Introducción
La palma aceitera (Elaeis guineensis), originaria de África del oeste,
fue traída en una fecha indeterminada a América, en donde paralelamente
había evolucionado la palma aceitera americana, E. oleifera. Claramente,
estas dos especies comparten la mayoría de sus genes; pero la segunda
especie tiene algunas características importantes, tales como su
aparente mayor tolerancia a las pudriciones del cogollo (PC), que puede
rescatarse en los cruces inter-específicos, OxG.
El objetivo de esta nota es presentar una visión general sobre el
problema de la PC, y argumentar que éste no necesariamente tiene como
componente principal el origen comercial o la susceptibilidad de las
variedades de E. guineensis sembradas en el pasado; sino que ésta es
solo parte de una ecuación compleja de elementos (que podrían ser
manejados), y que evitarían la aparición y dispersión de la PC en forma
generalizada en una plantación comercial. Por otro lado, solo hasta
recientemente se ha observado que la tolerancia a la PC puede
encontrarse no solo en cruces OxG, sino también dentro de guineensis.
La PC y trastornos similares en otros continentes
Ciertamente la PC y trastornos similares no son problemas exclusivos de
América tropical. Una revisión, aún rápida de la literatura, indica que
los síntomas descritos no varían mucho entre lugares tan distantes entre
sí como Colombia, Brasil, Costa Rica, India, Tailandia, Congo o Nigeria.
Si atendemos la teoría de un patógeno como causa única del problema,
tendríamos que asignar el mismo patógeno en todos los casos, o bien
aceptar que, según las condiciones ambientales de cada región,
tendríamos diferentes patógenos oportunistas asociados en cada región y
país.
El triángulo de la enfermedad
La fitopatología clásica define que una enfermedad es el resultado de
una interacción favorable entre un hospedero susceptible (la palma en
nuestro caso), un patógeno y un ambiente particular; la cual se da
través del tiempo. El papel del ambiente es tan importante que puede ser
usado para evitar o excluir a un patógeno particular: cambiamos el
ambiente y excluimos el patógeno o le hacemos perder su habilidad de
causar daños severos. En el caso particular de patógenos débiles u
oportunistas, esto es un recurso aún más eficiente de control; lo cual
explica el por qué la PC es relativamente más fácil de manejar en
algunas regiones que en otras. El caso de la costa Pacífica central de
Costa Rica es un ejemplo de esto: se mejoró el manejo agronómico general
de la plantación y la PC dejó atrás su cara agresiva y pasó a ser un
problema de baja incidencia y de severidad tal, que permite ahora una
rápida recuperación de las plantas afectadas (las pudriciones incluso no
aparecen en algunas plantas, que muestran solo amarillamiento de algunas
hojas jóvenes). ¿Implica esto que cambiaron los patógenos oportunistas
involucrados?: por supuesto que no; solo su entorno.
Las pudriciones del cogollo se asocian en general con factores que
afectan en forma negativa a la planta. Usualmente, cualquier factor que
afecte en forma negativa la formación y longevidad del sistema radical
podría predisponer a la planta. Algunos factores de predisposición
identificados (aunque no los únicos) son desequilibrios nutricionales,
mala aeración del suelo y baja disponibilidad de agua (ej. déficit
hídrico). Sin embargo no hay recetas, cada finca y cada lote necesita de
un estudio serio de las condiciones y soluciones a su medida. Desde un
punto de vista nutricional, la PC tiende a ser un problema mayor en
suelos con bajo contenido de potasio y fósforo, o en donde existen
desequilibrios entre las bases (Mg, Ca y K). Una combinación
potencialmente desastrosa podría ser el uso de altas cantidades de
nitrógeno, donde el potasio es deficiente (o está en desequilibrio con
las otras bases), y que ocurra un déficit hídrico severo en un suelo con
baja capacidad de retención de humedad, seguido por un periodo
prolongado de alta precipitación pluvial que cause anegamiento del
suelo. Esta combinación de eventos causa la pérdida excesiva del sistema
radical fino y la incapacidad de la planta para renovarlo.
¿Serán los híbridos OxG la solución final al problema de las pudriciones
de cogollo?
Ciertamente ésta no ha sido la solución definitiva para algunos sitios
que tienen o han tenido problemas similares, aunque en algunas regiones
de Suramérica se la considera como un factor importante en la ecuación
de manejo de la PC.
Es importante considerar que con el uso de híbridos podría crearse
expectativas que tal vez no se cumplan plenamente, tales como lograr una
determinada producción de aceite y la esperada tolerancia a la PC.
Además, no se debe obviar la susceptibilidad de esta especie a
enfermedades como al anillo rojo, Ganoderma y el anillo clorótico
(virus) entre otras. El mejoramiento genético encaminado a mejorar su
potencial de producción, podría conducir (como ha sucedido con otros
cultivos) a aumentar la susceptibilidad a otras enfermedades e incluso a
la misma PC; esto ocurre cuando se empuja a una planta a producir mucho
con un manejo agronómico inadecuado en un ambiente cambiante.
Incidencia y orígenes de los materiales genéticos
Actualmente, la industria de la palma de aceite en América (y el resto
del mundo), está basada en el uso de variedades de E. guineensis
desarrolladas en el sureste Asiático, África del oeste, Costa Rica y
algunas estaciones locales en Ecuador, Colombia y Brasil. Estas
variedades comparten una base genética relativamente cercana: madres
Deli dura y unas pocas fuentes de polen. No obstante, aún dentro de una
variedad como Deli x AVROS (DxA), existe suficiente variabilidad
genética que permite separar poblaciones que difieren en algunas
características ampliamente usadas por años en diferentes programas de
mejoramiento. Para otras características (no consideradas en el
mejoramiento tradicional), la variabilidad es aún mayor.
La inmunidad a la PC no se ha encontrado dentro de E. guineensis y
tampoco parece existir dentro de los híbridos OxG. Sin embargo, hay
indicios de que existen fuentes de resistencia/tolerancia a la PC en E.
guineensis. Ya se conoce de al menos un cruce La Mé que parece tener
tales características y también se ha establecido una asociación entre
tolerancia al estrés y a las pudriciones de cogollo. Esto último ha sido
evidente en cruces entre progenitores genéticamente alejados de los
tradicionales (como Deli y AVROS), tales como Bamenda (originarias de
tierras altas), Malawi (de tierras altas y secas) y Mobai (de tierras
secas). Los cruces Bamenda x Ekona y Tanzania x Ekona han mostrado
tolerancia a PC y los orígenes Malawi y Mobai son muy prometedores y
están siendo evaluados en varias pruebas en Sur América en lugares con
alta presión de PC.
La relación entre incidencia de la PC y el origen comercial de las
variedades tradicionales no ha sido clara y posiblemente no exista. La
historia de la PC en América tropical tiene múltiples ejemplos de brotes
devastadores en varios países y regiones en donde se habían sembrado
variedades de muy diferentes orígenes genéticos y comerciales. El
primero de estos brotes ocurrió en Colombia (Coldesa, Urabá, finales de
los 60's). En este mismo periodo, otra plantación en Panamá en la zona
de Colón también fue muy afectada. La distribución de materiales de
siembra de esta última plantación, establecida entre 1960 y 1966, era
particularmente interesante: DxD Surinam (70%), DxT Malasia (20%) y 10
% de una combinación de DxT IRHO, DxT Surinam y DxP Surinam. En 1976 se
determinó que 80% de la plantación ya había sucumbido ante la PC y que
esta afectó a todos los materiales por igual. En el caso de los
materiales de siembra utilizados por Coldesa, la distribución también
era un tanto inusual: semilla de Colombia (Instituto de Fomento
Algodonero), cruces DxT, TxD y DxP de Costa de Marfil, semillas de
Surinam, Malasia y DxP producida en Aracataca (duras de Patuca y
Venezuela y polen de Venezuela). ¿Apareció en estos cruces un nuevo
patógeno americano en la palma aceitera? No sabemos, pero parece poco
probable.
Otros brotes importantes de PC ocurrieron en la plantación de DEMPASA
(Pará, Brasil: 1985), el Oriente y Pacífico Ecuatoriano, y Surinam
(1982). En todos los casos, la incidencia fue muy alta en las variedades
dominantes de origen La Mé traído de África; aunque también se había
plantado DxA (Harrison & Crossfield) y variedades locales del INIAP, que
fueron igualmente afectadas. Otro brote importante de PC ocurrió en los
años noventa en la costa del Pacífico central en Costa Rica, en donde el
desorden afectó a todas las variedades originadas en este mismo país. A
diferencia de las experiencias previas, esas plantaciones están ahora
recuperadas y mantienen rendimientos normales para las condiciones
ambientales que tiene la región.
A partir de 1988 aumentó la incidencia de PC en los Llanos en Colombia y
el último brote devastador de esa enfermedad ocurrió en Tumaco, en ese
mismo país, en donde todas las variedades sembradas fueron fuertemente
afectadas; aunque aparentemente el problema se inició en unos lotes de
origen La Mé. En las siembras de 1986-87 de una plantación particular de
Tumaco, en donde la PC alcanzó muy alta incidencia, la composición de
las variedades en 1,414 ha era: 59 % Papúa (DxA), 39 % de origen Costa
Rica (varios materiales) y 2% de una variedad local (posiblemente
Ekona). En otra plantación cercana, la composición por variedad en 3,
680 ha, era 73 % La Mé (África), 16 % Papúa, y 11 % de Costa Rica. En
una tercera plantación importante de la zona (1,220 ha) también
afectada, la composición por variedad era 57 % de Costa Rica, 37 %
Papúa, y 6% local. Esto muestra que a pesar de la diversidad genética
(en cuanto a orígenes y variedades), la PC afectó fuertemente a todas
las plantaciones, sin que se pueda asegurar que algún origen comercial
fuera más propenso que otro, o bien que mostrara mayor incidencia del
desorden.
No obstante lo anterior, nuevas experiencias comerciales e información
de varios ensayos de campo han mostrado que, independientemente de su
origen (país, estación experimental etc.), algunas variedades tienen una
mayor susceptibilidad a las pudriciones del cogollo. Este es el caso de
la variedad Deli x AVROS y otras caracterizadas también por un
crecimiento vegetativo vigoroso, como la Deli x Yangambi y Deli x Ekona.
Estas variedades están siendo poco a poco desplazadas por otras nuevas
de gran precocidad, altos rendimientos iniciales y menor desarrollo
vegetativo (troncos y hojas más cortas).
Un poco sobre la 'evidencia' en favor de la presencia de un patógeno
como causa primaria de la PC
La PC en palma aceitera posiblemente no es causada por un patógeno
particular como causa inicial y única del problema. Se han hecho muchos
esfuerzos para asociar la PC a organismos potencialmente patogénicos que
han sido encontrado o no en el tejido enfermo. Para contrarrestar los
efectos de tales patógenos (reales o ficticios) se ha aplicado sobre las
plantas afectadas todo tipo de agroquímicos con resultados para nada
concluyentes. El efecto del ambiente en que crece la palma es demasiado
evidente (sobre la incidencia, severidad y la habilidad de recuperación
de las palmas afectadas) para ignorarlo. El hecho de que se haya
sembrado palma durante décadas en muchos lugares en donde la PC no
existía o solo aparecía esporádicamente, y que súbitamente y en solo dos
o tres años, esta se convertía en toda una epidemia, apunta hacia
cambios importantes en el ambiente y no hacia cambios en la supuesta
virulencia de algún patógeno. La situación opuesta también es cierta, ya
que la PC ha perdido fuerza en donde el clima ha variado, o bien, las
condiciones agronómicas de la plantación han sido mejoradas.
La evidencia epidemiológica a favor de la hipótesis del patógeno como
causa única, tampoco es concluyente. Los datos de incidencia del
problema en Surinam fueron analizados estadísticamente por dos grupos, y
ambos llegaron a conclusiones diferentes sobre la presencia de algún
patógeno primario. Como fue admitido por un eminente epidemiólogo
europeo (Dr. Sadoks) "este problema opera en forma muy diferente de
cualquier epidemia causada por cualquier agente patogénico conocido". El
hecho de que la PC aparezca de pronto con gran intensidad (después de
muchos años de cultivo exitoso), puede indicar un cambio brusco en las
condiciones en que se desarrolla la palma y atrae la atención sobre la
participación de factores abióticos.
Aún aquellos que abogan por la existencia de un patógeno como causa
única e inicial del problema, se cuidan de anotar que existen varios
otros organismos sin cuya participación, el problema no sería tan grave.
Este es el caso, por ejemplo, de los llamados organismos oportunistas
que causan pudriciones y la omnipresencia del picudo de la palma
(Rhynchophorus palmarum), sin cuya participación, la historia de la PC
habría sido otra en tantos lugares en donde se ha presentado con
características tan devastadoras. De hecho, se continúa refiriendo a la
PC como "el complejo pudrición del cogollo" y otros eufemismos, que
realmente aceptan el hecho de que la PC no obedece a un modelo simple de
"causa-efecto".
Efectivamente, existen organismos que pueden agravar la condición de una
planta enferma. En Ecuador por ejemplo, el ataque del barrenador de las
raíces, Sagalassa valida puede debilitar el sistema radical a un punto
intolerable para la planta. La presencia de Cyparisius daedalus (Castnia
daedalus) en Brasil, ha estado ligada estrechamente a la muerte final de
las plantas y en la mayoría de los países, el ataque de R. palmarum no
puede ser separado de la muerte final de muchas plantas inicialmente
atacadas por PC.
Conclusiones
Las pudriciones del cogollo en la palma de aceite no son un problema
exclusivo de América. No obstante, es en América tropical en donde han
alcanzado mayor importancia económica y social. Los intentos de asociar
la presencia en una región de una determinada enfermedad o plaga, con un
origen geográfico o comercial determinado del material de siembra, son
comunes, y normalmente se alega una mayor susceptibilidad o, peor aún,
una posible transmisión por la semilla. Un examen detallado de muchos de
estos alegatos, sin embargo, ha comprobado que solo ocultan un interés
proteccionista. El caso de la PC ha sido particularmente atractivo para
estos intentos, pero siempre ha faltado la aportación de evidencia
científica para soportarlos. Colombia no ha escapado a este tipo de
manifestaciones, por lo cual el ICA, en agosto del 2008, manifestó en
una resolución que "no se ha encontrado evidencia sobre la posibilidad
de transmisión del o de los agentes causales involucrados en los
procesos de desarrollo del síndrome o complejo de la pudrición de
cogollo de la palma de aceite", y agrega: "En Tumaco el desarrollo del
síndrome de la pudrición del cogollo se ha presentado en igual
intensidad tanto en semilla producida en la misma región como en semilla
importada desde otros países o desde otras regiones de Colombia".
Si bien es cierto, la mayoría de las variedades comerciales de E.
guineensis tienen una base genética relativamente estrecha, la
variabilidad dentro de la especie es todavía enorme, y aun quedan muchas
fuentes de germoplasma sin explotar. Dentro de esas fuentes y un manejo
agronómico apropiado yacen las soluciones a problemas como la PC. La
incidencia, severidad y habilidad de recuperación de las palmas
afectadas por las pudriciones de cogollo están estrechamente asociadas
con a) factores del ambiente (que ocurrieron previamente y en el momento
del ataque, y que afectaron (afectan) negativamente el crecimiento,
particularmente del sistema radical), b) el manejo agronómico
(posiblemente desde el momento de la siembra), c) el tipo de organismos
que actúan como oportunistas, y d) otros organismos que agravan la
situación, como R. palmarum. Todos estos elementos tienen un peso
importante sobre el desarrollo del problema y sus consecuencias para la
plantación.
El desarrollo de variedades comerciales con resistencia/tolerancia es
también parte importante del manejo, pero debe recordarse que no puede
obtenerse un rendimiento económico sostenido con ningún material de
siembra si el manejo agronómico es inadecuado. Esto es particularmente
cierto si efectivamente, la tolerancia al estrés y las pudriciones de
cogollo están asociadas; puesto que debe esperarse que los mecanismos
fisiológicos responsables de la tolerancia al estrés demanden energía,
que de otra manera podría destinarse a la producción de aceite. Al
final, la solución vendrá de una combinación de mejores prácticas
agronómicas adecuadas para cada condición particular (no hay recetas
mágicas) y del uso de variedades tolerantes.
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