineensis sembradas en el pasado; sino que ésta es solo parte de una ecuación compleja de elementos (que podrían ser manejados), y que evitarían la aparición y dispersión de la PC en forma generalizada en una plantación comercial. Por otro lado, solo hasta recientemente se ha observado que la tolerancia a la PC puede encontrarse no solo en cruces OxG, sino también dentro de guineensis.

La PC y trastornos similares en otros continentes

Ciertamente la PC y trastornos similares no son problemas exclusivos de América tropical. Una revisión, aún rápida de la literatura, indica que los síntomas descritos no varían mucho entre lugares tan distantes entre sí como Colombia, Brasil, Costa Rica, India, Tailandia, Congo o Nigeria. Si atendemos la teoría de un patógeno como causa única del problema, tendríamos que asignar el mismo patógeno en todos los casos, o bien aceptar que, según las condiciones ambientales de cada región, tendríamos diferentes patógenos oportunistas asociados en cada región y país.

El triángulo de la enfermedad

La fitopatología clásica define que una enfermedad es el resultado de una interacción favorable entre un hospedero susceptible (la palma en nuestro caso), un patógeno y un ambiente particular; la cual se da través del tiempo. El papel del ambiente es tan importante que puede ser usado para evitar o excluir a un patógeno particular: cambiamos el ambiente y excluimos el patógeno o le hacemos perder su habilidad de causar daños severos. En el caso particular de patógenos débiles u oportunistas, esto es un recurso aún más eficiente de control; lo cual explica el por qué la PC es relativamente más fácil de manejar en algunas regiones que en otras. El caso de la costa Pacífica central de Costa Rica es un ejemplo de esto: se mejoró el manejo agronómico general de la plantación y la PC dejó atrás su cara agresiva y pasó a ser un problema de baja incidencia y de severidad tal, que permite ahora una rápida recuperación de las plantas afectadas (las pudriciones incluso no aparecen en algunas plantas, que muestran solo amarillamiento de algunas hojas jóvenes). ¿Implica esto que cambiaron los patógenos oportunistas involucrados?: por supuesto que no; solo su entorno.

Las pudriciones del cogollo se asocian en general con factores que afectan en forma negativa a la planta. Usualmente, cualquier factor que afecte en forma negativa la formación y longevidad del sistema radical podría predisponer a la planta. Algunos factores de predisposición identificados (aunque no los únicos) son desequilibrios nutricionales, mala aeración del suelo y baja disponibilidad de agua (ej. déficit hídrico). Sin embargo no hay recetas, cada finca y cada lote necesita de un estudio serio de las condiciones y soluciones a su medida. Desde un punto de vista nutricional, la PC tiende a ser un problema mayor en suelos con bajo contenido de potasio y fósforo, o en donde existen desequilibrios entre las bases (Mg, Ca y K). Una combinación potencialmente desastrosa podría ser el uso de altas cantidades de nitrógeno, donde el potasio es deficiente (o está en desequilibrio con las otras bases), y que ocurra un déficit hídrico severo en un suelo con baja capacidad de retención de humedad, seguido por un periodo prolongado de alta precipitación pluvial que cause anegamiento del suelo. Esta combinación de eventos causa la pérdida excesiva del sistema radical fino y la incapacidad de la planta para renovarlo.

¿Serán los híbridos OxG la solución final al problema de las pudriciones de cogollo?

Ciertamente ésta no ha sido la solución definitiva para algunos sitios que tienen o han tenido problemas similares, aunque en algunas regiones de Suramérica se la considera como un factor importante en la ecuación de manejo de la PC.

Es importante considerar que con el uso de híbridos podría crearse expectativas que tal vez no se cumplan plenamente, tales como lograr una determinada producción de aceite y la esperada tolerancia a la PC. Además, no se debe obviar la susceptibilidad de esta especie a enfermedades como al anillo rojo, Ganoderma y el anillo clorótico (virus) entre otras. El mejoramiento genético encaminado a mejorar su potencial de producción, podría conducir (como ha sucedido con otros cultivos) a aumentar la susceptibilidad a otras enfermedades e incluso a la misma PC; esto ocurre cuando se empuja a una planta a producir mucho con un manejo agronómico inadecuado en un ambiente cambiante.

Incidencia y orígenes de los materiales genéticos

Actualmente, la industria de la palma de aceite en América (y el resto del mundo), está basada en el uso de variedades de E. guineensis desarrolladas en el sureste Asiático, África del oeste, Costa Rica y algunas estaciones locales en Ecuador, Colombia y Brasil. Estas variedades comparten una base genética relativamente cercana: madres Deli dura y unas pocas fuentes de polen. No obstante, aún dentro de una variedad como Deli x AVROS (DxA), existe suficiente variabilidad genética que permite separar poblaciones que difieren en algunas características ampliamente usadas por años en diferentes programas de mejoramiento. Para otras características (no consideradas en el mejoramiento tradicional), la variabilidad es aún mayor.

La inmunidad a la PC no se ha encontrado dentro de E. guineensis y tampoco parece existir dentro de los híbridos OxG. Sin embargo, hay indicios de que existen fuentes de resistencia/tolerancia a la PC en E. guineensis. Ya se conoce de al menos un cruce La Mé que parece tener tales características y también se ha establecido una asociación entre tolerancia al estrés y a las pudriciones de cogollo. Esto último ha sido evidente en cruces entre progenitores genéticamente alejados de los tradicionales (como Deli y AVROS), tales como Bamenda (originarias de tierras altas), Malawi (de tierras altas y secas) y Mobai (de tierras secas). Los cruces Bamenda x Ekona y Tanzania x Ekona han mostrado tolerancia a PC y los orígenes Malawi y Mobai son muy prometedores y están siendo evaluados en varias pruebas en Sur América en lugares con alta presión de PC.

La relación entre incidencia de la PC y el origen comercial de las variedades tradicionales no ha sido clara y posiblemente no exista. La historia de la PC en América tropical tiene múltiples ejemplos de brotes devastadores en varios países y regiones en donde se habían sembrado variedades de muy diferentes orígenes genéticos y comerciales. El primero de estos brotes ocurrió en Colombia (Coldesa, Urabá, finales de los 60's). En este mismo periodo, otra plantación en Panamá en la zona de Colón también fue muy afectada. La distribución de materiales de siembra de esta última plantación, establecida entre 1960 y 1966, era particularmente interesante: DxD Surinam (70%), DxT Malasia (20%) y 10 % de una combinación de DxT IRHO, DxT Surinam y DxP Surinam. En 1976 se determinó que 80% de la plantación ya había sucumbido ante la PC y que esta afectó a todos los materiales por igual. En el caso de los materiales de siembra utilizados por Coldesa, la distribución también era un tanto inusual: semilla de Colombia (Instituto de Fomento Algodonero), cruces DxT, TxD y DxP de Costa de Marfil, semillas de Surinam, Malasia y DxP producida en Aracataca (duras de Patuca y Venezuela y polen de Venezuela). ¿Apareció en estos cruces un nuevo patógeno americano en la palma aceitera? No sabemos, pero parece poco probable.

Otros brotes importantes de PC ocurrieron en la plantación de DEMPASA (Pará, Brasil: 1985), el Oriente y Pacífico Ecuatoriano, y Surinam (1982). En todos los casos, la incidencia fue muy alta en las variedades dominantes de origen La Mé traído de África; aunque también se había plantado DxA (Harrison & Crossfield) y variedades locales del INIAP, que fueron igualmente afectadas. Otro brote importante de PC ocurrió en los años noventa en la costa del Pacífico central en Costa Rica, en donde el desorden afectó a todas las variedades originadas en este mismo país. A diferencia de las experiencias previas, esas plantaciones están ahora recuperadas y mantienen rendimientos normales para las condiciones ambientales que tiene la región.

A partir de 1988 aumentó la incidencia de PC en los Llanos en Colombia y el último brote devastador de esa enfermedad ocurrió en Tumaco, en ese mismo país, en donde todas las variedades sembradas fueron fuertemente afectadas; aunque aparentemente el problema se inició en unos lotes de origen La Mé. En las siembras de 1986-87 de una plantación particular de Tumaco, en donde la PC alcanzó muy alta incidencia, la composición de las variedades en 1,414 ha era: 59 % Papúa (DxA), 39 % de origen Costa Rica (varios materiales) y 2% de una variedad local (posiblemente Ekona). En otra plantación cercana, la composición por variedad en 3, 680 ha, era 73 % La Mé (África), 16 % Papúa, y 11 % de Costa Rica. En una tercera plantación importante de la zona (1,220 ha) también afectada, la composición por variedad era 57 % de Costa Rica, 37 % Papúa, y 6% local. Esto muestra que a pesar de la diversidad genética (en cuanto a orígenes y variedades), la PC afectó fuertemente a todas las plantaciones, sin que se pueda asegurar que algún origen comercial fuera más propenso que otro, o bien que mostrara mayor incidencia del desorden.

No obstante lo anterior, nuevas experiencias comerciales e información de varios ensayos de campo han mostrado que, independientemente de su origen (país, estación experimental etc.), algunas variedades tienen una mayor susceptibilidad a las pudriciones del cogollo. Este es el caso de la variedad Deli x AVROS y otras caracterizadas también por un crecimiento vegetativo vigoroso, como la Deli x Yangambi y Deli x Ekona. Estas variedades están siendo poco a poco desplazadas por otras nuevas de gran precocidad, altos rendimientos iniciales y menor desarrollo vegetativo (troncos y hojas más cortas).

Un poco sobre la 'evidencia' en favor de la presencia de un patógeno como causa primaria de la PC

La PC en palma aceitera posiblemente no es causada por un patógeno particular como causa inicial y única del problema. Se han hecho muchos esfuerzos para asociar la PC a organismos potencialmente patogénicos que han sido encontrado o no en el tejido enfermo. Para contrarrestar los efectos de tales patógenos (reales o ficticios) se ha aplicado sobre las plantas afectadas todo tipo de agroquímicos con resultados para nada concluyentes. El efecto del ambiente en que crece la palma es demasiado evidente (sobre la incidencia, severidad y la habilidad de recuperación de las palmas afectadas) para ignorarlo. El hecho de que se haya sembrado palma durante décadas en muchos lugares en donde la PC no existía o solo aparecía esporádicamente, y que súbitamente y en solo dos o tres años, esta se convertía en toda una epidemia, apunta hacia cambios importantes en el ambiente y no hacia cambios en la supuesta virulencia de algún patógeno. La situación opuesta también es cierta, ya que la PC ha perdido fuerza en donde el clima ha variado, o bien, las condiciones agronómicas de la plantación han sido mejoradas.

La evidencia epidemiológica a favor de la hipótesis del patógeno como causa única, tampoco es concluyente. Los datos de incidencia del problema en Surinam fueron analizados estadísticamente por dos grupos, y ambos llegaron a conclusiones diferentes sobre la presencia de algún patógeno primario. Como fue admitido por un eminente epidemiólogo europeo (Dr. Sadoks) "este problema opera en forma muy diferente de cualquier epidemia causada por cualquier agente patogénico conocido". El hecho de que la PC aparezca de pronto con gran intensidad (después de muchos años de cultivo exitoso), puede indicar un cambio brusco en las condiciones en que se desarrolla la palma y atrae la atención sobre la participación de factores abióticos.

Aún aquellos que abogan por la existencia de un patógeno como causa única e inicial del problema, se cuidan de anotar que existen varios otros organismos sin cuya participación, el problema no sería tan grave. Este es el caso, por ejemplo, de los llamados organismos oportunistas que causan pudriciones y la omnipresencia del picudo de la palma (Rhynchophorus palmarum), sin cuya participación, la historia de la PC habría sido otra en tantos lugares en donde se ha presentado con características tan devastadoras. De hecho, se continúa refiriendo a la PC como "el complejo pudrición del cogollo" y otros eufemismos, que realmente aceptan el hecho de que la PC no obedece a un modelo simple de "causa-efecto".

Efectivamente, existen organismos que pueden agravar la condición de una planta enferma. En Ecuador por ejemplo, el ataque del barrenador de las raíces, Sagalassa valida puede debilitar el sistema radical a un punto intolerable para la planta. La presencia de Cyparisius daedalus (Castnia daedalus) en Brasil, ha estado ligada estrechamente a la muerte final de las plantas y en la mayoría de los países, el ataque de R. palmarum no puede ser separado de la muerte final de muchas plantas inicialmente atacadas por PC.

Conclusiones

Las pudriciones del cogollo en la palma de aceite no son un problema exclusivo de América. No obstante, es en América tropical en donde han alcanzado mayor importancia económica y social. Los intentos de asociar la presencia en una región de una determinada enfermedad o plaga, con un origen geográfico o comercial determinado del material de siembra, son comunes, y normalmente se alega una mayor susceptibilidad o, peor aún, una posible transmisión por la semilla. Un examen detallado de muchos de estos alegatos, sin embargo, ha comprobado que solo ocultan un interés proteccionista. El caso de la PC ha sido particularmente atractivo para estos intentos, pero siempre ha faltado la aportación de evidencia científica para soportarlos. Colombia no ha escapado a este tipo de manifestaciones, por lo cual el ICA, en agosto del 2008, manifestó en una resolución que "no se ha encontrado evidencia sobre la posibilidad de transmisión del o de los agentes causales involucrados en los procesos de desarrollo del síndrome o complejo de la pudrición de cogollo de la palma de aceite", y agrega: "En Tumaco el desarrollo del síndrome de la pudrición del cogollo se ha presentado en igual intensidad tanto en semilla producida en la misma región como en semilla importada desde otros países o desde otras regiones de Colombia".

Si bien es cierto, la mayoría de las variedades comerciales de E. guineensis tienen una base genética relativamente estrecha, la variabilidad dentro de la especie es todavía enorme, y aun quedan muchas fuentes de germoplasma sin explotar. Dentro de esas fuentes y un manejo agronómico apropiado yacen las soluciones a problemas como la PC. La incidencia, severidad y habilidad de recuperación de las palmas afectadas por las pudriciones de cogollo están estrechamente asociadas con a) factores del ambiente (que ocurrieron previamente y en el momento del ataque, y que afectaron (afectan) negativamente el crecimiento, particularmente del sistema radical), b) el manejo agronómico (posiblemente desde el momento de la siembra), c) el tipo de organismos que actúan como oportunistas, y d) otros organismos que agravan la situación, como R. palmarum. Todos estos elementos tienen un peso importante sobre el desarrollo del problema y sus consecuencias para la plantación.

El desarrollo de variedades comerciales con resistencia/tolerancia es también parte importante del manejo, pero debe recordarse que no puede obtenerse un rendimiento económico sostenido con ningún material de siembra si el manejo agronómico es inadecuado. Esto es particularmente cierto si efectivamente, la tolerancia al estrés y las pudriciones de cogollo están asociadas; puesto que debe esperarse que los mecanismos fisiológicos responsables de la tolerancia al estrés demanden energía, que de otra manera podría destinarse a la producción de aceite. Al final, la solución vendrá de una combinación de mejores prácticas agronómicas adecuadas para cada condición particular (no hay recetas mágicas) y del uso de variedades tolerantes.